LA MERA VERDAD SOBRE EL DIEZMO

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Charla bíblica recomenda: Cuidado con el diezmo iglesiero

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Bienvenidos hermanos foristas a este estudio que pone en el tapete toda la verdad relacionada con el diezmo. Leamos en nuestras Biblias el texto de Malaquías, capítulo 3, verso 9. El texto dice: “..Malditos sois con maldición, porque vosotros, la nación toda, me habéis robado..”. El tema que en esta ocasión vamos a estar estudiando se titula: “..Malditos sois con Maldición..”.

Oféndase quien se ofenda, pero estas palabras no son mías; sino del profeta Malaquías dichas con el fin de exhortar a un pueblo rebelde, duro de cerviz como lo es el pueblo de Israel. No sé por qué muchos se ofenden con este título, ya que constante y erróneamente es citado en todas las diferentes sectas del SIA a la hora de recoger la ofrenda, ellos recogen el diezmo, las ofrendas corriente, y las ofrendas especiales para misiones, etc, y hasta para los viajes y vestidos de la esposa del pastor. Son campeones a trasquilar a los ovejas pendejas. Estudiemos el texto y conozcamos su contenido. Ya que, al parecer, muchos no se dan cuenta de las consecuencias que tiene tomar este texto y aplicarlo a la congregación.

¿A QUIÉN SE DIRIGE LA MALDICIÓN DE MALAQUÍAS?

Existen personas que creen que este pasaje de la Biblia se dirige a todo cristiano que no da su diezmo cada domingo; sin embargo, ¿Es esto la verdad?. Bueno, primero debemos tomar en cuenta reglas de interpretación bíblica.

Cuando estudiamos la Biblia, debemos tener cuidado de no tomar un texto fuera de su contexto, así que, para contestar esta pregunta, debemos leer el libro completo y descubrir en él a los destinatarios del mismo.

En el capítulo 1, verso 1, se nos dice quiénes son los destinatarios de la profecía de Malaquías. El texto dice:

“..Profecía de la palabra de Jehová contra Israel, por medio de Malaquías..”

¿Contra quién es la profecía de Malaquías? El texto dice que es “..contra Israel..”. No es una profecía contra la Iglesia, no es una profecía contra los cristianos; es contra “..Israel..”, contra una nación.Entonces, aplicar la maldición mencionada en el capítulo 3, verso 9, a la Iglesia o a los cristianos que no llevan su diezmo es un solemne error garrafal, trasquilante y ratero diría yo.

En el capítulo 3, verso 9, donde ya hemos leído anteriormente, se aclara que los receptores de la mencionada maldición son “..la nación toda..”. Ahora, ¿cuál nación será esta? Bueno, ya hemos leído en el capítulo 1, verso 1, se nos dice que se trata de Israel.

¿Dónde está la base bíblica de que este pasaje se refiere a la Iglesia o a los que no llevan su diezmo? No la hay, no existe. ¿Acaso está en el contexto? No, ¿acaso está en el texto en cuestión? Tampoco. Entonces, ¿No es un error aplicar este texto a la Iglesia o a los que no diezman?.

Al actuar así, no se están tomando en cuenta reglas y principios de interpretación bíblica; por tanto, no sólo es un error doctrinal aplicar tal profecía a la Iglesia, sino también un error exegético.

Es verdad que en el libro hay una enseñanza práctica para nosotros, pero no podemos aplicar literalmente el pasaje a la Iglesia del Nuevo Testamento.

¿Cuál será la enseñanza práctica para nosotros? ¿Para qué nos es útil este libro?. Bueno, en él podemos ver la importancia de ser fieles a la voluntad de Dios. El no se agrada de los infieles y prevaricadores; de los que no viven de acuerdo a su voluntad; sin embargo, su voluntad para nosotros no está en el libro de Malaquías, sino en el Nuevo Testamento. Dios no espera que seamos fieles a la ley antigua, sino a la nueva, a la ley de la gracia, a la novedad, a las buenas nuevas, al evangelio.

“..Retén la forma de las sanas palabras que de mí oíste, en la fe y amor que es en Cristo..”

(2 Timoteo 1:13)

Basta hacer un estudio exhaustivo del gran contraste que hay entre el pacto antiguo y el nuevo para darnos cuenta que, como cristianos, debemos conformar nuestra fe a las enseñanzas del Nuevo Pacto(Testamento).

¿POR QUÉ ESTABA SIENDO MALDECIDO ISRAEL?

La razón por la que el pueblo de Israel estaba recibiendo una profecía negativa la encontramos en el mismo libro.

Cuando leemos todo el libro, encontramos a un Israel ingrato, inmerso en el pecado juntamente con sus sacerdotes. En las palabras de la profecía, se percibe el desagrado de Dios contra un pueblo rebelde y prevaricador.

En el capítulo 1, verso 2, leemos que el pueblo de Israel ya no reconocía el amor que Dios había tenido para con ellos; su ingratitud era tal que tontamente decían: “..¿En qué nos amaste?..”. Al parecer, habían olvidado todas las manifestaciones de amor con las que Dios los había bendecido.

La prevaricación del pueblo y los sacerdotes llegaba al punto de la deshonra del nombre de Dios y de sus sacrificios (1:6-14). Los sacerdotes se habían convertido en piedra de tropiezo para el pueblo(2:1-8). ¡Todo el libro es una reprensión severa contra la iniquidad del pueblo y los sacerdotes! El engaño, la hechicería, el robo, el fraude y la infidelidad se habían convertido en el pan diario de la nación de Israel.

Dentro de toda esta maldad, se encuentra aquella que leemos en los versos 7 al 10 del capítulo 3. Ellos se estaban apartando de la ley de Dios (v. 7), y al desatender su responsabilidad de traer los diezmos, ellos la estaban quebrantando y no podían decir que la estaban guardando (Lv. 27:30-33; Nm. 18:27); estaban robando a Dios (v. 8); ¡Estaban pecando contra él!.

Es así entonces que el pueblo de Israel estaba bajo la maldición de Dios; ya que en el libro del Deuteronomio, capítulo 28, versos 15-19, él les advierte de las maldiciones que vendrían sobre ellos si no guardaban la ley que ponía delante de su camino. Ahora, ¿La guardaron? Malaquías nos dice que no; por tanto, tal maldición era inevitable.

En los versos 9 y 10 de Malaquías capítulo 3, está implícita la maldición que ya he mencionado en el libro del Deuteronomio. En estos versículos de Malaquías capítulo 3, encontramos una promesa de “..bendición..” (verso 10) condicionada al arrepentimiento y a la obediencia a la ley de Dios. Esta bendición, tal y como lo dice el texto, consistía en bendiciones físicas relacionadas con prosperidad material. Sin embargo, si ellos no obedecían a la exhortación que Dios les estaba haciendo por medio del profeta, en lugar de “..bendición..”, les vendría “..maldición..”(v. 9) de parte de Dios (Deuteronomio 28:15-19).

LIBRES DE LA MALDICIÓN EN CRISTO

Anteriormente ya hemos aprendido que la maldición de Malaquías, en el capítulo 3, verso 9, únicamente fue dada a Israel mientras se encontraban revelándose a la ley de Dios.

Sin embargo, aún cuando esto es claro, muchos ministros hoy en día, siguen esclavizando a las personas con la ley del diezmo. Es más, en sus reuniones dominicales, los maldicen leyendo con toda fuerza el texto de Malaquías que ya hemos considerado.

¿Cuál es el problema con este proceder? En primer lugar, debemos entender que los cristianos que no somos de origen judío, nunca hemos estado bajo la ley. La ley, incluyendo en ella el diezmo, fue dada al pueblo hebreo y no a los gentiles, recordemos que el Antiguo Pacto o Testamento, fue hecho entre Dios e Israel y no entre alguna otra nación (Sal. 147:19, 20)

¿Cómo es posible que si nunca hemos estado bajo la ley, ahora vamos a terminar esclavos a ella y a las consecuencias de la misma?.

En segundo lugar, el problema es que tal enseñanza esclaviza a los santos, separándolos de la libertad en Cristo.¿Por qué? Porque, en el caso que nosotros sí hayamos estado bajo la ley, lo cual no es posible; pero suponiendo que así fuera, la Biblia claramente enseña que Cristo ha libertado de la maldición de la ley a quienes estaban sujetos a ella:

“..Cristo nos redimió de la maldición de la ley..” (Gálatas 3:13a)

No hay nadie, ni judíos, ni gentiles bajo la ley; pero, al sujetar a la Iglesia a practicar algunas leyes antiguo testamentarias, como lo es el diezmo, lo que están haciendo es esclavizarlos y poniéndolos bajo maldición. ¡Cristo ya nos libró de la la maldición de la Ley hermanos!

Lo anterior díganselo sin miedo a sus pa$tore$, díganles que a ustedes ya los liberó de la maldición de la Ley la preciosa sangre de Cristo y que ya no están más bajo esclavitud. Si le dicen que están equivocados y que eso es un principio bílbico y un montón de estupideces sin fundamento biblico, mándenlo a leer el Nuevo testamento y sálgase de esa congregación porque además que lo maldicen cada vez que usted no diezma, a usted lo están obligando a permanecer bajo maldición.

El pueblo de Israel estaba siendo advertido por Dios de la maldición que vendría sobre ellos a causa de no traer los diezmos al templo; ¿no se maldice a la Iglesia al pedirle diezmos? ¿Acaso se podrá dar con alegría con semejante amenaza? ¿Acaso no se dará “..por necesidad..”(1 Corintios 9:7) con la advertencia de una maldición?

Ahora, quizás alguno argumente que tal maldición no vendrá si el cristiano no deja de traer sus diezmos. Sin embargo, tal argumentación no es válida cuando la comparamos con la Biblia.

En Gálatas, en el capítulo 3, verso 10, dice que “..todos los que dependen de las obras de la ley están bajo maldición, pues escrito está: Maldito todo aquel que no permaneciere en todas las cosas escritas en el libro de la ley, para hacerlas..”

Como vemos, la práctica del diezmo en sí nos pone en una situación muy peligrosa, ¿por qué? Porque al practicarlo, estamos obligados a guardar “..todas las cosas escritas en el libro de la ley..” Y si estamos haciendo esto, el sacrificio de Cristo no tendría valor para nosotros, ¡negamos toda bendición espiritual en Cristo! Estaríamos “..bajo maldición..”y no bajo la salvación del Señor (Santiago. 2:10; Gálatas 5:4)

Hay quienes dicen que el diezmo no puede ser considerado como ley por la razón de que este es un “principio”. Pero ¿Cuál es la base bíblica para esta idea? ¿Dónde en la Biblia dice que el diezmo es un principio? ¿Acaso esto no es una idea inventada por las denominaciones para probar su práctica?. El problema hermanos es el mismo, las denominaciones inventan mucho lenguaje aparentemente teológico, y muchos, lo creen y lo repiten tanto, que ya lo aceptan como si esto fuera una verdad bíblica. La verdad es que si utilizamos tal argumentación, todos aceptaríamos que el principio es el “dar” y no el diezmo. Los patriarcas “dieron”, bajo la ley “dieron” y en la era cristiana “damos”, pero la cantidad, la regularidad y la especie han cambiado.

En cuanto a la cantidad, claramente podemos ver que con cada cambio de dispensación, la cantidad de “dar” va en aumento, a tal grado, que en la Iglesia de Cristo, tal y como lo muestra el Nuevo Testamento, el cristiano “da” más que los Patriarcas y que los judíos bajo la ley. El crisitiano le entrega TODO a suSeñor, no un miserable 10%. La gracia excede a la Ley en un 1000%.

Si escudriñamos lo que el Nuevo Testamento dice acerca del dar, nos daremos cuenta que en él se nos enseñanmáximos” y no “mínimos“. De los cristianos, según el Nuevo Testamento, se espera que “ofrenden” más que un diezmo; no menos, sino más.

No obstante; muchos al darse cuenta que el diezmo no es enseñado en el Nuevo Testamento como medio de “colecta” para las necesidades de la Iglesia, dan menos que un diezmo o a veces nada. Pero esto también es un error; los cristianos debemos dar “..generosamente..” (2 Corintios 9:6).

El ejemplo que tenemos de los primeros cristianos es una evidencia de cómo en la Iglesia el diezmo no fue practicado, pero sí superado (Hechos 4:34, 35). Otra vez repito que la gracia excede a la Ley en un 1000%.

Los hermanos de la Iglesia de Cristo en Macedonia también son un ejemplo de la liberalidad con que la Iglesia ofrenda de sus bienes para las necesidades del reino (2 Corintios 8:1-5).

También los Filipenses dieron en abundancia superando grandemente al antiguo sistema judío (Filipenses 4:10-20).

¿Daremos menos nosotros? ¡Imitemos su ejemplo obedeciendo la palabra de Dios!

CONCLUSIÓN

En este breve estudio, hemos aprendido que la maldición de Malaquías capítulo 3, verso 9, no es universal ni aplicable a los creyentes que no llevan un diezmo a los cultos dominicales. Hemos aprendido que tal maldición estaba siendo pronunciada contra la nación de Israel a causa de su rebeldía contra la ley de Dios.

También aprendimos, que aplicar la profecía de Malaquías a la Iglesia del Señor es un grave error bíblico, y que, aún cuando el diezmo sea practicado fielmente por los creyentes en Cristo, esta observación religiosa los obliga a guardar toda la ley, poniéndolos así bajo maldición y limitando su dádiva a Dios.

Existen más argumentos basados en la Biblia a favor de esta práctica; los cuales, se considerarán en otro estudio; este se limita a analizar el texto de Malaquías 3:9, con el fin de aclarar que tal profecía no es aplicable a la Iglesia de Cristo.

¿Qué decidirá usted estimado amigo?, ¿Seguirá limitando su adoración con una ley que no está vigente en nuestros días? La Biblia dice en el Nuevo Testamento que lo que nos pone en un estado de maldición es la desobediencia a la voluntad de Dios, la cual, no está escrita para nosotros en el Antiguo Testamento, sino en el Nuevo.¿Obedecerá usted la voluntad de Dios para nuestros días?

“..Apartaos de mí malditos, al fuego eterno preparado para Satanás y su ángeles..”

(Mateo 25:41)

Lolo Morales
La Voz de Jehova