LA LEY Y LA GRACIA

PROLOGO
LA TRAGEDIA DE LAS IGLESIAS DE GALACIA
EL FIN DE LA LEY ES CRISTO
GUARDAIS LOS DÍAS, LOS MESES, LOS TIEMPOS Y LOS AÑOS
LO QUE PABLO CONCIDERABA BASURA
LA IGLESIA DE CRISTO NO ES ISRAEL
EL BUEN OLIVO NO ES ISRAEL, SINO JESUCRISTO
LOS CRISTIANOS GUARDAMOS LOS MANDAMIENTOS DE CRISTO, PERO NO LA LEY
LA LEY JAMÁS FUE DADA A LOS CRISTIANOS
LA LEY GRABADA EN TABLAS DE PIEDRA ES UN MINISTERIO DE MUERTE Y CONDENACIÓN
JEREMIAS 31:31-34

RECOMENDADO: CHARLA BÍBLICA, LOS MALDITOS JUDAIZANTES

Por Tito Martínez

Estoy maravillado de que tan pronto os hayáis alejado del que os llamó por la gracia de Cristo, para seguir un evangelio diferente.

No que haya otro, sino que hay algunos que os perturban y quieren pervertir el evangelio de Cristo.

Mas si aun nosotros, o un ángel del cielo, os anunciare otro evangelio diferente del que os hemos anunciado, sea anatema.

Como antes hemos dicho, también ahora lo repito: Si alguno os predica diferente evangelio del que habéis recibido, sea anatema.

(Gálatas 1:6-9).

Prologo

Para quien no lo sepa, la palabra “anatema” significa “maldito”, es decir, lo que el apóstol Pablo dijo con esas palabras, es que si alguien predicaba un evangelio diferente al que predicaban los apóstoles de Cristo, pervirtiendo así el Evangelio de Cristo, entonces la maldición o castigo de Dios está sobre aquellos que tal cosa hacen.

En este estudio bíblico vamos a descubrir que los mismos malditos que en el siglo primero destrozaron casi totalmente las iglesias de la región de Galacia con un falso evangelio, son los mismos que hoy en día están destrozando y dividiendo iglesias cristianas que no están cimentadas en una fe firme, para que sigan un falso evangelio. ¿Quienes eran y son esos malditos?, son los llamados JUDAIZANTES, los cuales decían y dicen creer en Jesucristo, pero han pervertido su Evangelio, han dividido iglesias cristianas, y han caído en la apostasía, estando por tanto bajo la maldición de Dios. Cuidado, ¡ellos no rechazan a Jesús como Mesías!, al contrario, ellos dicen creer en Jesucristo, al cual llaman de todas estas formas: Yeshua, Yehoshua, Yahshua, Yaohushua, creyendo esos idiotas que Jesús tuvo todos esos nombres diferentes, y encima esos malditos engañadores salen con el cuento falso y estúpido de que “Jesús” o “Jesucristo” son nombres falsos o incluso satánicos, ignorando así esos idiotas malditos que son simplemente TRANSLITERACIONES al español del nombre griego Iesous, pues así es como lo escribieron los apóstoles cuando redactaron el Nuevo Testamento en idioma GRIEGO, no en hebreo.. Para que esto se entienda mejor, pondré un ejemplo, el nombre Peter es la transliteración en inglés de Pedro, pero Peter y Pedro se refieren a la misma persona. De igual manera Jesús, Yeshua o Yahshua se refiere a la misma persona. Pero cuando esos malditos judaizantes modernos predican a los falsos cristianos, esta mentira de los nombrecitos “hebreos” es lo primero que les meten en la cabeza de serrín que tienen, para así ya preparar el terreno y meterles el asunto de la TORAH, haciéndoles creer entonces el falso evangelio que está bajo el anatema de Dios, engañándoles o engañándolas con la espantosa mentira de que los cristianos tenemos que dejar de llamarnos “cristianos”, y que debemos estar bajo la ley, y guardarla para ser salvos, ya que ellos enseñan bien claro que si usted no guarda la ley, no se salvará.

Entonces, si usted rechaza el falso evangelio de esos malditos judaizantes enviados por el padre de la mentira le acusarán falsamente a usted, cristiano, de no ser un seguidor del Mesías, sino un antitorah, un enemigo de la ley de Dios, que será condenado al lago de fuego por no cumplir la ley de Dios.

Aquellos “cristianos” o “cristianas” que son ignorantes del verdadero Evangelio, o sencillamente idiotas mentales, es decir, necios o necias, fácilmente son impresionados y engañados por esos malditos judaizantes, y entonces caen en sus garras, atrayéndolos con palabras suaves y lisonjas, por medio de las cuales engañan a los ingenuos:

Mas os ruego, hermanos, que os fijéis en los que causan divisiones y tropiezos en contra de la doctrina que vosotros habéis aprendido, y que os apartéis de ellos.

Porque tales personas no sirven a nuestro Señor Jesucristo, sino a sus propios vientres, y con suaves palabras y lisonjas engañan los corazones de los ingenuos. (Ro.16:17-18),

Amigos, ¡Ese es el falso evangelio judaizante que se infiltró en las iglesias de Galacia en el siglo primero!, y es el mismo falso evangelio que se ha infiltrado en la cristiandad, y que ha engañado totalmente a personas que una vez aparentemente parecían cristianos o cristianas, pero que realmente no lo eran.

Hoy en día esos antiguos judaizantes que destrozaron las iglesias de Galacia fundadas por el apóstol Pablo se llaman con diferentes nombres, ellos suelen decir que no se consideran cristianos, sino que se hacen llamar “nazarenos”, “israelitas mesiánicos”, “ebionitas”, etc, ¡pero son exactamente los mismos perros malditos del siglo primero!, y el objetivo de ellos es el mismo: dividir la iglesia de Cristo introduciendo un falso evangelio que está bajo la maldición de Dios.

Los primeros discípulos de Cristo JAMÁS se llamaron “nazarenos”, “israelitas mesiánicos” ni “ebionitas”, sencillamente se llamaban CRISTIANOS, o también santos, hermanos, pero nunca con esos nombres falsos que se ponen los modernos judaizantes.

Y respecto a los que citan Hechos 24:4, ese pasaje no dice por ninguna parte que los cristianos se llamaran a sí mismo “nazarenos”, esa expresión fue dicha por un Orador romano y pagano contratado por los judíos anticristianos para acusar falsamente a Pablo ante el tribunal de Félix, el procurador romano, pero repito, los primeros cristianos nunca se llamaron a sí mismo “nazarenos”, los que dicen llamarse así no son discípulos de Jesús, sino que han sido engañados por el falso evangelio judaizante.

Los primeros discípulos de Cristo se llamaban a sí mismos CRISTIANOS, leamos este pasaje del apóstol Pedro:

pero si alguno padece como cristiano, no se avergüence, sino glorifique a Dios por ello.Porque es tiempo de que el juicio comience por la casa de Dios; y si primero comienza por nosotros, ¿cuál será el fin de aquellos que no obedecen al evangelio de Dios? (1Pe.4:16-17).

Pedro jamás dijo: “si alguno padece como nazareno, o como mesiánico”, sino como CRISTIANO, y así es como han de llamarse los verdaderos discípulos de Jesucristo. Sin embargo, Satanás ha engañado a muchos, por medio de los judaizantes que están bajo el anatema de Dios, y les han hecho creer que ya no se deben llamar cristianos, sino “nazarenos”, “mesiánicos”, o “ebionitas”, nombres que los verdaderos discípulos de Jesús jamás tuvieron.

Para comprender mucho mejor lo que hoy en día está sucediendo con los nuevos malditos y malditas judaizantes, debemos conocer bien lo que sucedió en las iglesias de Galacia en la época de los apóstoles, y para ello es fundamental que tengamos un correcto entendimiento de la epístola de Pablo a los Gálatas.

LA TRAGEDIA DE LAS IGLESIAS DE GALACIA

¿Qué ocurrió en las iglesias de la región de Galacia?

El propósito de este apartado no es hacer un estudio completo y extenso de la epístola a los gálatas, sino hacer un resumen breve de lo que realmente ocurrió en esas iglesias:

1- Pablo se quedó asombrado de que con tanta rapidez los cristianos de Galacia se alejaran de la gracia o misericordia de Dios, para seguir un evangelio diferente, es decir, esos cristianos habían sido engañados y habían caído de la gracia (1:6),

2- Esos cristianos estaban siendo perturbados por la predicación de ciertos individuos que decían creer en Jesucristo, pero que predicaban un mensaje de salvación falso y diferente al predicado por el apóstol Pablo y el resto de los apóstoles de Cristo. (1:7).

3- La maldición de Dios está sobre esos falsos maestros judaizantes (1:8-9), Ojo, en ese pasaje Pablo no estaba lanzando ninguna maldición, sencillamente él estaba declarando que ya son malditos por Dios, ¡es Dios quien los maldice y recibirán su castigo!, no fue Pablo quien los maldijo.

4- Esos falsos maestros judaizantes rechazaban el apostolado de Pablo, ellos enseñaban que Pablo no era un verdadero apóstol de Jesucristo, sino que le acusaban falsamente de ser un falso apóstol enemigo de la toráh, por eso es que Pablo se defendió de esas falsas acusaciones. El mismo Señor que escogió a los apóstoles de Jerusalén, también escogió a Pablo para ser apóstol o enviado a los gentiles, por eso es que esos apóstoles de Jerusalén le dieron la mano a Pablo en señal de hermandad y compañerismo (Gal.2:7-9). Los modernos judaizantes de hoy en día hacen los mismo que los antiguos judaizantes, ellos rechazan el apostolado de Pablo, diciendo que era un falso apóstol, o bien hacen algo más satánico, astuto y peligroso: PERVERTIR LA ENSEÑANZA DE PABLO, retorciendo sus palabras,  para su propia perdición, tal como dijo el apóstol Pedro:

Y tened entendido que la paciencia de nuestro Señor es para salvación;  como también nuestro amado hermano Pablo,  según la sabiduría que le ha sido dada,  os ha escrito, casi en todas sus epístolas,  hablando en ellas de estas cosas;  entre las cuales hay algunas difíciles de entender,  las cuales los indoctos e inconstantes tuercen,  como también las otras Escrituras,  para su propia perdición. (2Pe.3:15-16).

Observe como el apóstol Pedro defendió el apostolado de Pablo, diciendo que Dios le dio sabiduría, además le llamó “nuestro amado hermano Pablo”, y dijo que en casi todas sus epístolas Pablo habló de la futura venida gloriosa de Cristo, la cual esperamos. Pedro dijo que en las epístolas de Pablo había algunas cosas dificiles de entender, las cuales los indoctos, es decir, los ignorantes de la verdadera doctrina, y los inconstantes, es decir, los que no han perseverado en la verdadera doctrina, retuercen, como también el resto de las otras Escrituras, para su propia perdición. Observe como Pedro EQUIPARÓ LAS CARTAS DE PABLO CON EL RESTO DE LAS SAGRADAS ESCRITURAS HEBREAS Y GRIEGAS. Los malditos judaizantes de antes y de ahora retuercen algunas cosas enseñadas por Pablo, para su propia perdición, esto mismo es lo que voy a demostrar más adelante.

Los modernos judaizantes, llámense “nazarenos”, mesiánicos o ebionitas, retuercen la enseñanza de Pablo, ellos enseñan que los cristianos estamos bajo la ley y que debemos guardar esa torah o ley dada por medio de Moisés, y si usted no la guarda- dicen esos hijos e hijas del padre de la mentira- entonces usted no podrá salvarse, sino que se condenará, sin embargo después veremos como eso es mentira, Pablo jamás enseñó esa doctrina de demonios, los que enseñaban ese falso evangelio eran esos judaizantes malditos, léalo:

Entonces algunos que venían de Judea enseñaban a los hermanos:  Si no os circuncidáis conforme al rito de Moisés,  no podéis ser salvos.

Por cuanto hemos oído que algunos que han salido de nosotros, a los cuales no dimos orden,  os han inquietado con palabras,  perturbando vuestras almas,  mandando circuncidaros y guardar la ley, (Hch.15:1, 24).

Observe bien, esos antiguos judaizantes jamás fueron enviados por los apóstoles de Jerusalén, tales como Santiago, Pedro o  Juan, sino que ¡eran falsos apóstoles!, habían salido de la iglesia de Jerusalén, pero no eran cristianos, sino falsos maestros, esos hijos del diablo estaban inquietando con palabras y perturbando a los cristianos gentiles, mandando que fueran circuncidados y que guardaran la ley, la toráh, ¡exactamente lo mismo que hoy en día hacen los modernos judaizantes!, los cuales han engañado a muchos diciéndoles que han de guardar la toráh, la ley, ¡pero no les dicen que han de circuncidarse!. Luego veremos como Pablo dijo que si usted quiere guardar toda la ley de Dios ha de circuncidarse físicamente, pero si lo hace, entonces se desliga de Cristo, pero esto lo veremos más adelante.

Por consiguiente, todos aquellos que vengan a nosotros diciendo que debemos guardar la ley de Dios, la toráh, son los modernos judaizantes, los cuales han sido engañados por Satanás, y están pervirtiendo el Evangelio de la gracia de Dios predicado por Pablo y el resto de los apóstoles, y por tanto están bajo el anatema o maldición de Dios (Gal.1:6-8).

Por consiguiente, esto es muy importante que lo entienda, entre los modernos judaizantes malditos hay dos bandos: los que niegan abiertamente el apostolado de Pablo y rechazan sus epístolas, diciendo que Pablo era un embustero y un falso apóstol, y luego están los más peligrosos, los “nazaremos” que dicen que creen en la enseñanza de Pablo, aceptan sus epístolas, pero retuercen su enseñanza sobre la gracia de Dios, para su propia perdición.

5. Los antiguos y modernos judaizantes enseñaban y enseñan que usted será justificado delante de Dios si guarda la toráh, la ley, sin embargo, el apóstol Pablo refutó esa mentira judaizante, diciendo lo siguiente:

sabiendo que el hombre no es justificado por las obras de la ley,  sino por la fe de Jesucristo,  nosotros también hemos creído en Jesucristo,  para ser justificados por la fe de Cristo y no por las obras de la ley,  por cuanto por las obras de la ley nadie será justificado. (Gal.2:16).

Cuando Pablo dijo “las obras de la ley” se estaba refiriendo a guardar la ley, la toráh, nadie será declarado justo delante de Dios por guardar la ley, sino por la fe en Jesucristo.

La doctrina falsa de los modernos judaizantes, que dicen llamarse “nazarenos” o “mesiánicos israelitas” o “ebionitas” es la siguiente: ellos astutamente dicen que somos salvos por la “gracia de Dios”, por medio de la fe, pero luego enseñan que usted ha de guardar la toráh si es salvo, y si no la guarda, entonces usted se condenará, por lo tanto, ellos pervierten el Evangelio, ya que entonces, según su falsa doctrina, la salvación eterna ya no es por la gracia de Dios, sino por las OBRAS DE LA LEY, con lo cual se ponen bajo maldición, ya que por la obras de la ley NADIE será justificado delante de Dios. Mire lo que dijo Pablo:

Y si por gracia,  ya no es por obras;  de otra manera la gracia ya no es gracia.  Y si por obras,  ya no es gracia;  de otra manera la obra ya no es obra. (Ro.11:6).

Dios escogió a los suyos por pura gracia, por misericordia, ¡no por obras!. Cuando los malditos judaizantes enseñan que seremos salvos si guardamos la toráh, la ley, están enseñando que Dios nos salva y escoge por las obras de la ley.

6- Observe bien, los antiguos judaizantes y los modernos judaizantes malditos enseñan que hemos de guardar la ley de Dios dada por medio de Moisés, pero eso es una burda mentira, pues Pablo dijo bien claro que HEMOS MUERTO A LA LEY, y si hemos muerto a la ley, entonces no podemos guardar esa ley de Dios dada por medio de Moisés:

Porque yo por la ley soy muerto para la ley,  a fin de vivir para Dios.

Con Cristo estoy juntamente crucificado,  y ya no vivo yo,  mas vive Cristo en mí;  y lo que ahora vivo en la carne,  lo vivo en la fe del Hijo de Dios,  el cual me amó y se entregó a sí mismo por mí.

No desecho la gracia de Dios;  pues si por la ley fuese la justicia,  entonces por demás murió Cristo. (Gal.2:19-21).

¿Queda claro?, la ley nos mata, no nos da la vida, y por tanto hemos muerto para la ley, a fin de vivir para Dios.

Ahora bien, los judaizantes emisarios de Satanás que dicen llamarse “nazarenos” u otros nombres enseñan la mentira de que los cristianos no hemos muerto a la ley dada por medio de Moisés, es decir, la toráh, según ellos a lo que hemos muerto es solo la “ley del pecado”, pero resulta que Pablo JAMÁS dijo que los cristianos hemos muerto a la ley de pecado, sino solo a la TORAH, a la ley de Dios dada por medio de Moisés, y grabada en tablas de piedra, como voy a demostrar seguidamente:

Observe bien, en Romanos 7:4 Pablo dijo que los cristianos hemos muerto a la ley, mediante el cuerpo de Cristo, para que seamos de otro, del que resucitó de los muertos, a fin de que llevemos fruto para Dios, Los cristianos hemos sido liberados de esa ley, Nosotros los verdaderos cristianos ya no tenemos que ver nada con esa Toráh que los judaizantes malditos dicen guardar.

Ahora bien, ¿y qué ley es esa a la que hemos muerto los cristianos y de la cual nos hemos librado?, ¿es la ley del pecado?, ¡de ninguna manera!, es la TORAH, la ley de Dios dada por medio de Moisés, esto se puede comprobar muy fácilmente leyendo el siguiente pasaje con mucha atención:

Pero ahora estamos libres de la leypor haber muerto para aquella en que estábamos sujetos,  de modo que sirvamos bajo el régimen nuevo del Espíritu y no bajo el régimen viejo de la letra.

¿Qué diremos,  pues?  ¿La ley es pecado?  En ninguna manera.  Pero yo no conocí el pecado sino por la ley;  porque tampoco conociera la codicia,  si la ley no dijera:  No codiciarás.

Mas el pecado,  tomando ocasión por el mandamiento,  produjo en mí toda codicia;  porque sin la ley el pecado está muerto.

Y yo sin la ley vivía en un tiempo;  pero venido el mandamiento,  el pecado revivió y yo morí.

Y hallé que el mismo mandamiento que era para vida,  a mí me resultó para muerte;

porque el pecado,  tomando ocasión por el mandamiento,  me engañó,  y por él me mató.

De manera que la ley a la verdad es santa,  y el mandamiento santo,  justo y bueno.

¿Luego lo que es bueno,  vino a ser muerte para mí?  En ninguna manera;  sino que el pecado,  para mostrarse pecado,  produjo en mí la muerte por medio de lo que es bueno,  a fin de que por el mandamiento el pecado llegase a ser sobremanera pecaminoso.

Porque sabemos que la ley es espiritual;  mas yo soy carnal,  vendido al pecado.

Porque lo que hago,  no lo entiendo;  pues no hago lo que quiero,  sino lo que aborrezco,  eso hago.

Y si lo que no quiero,  esto hago,  apruebo que la ley es buena. (Ro.7:6-16).

Observe bien, Pablo dijo que hemos sido librados de la ley, y luego explica bien claro a qué ley se refería, ¡a la toráh!, a la cual llama EL RÉGIMEN VIEJO DE LA LETRA, rememorando a las letras grabadas en tablas de piedra, es decir, a los llamados diez mandamientos, ¡eso es un régimen viejo, al cual hemos muerto los cristianos mediante el cuerpo de Cristo!, pero ahora estamos en un régimen nuevo, el del espíritu, el cual nos libera de esa toráh dada por medio de Moisés, y que solo traen maldición, muerte y condenación. Por eso es que el apóstol Juan dijo bien claro que la ley por medio de Moisés fue dada, pero la GRACIA Y LA VERDAD VINO SOLAMENTE POR JESUCRISTO (Jn.1:17), ¿está claro?, en la toráh o ley no se manifestó la gracia ni la verdad, sino que esto vino solo a través de Cristo, pero los malditos judaizantes odian ese pasaje de Juan 1:17, porque pulveriza su falso evangelio que está bajo el anatema de Dios (Gal.1:6-8).

Esta enseñanza de Pablo en ese pasaje de Romanos 7:6-16 obviamente destroza hasta sus cimientos la doctrina falsa enseñada por esos malditos judaizantes que dicen llamarse nazarenos o de otros nombres, ¡por eso es que ellos generalmente odian al apóstol Pablo y enseñan que era un falso apóstol!, o retuercen su enseñanza, para su propia perdición, porque Pablo en estas epístolas de Gálatas y en la de Romanos pulveriza la doctrina diabólica de esos falsos maestros judaizantes.

Pero sigamos en ese pasaje de Romanos 7.

En ese pasaje Pablo menciona repetidamente las palabras “la ley”, y NUNCA se refiere a la ley del pecado, sino siempre a la toráh, y es a esa toráh a la que hemos muerto los cristianos, repito, la toráh ya no tiene que ver NADA con nosotros los cristianos, hemos muerto a ella, y estamos bajo un nuevo régimen, el del espíritu, sin embargo, esos hijos del diablo que han pervertido el Evangelio de Cristo han logrado a engañar a muchos falsos cristianos, para esclavizarlos a la ley, y apartarlos del régimen nuevo del espíritu, diciéndoles que para salvarse han de guardar la ley, y especialmente el mandamiento cuarto del decálogo, el del sábado.

Pablo dijo que él no conoció el pecado sino por la ley, y él no sabría lo que es codiciar, si la ley no dijera “no codiciarás”. La ley o toráh es santa, buena y justa, pues ella nos da el conocimiento del pecado, y nos mata, y una vez que nos mata, entonces QUEDAMOS LIBRES DE ESA LEY, ¡¡esa ley ya no nos puede condenar, porque hemos muerto a ella!!, sin embargo, los antiguos y los modernos judaizantes enseñan todo lo contrario, ellos enseñan falsamente que los que creemos en Jesús no hemos muerto a la toráh, sino a la “ley del pecado”, sin embargo, ya hemos visto como en esos pasajes se dice bien claro que es a la ley de Dios dada por medio de Moisés a la que hemos muerto, y ahora estamos libres de ella, estando bajo un régimen nuevo, el del espíritu.

7- Observe ahora lo que dijo Pablo a esos gálatas, ¡les llamó insensatos!, o lo que es igual, idiotas, imbéciles, ¿y por qué? Veamos: esos idiotas de la región de Galacia se dejaron FASCINAR por esos falsos apóstoles procedentes de Jerusalén, seguro que esos falsos apóstoles les comenzaron a hablar en hebreo, con palabras suaves y lisonjas les comenzaron a decir que debían guardar la santa toráh, y que si no lo hacían no podrían salvarse, y entonces esto les fascinó a esos idiotas cristianos gentiles de galacia, se dejaron impresionar y engañar por esos falsos apóstoles, ¡exactamente lo mismo que está sucediendo actualmente con muchos idiotas que se creen discípulos de Jesús!, ellos han sido seducidos, fascinados y engañados por estos modernos juidaizantes “nazarenos” o “ebionitas”, los cuales, con palabras suaves y lisonjas les han convencido que ellos han de guardar la santa toráh para salvarse, y de esta manera esos perros judaizantes han conseguido separarlos de Cristo, cayendo así de la gracia, leamos atentamente estas palabras:

Estad,  pues,  firmes en la libertad con que Cristo nos hizo libres,  y no estéis otra vez sujetos al yugo de esclavitud.

He aquí,  yo Pablo os digo que si os circuncidáis,  de nada os aprovechará Cristo.

Y otra vez testifico a todo hombre que se circuncida,  que está obligado a guardar toda la ley.

De Cristo os desligasteis,  los que por la ley os justificáis;  de la gracia habéis caído.

Pues nosotros por el Espíritu aguardamos por fe la esperanza de la justicia;

porque en Cristo Jesús ni la circuncisión vale algo,  ni la incircuncisión,  sino la fe que obra por el amor.

Vosotros corríais bien;  ¿quién os estorbó para no obedecer a la verdad? (Gal.5:1-7).

Mire atentamente, esos idiotas de Galacia COMENZARON BIEN, creyendo en el verdadero Evangelio de la gracia de Dios predicado por Pablo y los demás apóstoles, su carrera la iniciaron bien, pero entonces vinieron de Jerusalén esos perros judaizantes y les estorbaron para no obedecer a la verdad, ¡exactamente lo mismo que está ocurriendo hoy en día!. Muchas personas que aparentemente creyeron en el verdadero Evangelio de la gracia de Dios se han dejado fascinar y engañar por estos modernos perros judaizantes, los cuales les dicen que han de guardar la ley para poder salvarse, les dicen que han de “aprender toráh”, y entonces todos estos idiotas o insensatos SE PONEN BAJO EL YUGO DE LA TORAH, LA LEY, Y POR TANTO SE PONEN BAJO MALDICIÓN, PUES LA ESCRITURA DICE QUE MALDITO TODO AQUEL QUE NO PERMANECIERE EN TODAS LAS COSAS ESCRITAS EN EL LIBRO DE LA LEY PARA HACERLAS. Leamos atentamente estas palabras del apóstol Pablo:

De modo que los de la fe son bendecidos con el creyente Abraham.

Porque todos los que dependen de las obras de la ley están bajo maldición,  pues escrito está:  Maldito todo aquel que no permaneciere en todas las cosas escritas en el libro de la ley,  para hacerlas.

Y que por la ley ninguno se justifica para con Dios,  es evidente,  porque:  El justo por la fe vivirá;

y la ley no es de fe,  sino que dice:  El que hiciere estas cosas vivirá por ellas.

Cristo nos redimió de la maldición de la ley,  hecho por nosotros maldición  (porque está escrito:  Maldito todo el que es colgado en un madero),

para que en Cristo Jesús la bendición de Abraham alcanzase a los gentiles,  a fin de que por la fe recibiésemos la promesa del Espíritu. (Gal.3:9-14).

Fíjese bien, Pablo les dijo a esos idiotas de Galacia que todos los que dependen de las obras de la ley están bajo maldición, si usted no guarda TODAS las cosas escritas en el libro de la ley, para hacerlas, entonces está maldito. Por consiguiente, si usted enseña que hemos de guardar la santa toráh, ha de guardarla TODA, y no solo la que se escribió en las tablas de piedra, los diez mandamientos, sino también ha cumplir todas las cosas que están escritas en el libro de la ley de Moisés, ¡todo junto es la ley!, y si usted no la cumple a la perfección, entonces está bajo maldición. Por consiguiente, aquellos idiotas que han sido engañados por esos judaizantes, automáticamente SE HAN PUESTO BAJO LA MALDICIÓN DE LA LEY, y esa misma ley que ellos dicen guardar, les va a condenar.

Pablo dijo bien claro que por la ley NADIE será justificado delante de Dios, porque le ley o torah NO ES DE FE. La ley le dice a usted: “si usted hace todas estas cosas escritas en la ley, vivirá por ellas”, pero como NADIE cumple la ley a la perfección entonces esa misma ley le maldice y condena. Por eso es que Pablo dijo seguidamente que Cristo nos REDIMIÓ DE LA MALDICIÓN DE LA LEY, HECHO POR NOSOTROS MALDICIÓN, y entonces, por la fe, recibimos la promesa del espíritu, un espíritu que de ninguna manera tienen los que están bajo la ley, ya que  ellos no están bajo el régimen nuevo del espíritu, sino bajo el régimen viejo de la letra, y por tanto, ¡no son verdaderos hijos ni hijas de Dios!, ¡esa fue la tragedia de los gálatas!, la misma tragedia que hoy en día se repite miles de veces en aquellos que se han dejado fascinar y engañar por los modernos judaizantes “nazarenos” o como se llamen.

8- Veamos ahora lo que dijo el apóstol Pablo:

Pero antes que viniese la fe,  estábamos confinados bajo la ley,  encerrados para aquella fe que iba a ser revelada.

De manera que la ley ha sido nuestro ayo,  para llevarnos a Cristo,  a fin de que fuésemos justificados por la fe.

Pero venida la fe,  ya no estamos bajo ayo,

pues todos sois hijos de Dios por la fe en Cristo Jesús; (Gal.3:23-26).

La ley es nuestro ayo que nos llevó a Cristo, es decir, fue una especie de tutor o cuidador que realizó su trabajo, el de llevarnos a Cristo, a fin de que seamos justificados por la fe, pero venida esa fe, YA NO ESTAMOS BAJO ESE AYO, es decir, ya no estamos bajo la toráh, ¿queda claro?, ¡los verdaderos cristianos no estamos bajo esa ley de Dios dada por medio de Moisés!, esa ley no tiene que ver nada con nosotros los cristianos, porque hemos muerto a ella mediante el cuerpo de Cristo. Pero ahora vienen estos perros judaizantes con sus falsas palabritas en “hebreo”, y con sus palabras suaves y lisonjas, para engañar a los necios y necias que les escuchan. Esos falsos maestros les dicen que los cristianos tienen que someterse a la santa toráh, estar bajo ella, para poder ser salvos, pues que sepan que esos engañadores están bajo la maldición o anatema de Dios, tal como dijo Pablo en Gálatas 1:6-8. Ya nos advirtió el apóstol Pablo contra estos engañadores sutiles al servicio de Satanás, y cuyo objetivo fundamental es DIVIDIR EL CUERPO DE CRISTO, separar a los cristianos, para que así la Iglesia de Cristo esté enferma y sin poder, leamos:

Mas os ruego,  hermanos,  que os fijéis en los que causan divisiones y tropiezos en contra de la doctrina que vosotros habéis aprendido,  y que os apartéis de ellos.

Porque tales personas no sirven a nuestro Señor Jesucristo,  sino a sus propios vientres,  y con suaves palabras y lisonjas engañan los corazones de los ingenuos. (Ro.16:17-18).

Observe bien, esos falsos maestros enviados por Satanás causan divisiones y tropiezos en contra de la verdadera doctrina, ellos vienen con palabritas suaves y lisonjas, es decir, de forma aparentemente muy educada y amable, sin insultar a nadie, y lisonjeando a los cristianos, adulándoles, para que así puedan picar el anzuelo y caigan en sus redes y en su falso evangelio que está bajo el anatema de Dios, ¡¡y por desgracia eso es lo que está ocurriendo hoy en día!!, donde muchos falsos cristianos han sido engañados por esos judaizantes que pretenden esclavizar a los cristianos bajo el yugo de la ley.

EL FIN DE LA LEY ES CRISTO

Para los cristianos la toráh o ley ha llegado a su fin:

porque el fin de la ley es Cristo,  para justicia a todo aquel que cree. (Ro.10:4).

Los modernos judaizantes, que ahora se hacen llamar “mesiánicos” “nazarenos” y “ebionitas”, siempre enseñan que ese pasaje de Pablo está mal traducido, que la palabra “fin” es falsa, y que debería ser traducido únicamente por “propósito”, pero no por “fin”. Pues bien, vemos el engaño de esos judaizantes modernos:

1. La ley o Torah sencillamente nos lleva a Cristo, Y CUANDO NOS LLEVA A CRISTO, ENTONCES ESA LEY TERMINA PARA NOSOTROS LOS CRISTIANOS, porque hemos muerto a esa ley mediante el cuerpo de Cristo:

Así también vosotros,  hermanos míos, habéis muerto a la ley mediante el cuerpo de Cristo,  para que seáis de otro,  del que resucitó de los muertos,  a fin de que llevemos fruto para Dios. (Ro.7:4).

La palabra griega utilizada por Pablo en ese texto es TELOS, pues bien, veamos atentamente lo que dice la famosa Concordancia de palabras griegas de Strong sobre esa palabrita:

G5056
t????
télos
del primario t???? téllo, (fijar fuera por un punto def. o meta); propiamente el punto al que se apunta como límite, i.e. (por implicación) la conclusión de un acto o estado (terminación [literalmente, figurativamente o indefinida], resultado [immedia, último o profético], propósito); específicamente impuesto o tasa (como pagado):-extremo, fin,finalmente, impuesto, propósito. Compare G5411.

Como podemos ver, la palabra griega telos puede ser traducida por FIN, CONCLUSIÓN, EXTREMO Y PROPÓSITO, ¿que significa esto?, pues que LA LEY HA TERMINADO PARA NOSOTROS LOS CRISTIANOS, porque nosotros hemos muerto a esa ley, mediante el cuerpo de Cristo, para que seamos de otro, del que resucitó de los muertos.

Cuando esos modernos judaizantes dicen que la palabra telos no significa “fin”, o que eso es una mala traducción, están cometiendo un gran error, en realidad están mintiendo, por supuesto que esa palabrita griega sí que significa fin, y también propósito, tal como dice la concordancia de Strong.

La ley o toráh sencillamente nos lleva a Cristo, para ser justificados por la fe, ese es su propósito, y seguidamente esa misma ley TERMINA PARA NOSOTROS LOS CRISTIANOS, ¿queda claro?.

Pues bien, leamos ahora lo que dice el excelente Comentario Bíblico Siglo 21:

“La preocupación de los judíos por la ley es, una vez más, el problema subyacente, como lo implica Pablo en el v. 4; porque no han llegado a comprender que Cristo es en sí mismo la “culminación” de la ley. Pablo utiliza la palabra telos, que algunas versiones como la RVARVA Reina-Valera Actualizada traducen “fin” y otras, “meta”; pero si seguimos con las imágenes de la carrera utilizadas en el pasaje, la palabra probablemente contenga elementos de ambas traducciones. Cristo, dice Pablo, ha sido durante todo el tiempo la meta a la que ha apuntado la ley; y, dado que la meta ha sido ahora lograda —Cristo ha venido— la búsqueda o la persecución de la ley debería llegar a su fin. Este versículo, junto con Mat. 5:17, es una expresión clave de un tema dominante en el NT Nuevo Testamento: la culminación o “cumplimiento” en Jesús el Mesías de la antigua ley del pacto y todas sus instituciones. Con esa culminación llega también la intención de Dios de ofrecer justicia a todo aquel que crea, gentil así como judío (ver 9:30; 10:12, 13).

Está bien claro, Cristo es el fin de la ley para el cristiano, él es la meta, y ahora no estamos bajo esa ley, sino bajo la gracia, ¡pero los modernos judaizantes, muchos de los cuales se hacen pasar por “cristianos”, enseñan falsamente que los cristianos hemos de estar de nuevo bajo esa ley, bajo la toráh!!, ese es el falso evangelio que está bajo el anatema de Dios, y los que predican ese falso evangelio sencillamente están cegados por Satanás y sirviendo al enemigo.

2. El hecho de que para nosotros los cristianos la ley o toráh llegara a su fin con la muerte de Cristo, ¡¡esto de ninguna manera significa que la ley de Dios ya no exista!!. Esto es muy importante que lo entendamos y lo tengamos muy claro. ¡La ley de Dios no dejó de existir cuando Cristo murió!, la santa ley de Dios no ha terminado, sino que hemos sido nosotros los cristianos los que HEMOS MUERTO A ESA LEY, mediante el cuerpo de Cristo, y por lo tanto, para NOSOTROS los cristianos la ley sí que ha llegado a su fin, esa ley de Dios dada por medio de Moisés ya no tiene que ver nada con nosotros los cristianos verdaderos, los cuales ahora estamos bajo la gracia, no bajo la ley. Observemos lo que Pablo dijo sobre la ley, para comprobar como dicha ley de Dios no ha dejado de existir:

Pero ahora estamos libres de la ley, por haber muerto para aquella en que estábamos sujetos, de modo que sirvamos bajo el régimen nuevo del Espíritu y no bajo el régimen viejo de la letra.¿Qué diremos, pues? ¿La ley es pecado? En ninguna manera. Pero yo no conocí el pecado sino por la ley; porque tampoco conociera la codicia, si la ley no dijera: No codiciarás.
Mas el pecado, tomando ocasión por el mandamiento, produjo en mí toda codicia; porque sin la ley el pecado está muerto.

Y yo sin la ley vivía en un tiempo; pero venido el mandamiento, el pecado revivió y yo morí.

Y hallé que el mismo mandamiento que era para vida, a mí me resultó para muerte; porque el pecado, tomando ocasión por el mandamiento, me engañó, y por él me mató. De manera que la ley a la verdad es santa, y el mandamiento santo, justo y bueno. (Ro.7:6-12)

3. Observemos bien esas palabras de Pablo.

El dijo bien claro que los cristianos estamos LIBRES DE ESA LEY, ya no estamos bajo la ley. Los judaizantes modernos enseñan sin embargo todo lo contrario, ellos enseñan la mentira satánica de que los cristianos no estamos libres de la ley, sino que hemos de guardarla si queremos ser salvos, con lo cual rechazan la gracia de Dios y se ponen bajo maldición.

Pablo llamó claramente a la ley “el régimen viejo de la letra“, rememorando la letras grabadas por Dios en las tablas de piedra, los llamados “diez mandamientos”. Ahora bien, observe ahora como Pablo enseñó que la ley sigue existiendo aun después de la muerte de Cristo, porque dijo que la ley ES, él no dijo que ley “era”, sino “es”, indicando así que la santa ley de Dios aun sigue existiendo y sigue cumpliendo su función, ¡pero para nosotros los cristianos esa ley llegó a su FIN con la muerte de Cristo, sin embargo, para el mundo pecador esa santa ley de Dios aun sigue existiendo, ya que esa ley nos da el conocimiento del pecado, por eso es que Pablo dijo:

“Pero yo no conocí el pecado sino por la ley; porque tampoco conociera la codicia, si la ley no dijera: No codiciarás.”

La ley sencillamente nos da el conocimiento del pecado, por lo tanto, cuidado con aquellos que enseñan la mentira de que la ley de Dios ya no existe, o que la ley de Dios fue abolida con la muerte de Cristo, ¡somos los cristianos los que hemos muerto a esa ley!, y para nosotros esa ley llegó por tanto su FIN, tal como dijo Pablo, para justicia a todo aquel que cree.

4. Y ahora veamos lo que dijo Pablo en el verso 12. El dijo que la ley a la verdad ES santa, y el mandamiento santo, justo y bueno. Una vez más aparece la palabrita “es”, no “era”. Si Pablo hubiera enseñado que la ley de Dios ya no existe, o que fue abolida con la muerte de Cristo, entonces él habría dicho que la ley “ERA” santa, pero él no dijo eso, él dijo que la ley ES santa, porque esa ley es como un ayo, que nos lleva a Cristo, para ser justificados por la fe, pero venida la fe, YA NO ESTAMOS LOS CRISTIANOS BAJO ESE AYO, ES DECIR, BAJO ESA LEY:

Pero antes que viniese la fe, estábamos confinados bajo la ley, encerrados para aquella fe que iba a ser revelada.

De manera que la ley ha sido nuestro ayo, para llevarnos a Cristo, a fin de que fuésemos justificados por la fe.

Pero venida la fe, ya no estamos bajo ayo, pues todos sois hijos de Dios por la fe en Cristo Jesús; (Ro.3:23-26).

¿Queda claro?, la ley de Dios sigue existiendo, pero LOS CRISTIANOS YA HEMOS MUERTO A ESA LEY, Y NO ESTAMOS BAJO ELLA, esa ley o toráh ya no tiene ningún poder ni dominio sobre nosotros los cristianos, porque hemos sido justificados por la fe, y ahora somos HIJOS DE DIOS, por la fe en Cristo Jesús.

Por desgracia, algunos que creíamos “hermanos en Cristo” no lo son realmente, porque han sido engañados por ese falso evangelio judaizante predicado por los llamados “mesiánicos”, “nazarenos” y “ebinonitas”. Les han hecho creer esos perros judaizantes que la ley de Dios aun sigue existiendo para el cristiano, y que hemos de guardarla para ser salvos, y al hacer esa locura rechazan la gracia de Dios, se separan de Cristo, y se ponen bajo maldición, pues “maldito todo aquel que no permaneciere en TODAS las cosas escritas en el libro de ley para hacerlas” (Gal.3:10).

Eso es una tragedia, ¡ellos se han separado de Cristo!, aparentemente pueden dar la impresión de ser buenas personas, de ser buenos cristianos, pero la trágica realidad es que se han separado de Cristo y han caído de la gracia:

De Cristo os desligasteis, los que por la ley os justificáis; de la gracia habéis caído.

Pues nosotros por el Espíritu aguardamos por fe la esperanza de la justicia; (Gal.5:4-5)

GUARDAIS LOS DÍAS, LOS MESES, LOS TIEMPOS Y LOS AÑOS

Los idiotas o insensatos de Galacia habían sido gentiles prosélitos, es decir, esos gentiles querían hacerse de la religión judía, e intentaban guardar la ley, la toráh, y obviamente querían circuncidarse para guardar la ley.

Cuando Pablo les predicó el Evangelio de la gracia de Dios entonces creyeron aparentemente en el verdadero Evangelio, pero cuando vinieron los malditos judaizantes procedentes de Jerusalén predicandoles la circuncisión se dejaron fascinar por ellos, y VOLVIERON DE NUEVO AL JUDAISMO, se circuncidaron y se pusieron a guardar la toráh, con lo cual se desligaron de Cristo y cayeron de la gracia.

Esos idiotas de Galacia que se dejaron engañar por los judaizantes TAMBIÉN COMENZARON A GUARDAR EL SÁBADO Y DEMÁS FIESTAS SAGRADAS DE LA RELIGIÓN JUDIA, Esto mismo es lo que ocurre actualmente con aquellos que se han dejado engañar por los malditos judaizantes modernos, ellos también comienzan a guardar el sábado o sabhat, así como el resto de días sagrados del judaísmo. Pues bien, el apóstol Pablo les dijo lo siguiente a esos gálatas insensatos:

mas ahora,  conociendo a Dios,  o más bien,  siendo conocidos por Dios,  ¿cómo es que os volvéis de nuevo a los débiles y pobres rudimentos,  a los cuales os queréis volver a esclavizar? Me temo de vosotros,  que haya trabajado en vano con vosotros. (Gal.4:9-11).

Muchos judaizantes enseñan la mentira de que cuando Pablo dijo “los días” no se refería al sábado, es decir, según esos falsos maestros judaizantes los cristianos debemos guardar el sábado. Veamos la mentira diabólica predicada por esos modernos judaizantes:

Por supuesto que cuando Pablo les reprochó a los gálatas el guardar “los días” se estaba refiriendo al día séptimo de la semana, el sábado. Veamos los que dicen algunos excelentes comentarios bíblicos de ese pasaje de Gálatas 4:10:

Pablo está asombrado de que estos creyentes profesantes quisieran esclavizarse a cosas de las que Cristo los había liberado.v.10.

Por “días” él quiere decir el reposo del séptimo día. El séptimo día tipificaba a Cristo, que el es verdadero reposo de su pueblo.

“Meses” designa las lunas nuevas, o el comienzo de los meses. Estos se observaban celebrando fiestas religiosas y absteniéndose de trabajar.

“Tiempos” significa las tres veces durante el año en que los varones judíos aparecían ante el Señor en Jerusalén para guardar las tres fiestas: Tabernáculos, Pascua y Pentecostés.

“Años” indica los años sabáticos. Cada siete años había que dejar descansar los campos: no se araba ni plantaba. Pablo culpaba a esos gentiles por estar siendo llevados a estas prácticas en busca de aceptación por parte de Dios (Ga. 5:1,2).

¿Sabes, lector, el por qué de estas palabras tan fuertes, tan duras y penetrantes? Pues porque los Gálatas estaban volviéndose de Cristo a Moisés, de la gracia a la ley. Por eso les dice: ¿Cómo os volvéis de nuevo a los flacos y pobres rudimentos en los cuales queréis volver a servir? Guardáis los días y los meses y los tiempos, y los años”. Dice Carroll aquí: “Esta es una referencia inequívoca a los días sabáticos del Antiguo Testamento; su sábado, su séptimo día, su sábado lunar, sus sábados anuales y del jubileo, lo cual significa que él que lo hacía prefería la economía del Antiguo Testamento a la del Nuevo”.

¿Ha quedado claro?, ¡¡esos insensatos o idiotas de las congregaciones de Galacia estaban comenzando a guardar el SÁBADO!!, y además el resto de fiestas sagradas del pueblo de Israel, y Pablo les reprochó claramente esa aptitud, diciéndoles que todo eso eran débiles y pobres rudimentos, a los cuales se estaban esclavizando.¡Hoy en día sucede lo mismo en el sistema iglesiero apostata, el SIA!. Los modernos judaizantes malditos han engañado a millones de “cristianos”, diciéndoles que han de guardar la ley, la toráh, y especialmente el cuarto mandamiento del decálogo, el del  sábado, exactamente como hacen sectas falsas como la iglesia adventista del séptimo día, y otras más que dicen guardar el sábado. Otros judaizantes modernos del sistema iglesiero apostata van aun más lejos, y enseñan que los cristianos hemos de guardar no solo el sábado, sino también el resto de fiestas sagradas del pueblo de Israel, como la Pascua, los Tabernáculos, las Trompetas, etc, ¡exactamente lo mismo que estaba ocurriendo con los iglesias de Galacia!. Por consiguiente, cualquier iglesia o individuo que venga a nosotros diciéndonos que tenemos que guardar el sábado, o las fiestas sagradas de Israel, lo primero que hemos de hacer es leerles bien claro ese pasaje de Pablo en Gálatas 4.10, y decirles que son unos JUDAIZANTES, y que ni ellos ni nadie nos esclavizará a los verdaderos cristianos con esos débiles y pobres rudimentos que no tienen que ver nada con el verdadero Evangelio de la Gracia de Dios.

LO QUE PABLO CONCIDERABA BASURA

El apóstol Pablo escribió lo siguiente:

en cuanto a celo, perseguidor de la iglesia; en cuanto a la justicia que es en la ley, irreprensible. Pero cuantas cosas eran para mí ganancia, las he estimado como pérdida por amor de Cristo. Y ciertamente, aun estimo todas las cosas como pérdida por la excelencia del conocimiento de Cristo Jesús, mi Señor, por amor del cual lo he perdido todo, y lo tengo por basura, para ganar a Cristo, y ser hallado en él, no teniendo mi propia justicia, que es por la ley, sino la que es por la fe de Cristo, la justicia que es de Dios por la fe; (Filp.3:6-9).

Algunos que leen esas palabras de Pablo pueden llegar a la falsa conclusión que Pablo consideraba a la ley de Dios una basura. La interpretación que ellos hacen de ese pasaje es falsa. Es absolutamente IMPOSIBLE que Pablo enseñara que la ley de Dios es una basura, una mierda, porque el propio Pablo dijo bien clarito que la ley ES SANTA, JUSTA Y BUENA:

De manera que la ley a la verdad es santa, y el mandamiento santo, justo y bueno. (Ro.7:12).

Por consiguiente, es ridículo y falso decir que Pablo consideraba a la ley de Dios una basura, cuando él mismo dijo que dicha ley es santa, justa y buena.

¿Cual es entonces la correcta interpretación de esas palabras de Pablo en Filipenses 3:6-9?, pues veamos, la frase clave para entenderlo es esta:

Pero cuantas cosas eran para mí ganancia…

Pablo estaba hablando de algo que, antes de ser cristiano, le daba GANANCIA, es decir, se refería a algo que le hacía tener poder, dinero, prestigio dentro del fariseismo judaico, todas esas cosas que le causaban ganancias las consideró por BASURA, y las perdió totalmente, por la excelencia del conocimiento de Cristo Jesús. Voy a poner un ejemplo para que esto se entienda mejor. Imagínese que yo soy un cardenal de la gran ramera, la iglesia católica romana, y entonces me convierto a Cristo, y todas aquellas cosas que siendo cardenal me daban ganancias materiales, poder y prestigio las he perdido, por seguir a Cristo. Lo mismo le pasó al apóstol Pablo, él era un prestigioso fariseo, tenía poder, dinero, popularidad dentro del judaísmo anticristiano, y todas esas cosas que le daban ganancias materiales las perdió totalmente al hacerse cristiano. Pero de ninguna manera significa eso que Pablo considerara a la santa ley de Dios una basura.

El apóstol Pablo enseñó que la justicia de Dios es solo por la fe en Cristo, NO POR LAS OBRAS DE LA LEY. Todos aquellos judaizantes modernos, llámense mesiánicos, nazarenos, o lo que sea, que enseñan que los cristianos hemos de guardar la ley o Torah, para ser justificados delante de Dios, sencillamente están mintiendo y predicando un falso evangelio que está bajo el anatema o maldición de Dios (Gal.1:6-8 ).

LA IGLESIA DE CRISTO NO ES ISRAEL

La ley o toráh fue dada por Dios a la nación de Israel, por medio de Moisés. Dios no dio esa ley al mundo entero, sino solo a la casa de Israel. Ahora bien, los malditos judaizantes enseñan que la Iglesia de Cristo es la nación de Israel, y por tanto, la ley o toráh es para la Iglesia de Cristo. El argumento de ellos es de lo más falso y diabólico, y vamos a ver por qué.

El apóstol Pablo dijo lo siguiente:

Y si vosotros sois de Cristo,  ciertamente linaje de Abraham sois,  y herederos según la promesa. (Gal.3:29).

Como podemos ver, nosotros los cristianos somos linaje o descendencia de Abraham, ahora bien, ¿cual fue la descendencia de Abraham?

Todos los malditos judaizantes ocultan a los ignorantes y necios que les creen que Abraham tiene DOS DESCENDENCIAS: LA TERRENAL, Y LA CELESTIAL. La descendencia terrenal de Abraham es la nación de Israel, pero la descendencia celestial de Abraham es la iglesia de Cristo, vamos a comprobarlo:

de cierto te bendeciré,  y multiplicaré tu descendencia como las estrellas del cielo y como la arena que está a la orilla del mar;  y tu descendencia poseerá las puertas de sus enemigos. (Gen.22:17).

El pasaje menciona la descendencia de Abraham, y dijo el Señor que seria como las estrellas del cielo, y como la arena que está en la orilla del mar. Las estrellas son CELESTIALES y la arena que hay en la orilla del mar es TERRENAL, por lo tanto, la descendencia de Abraham es celestial, y también terrenal. La iglesia de Cristo tiene su ciudadana en los cielos, y tiene la promesa de gobernar el MUNDO ENTERO. Los cristianos somos como luminares (estrellas) del cielo que dan luz al mundo:

para que seáis irreprensibles y sencillos,  hijos de Dios sin mancha en medio de una generación maligna y perversa,  en medio de la cual resplandecéis como luminares en el mundo;

Mas nuestra ciudadanía está en los cielos,  de donde también esperamos al Salvador,  al Señor Jesucristo; (Filp.2:15, 3:20).

Esta descendencia celestial de Abraham NO ES LA NACIÓN DE ISRAEL, ya que la nación de Israel tiene solo promesas de heredar una zona concreta del planeta, la tierra de Canaán, sin embargo, la promesa de Dios para la Iglesia de Cristo es heredar el MUNDO ENTERO, como veremos luego.

Y te daré a ti,  y a tu descendencia después de ti, la tierra en que moras,  toda la tierra de Canaán en heredad perpetua;  y seré el Dios de ellos. (Gen.17:8).

La tierra de Canaán es la heredad de Dios a la nación terrenal de Israel, pero la Iglesia de Cristo tiene la promesa de heredar TODO EL MUNDO, leamos:

Porque no por la ley fue dada a Abraham o a su descendencia la promesa de que sería heredero del mundo,  sino por la justicia de la fe. (Ro,4:13).

¿Lo ha entendido bien?, hay dos descendencias de Abraham, una es la heredera SOLO DE LA TIERRA DE CANAÁN, y la otra descendencia es celestial, y es la heredera del mundo entero, esto ha de quedar claro en su mente, para que no pueda ser engañado por los malditos judaizantes cuando le sueltan el cuento falso de que la Iglesia de Cristo es la casa de Israel.

Israel es la nación que heredará toda la tierra de Canaán, y la iglesia de Cristo no solo heredará la tierra de Canaán, sino el mundo ENTERO, la iglesia de Cristo heredera de TODAS LAS COSAS (Ap.21:7).

Por consiguiente, es absolutamente imposible que la Iglesia de Cristo sea la nación de Israel, ya que son dos descendencias diferentes, pero ambas descendencias todos procedemos del padre Abraham!.

La ley fue dada solamente a la nación de Israel, no a la Iglesia de Cristo, por lo tanto, los cristianos no estamos bajo esa ley, sino bajo la gracia (Ro.6:14), y si estamos bajo la gracia, entonces NINGUNA condenación hay sobre los verdaderos cristianos, porque hemos sido librados de esa ley o toráh dada por medio de Moisés:

Ahora,  pues,  ninguna condenación hay para los que están en Cristo Jesús,  los que no andan conforme a la carne,  sino conforme al Espíritu. (Ro.8:1).

Sin embargo, aquellos idiotas o insensatos que se han puesto bajo la santa toráh sí que están bajo condenación y bajo maldición, pues maldito todo aquel que no permaneciere en TODAS las cosas escritas en el libro de la ley para hacerlas (Gal.3:10).

EL BUEN OLIVO NO ES ISRAEL, SINO CRISTO

Los judaizantes malditos enseñan que el buen olivo mencionado en Romanos 11 representa la nación de Israel, y como las ramas silvestres injertadas al buen olivo representan los cristianos, entonces ellos enseñan que los cristianos somos injertados a la nación de Israel, y por tanto, ¡hemos de guardar la santa toráh dada por Dios a la nación de Israel!. Seguidamente voy a demostrar lo falso y diabólico que es ese argumento judaizante. Voy a pegar el pasaje biblico donde Pablo habló de este asunto, y lo vamos a analizar:

Si las primicias son santas,  también lo es la masa restante;  y si la raíz es santa,  también lo son las ramas.

Pues si algunas de las ramas fueron desgajadas,  y tú,  siendo olivo silvestre,  has sido injertado en lugar de ellas,  y has sido hecho participante de la raíz y de la rica savia del olivo, no te jactes contra las ramas;  y si te jactas,  sabe que no sustentas tú a la raíz,  sino la raíz a ti.

Pues las ramas,  dirás,  fueron desgajadas para que yo fuese injertado.

Bien;  por su incredulidad fueron desgajadas,  pero tú por la fe estás en pie.  No te ensoberbezcas,  sino teme.

Porque si Dios no perdonó a las ramas naturales,  a ti tampoco te perdonará.

Mira,  pues,  la bondad y la severidad de Dios;  la severidad ciertamente para con los que cayeron,  pero la bondad para contigo,  si permaneces en esa bondad;  pues de otra manera tú también serás cortado.

Y aun ellos,  si no permanecieren en incredulidad,  serán injertados,  pues poderoso es Dios para volverlos a injertar.

Porque si tú fuiste cortado del que por naturaleza es olivo silvestre,  y contra naturaleza fuiste injertado en el buen olivo,  ¿cuánto más éstos,  que son las ramas naturales,  serán injertados en su propio olivo? (Ro.11:16-23),

¿Dice ese pasaje de Pablo que el buen olivo es Israel?, ¡en ninguna parte!. Los cristianos no hemos sido injertados a la nación de Israel, sino al SEÑOR JESUCRISTO, ESTAMOS UNIDOS A ÉL.

Ese pasaje compara a los israelitas que rechazan a Jesús con ramas desgajadas del olivo, y a los gentiles con ramas de un olivo silvestre. Los israelitas que rechazan a Jesús fueron arrancados del buen olivo, es decir, ellos no son de Cristo, y en lugar de ellos fueron injertados los gentiles que creen en Jesús, los cuales son hechos participantes de la raíz del olivo y de su savia, es decir, los gentiles tienen su fe arraigada en las promesas que Dios hizo con Abraham, Isaac y Jacob, y además participan de la vida del olivo, es decir, de la vida eterna que tenemos gracias a Jesucristo, por eso es que Jesús también se comparó a sí mismo con una vid, diciendo estas palabras:

Yo soy la vid verdadera,  y mi Padre es el labrador.

Todo pámpano que en mí no lleva fruto,  lo quitará;  y todo aquel que lleva fruto,  lo limpiará,  para que lleve más fruto.

Ya vosotros estáis limpios por la palabra que os he hablado.

Permaneced en mí,  y yo en vosotros.  Como el pámpano no puede llevar fruto por sí mismo,  si no permanece en la vid,  así tampoco vosotros,  si no permanecéis en mí.

Yo soy la vid,  vosotros los pámpanos;  el que permanece en mí,  y yo en él,  éste lleva mucho fruto;  porque separados de mí nada podéis hacer.

El que en mí no permanece,  será echado fuera como pámpano,  y se secará;  y los recogen,  y los echan en el fuego,  y arden. (Jn.15:1-6).

Observe que esas palabras de Jesús son tremendamente parecidas a lo que dijo Pablo en Romanos 11:16-23. La diferencia es que Pablo comparó a Cristo con un buen olivo, y Jesús se comparó a una vid, ¡pero la enseñanza es la misma!. Los cristianos somos como pámpanos que estamos unidos a la Vid verdadera, a Cristo, y si estamos unidos a él, entonces llevamos fruto, pero si no permanecemos unidos a él, entonces no llevaremos fruto, sino que seremos cortados o desgajados de esa Vid y secados, siendo luego arrojados al fuego. La misma enseñanza es la que vemos en ese pasaje de Pablo, indiciando así que el buen olivo no representa a Israel, sino al propio Cristo. Por consiguiente, cuando los judaizantes malditos enseñan que los cristianos formamos parte de Israel, o que la Iglesia de Cristo es Israel, están mintiendo descaradamente, nosotros los cristianos hemos sido unidos a Cristo, pero no a Israel, por eso es que en el Nuevo Testamento no hay NI UN SOLO PASAJE donde a la Iglesia de Cristo se la llame Israel. Como ya demostré, Israel es la descendencia terrenal de Abraham, mientras que la Iglesia de Cristo es la descendencia celestial de Abraham. Los primeros tienen la promesa de heredar solo la tierra de Canaán, y los segundos tenemos la promesa de heredar EL MUNDO ENTERO, somos herederos de todas las cosas, indicando así que se refiere a dos pueblos diferentes, y dos descendencias diferentes. Por consiguiente, enseñar esa doctrina de que los cristianos hemos de guardar la ley, porque somos Israel, es una burda doctrina de demonios.

LOS CRISTIANOS GUARDAMOS LOS MANDAMIENTOS DE CRISTO, PERO NO LA LEY

Ningún judaizante maldito podrá demostrarnos jamás con el Nuevo testamento que los cristianos tengamos que guardar la ley. Veamos lo que dijo Jesús:

Por tanto, vayan y hagan discípulos en todas las naciones, y bautícenlos en mi Nombre, y enséñenles que guarden todo lo que les he ordenado

¿Que dice ese pasaje?, Jesús no dijo por ninguna parte que les enseñemos a las gentes a guardar la ley dada por medio de Moisés, la Torah, sino que les enseñemos a guardar lo que ÉL ORDENÓ, es decir, sus palabras, sus mandamientos, es decir, lo que Jesús mandó a sus discípulos, ¡no lo que Dios le dijo a Moisés!. Esto fue lo que Jesús dijo que guardemos:

Jua 14:21 El que tiene mis mandamientos, y los guarda, ése es el que me ama; y el que me ama, será amado por mi Padre, y yo le amaré, y me manifestaré a él.

Jua 14:22 Le dijo Judas (no el Iscariote): Señor, ¿cómo es que te manifestarás a nosotros, y no al mundo?

Jua 14:23 Respondió Jesús y le dijo: El que me ama, mi palabra guardará; y mi Padre le amará, y vendremos a él, y haremos morada con él.

Jua 14:24 El que no me ama, no guarda mis palabras; y la palabra que habéis oído no es mía, sino del Padre que me envió.

Jesús no dijo por ninguna parte que si le amamos hemos de guardar la torah, la ley de Dios dada por Moisés, sino que hemos de guardar SUS PALABRAS, es decir, sus mandamientos, lo que él mandó a sus discípulos, Jesús no mencionó la ley por ninguna parte. Por lo tanto, los judaizantes mienten cuando enseñan que Jesús nos enseñó a guardar la toráh, es decir, la ley dada por medio de Moisés, en esa ley o toráh NO SE ENCUENTRA LA GRACIA NI LA VERDAD, porque la gracia y la verdad vino solamente por medio de Jesucristo, no por medio de Moisés:

Jua 1:17 Pues la ley por medio de Moisés fue dada, pero la gracia y la verdad vinieron por medio de Jesucristo.

Ese pasaje de Juan lo odian los hijos del diablo y los judaizantes, hasta llegan a decir la imbecilidad de que es un texto falso, o incluso que el apóstol Juan era un antitorah, hasta ese punto de idiotez mental llegan.

El texto de Juan es bien claro, solo por medio de Jesucristo vino la gracia y la verdad, ¡¡en la toráh o ley dada por medio de Moisés NO SE ENCUENTRA ESA GRACIA NI ESA VERDAD!!, sin embargo, los judaizantes andan predicando la mentira de que en la toráh está la gracia y la verdad y enseñando la espantosa mentira de que hemos de enseñar a las naciones a guardar la ley o toráh dada por medio de Moisés.

Jesús NUNCA dijo a sus discípulos que predicáramos a todas las naciones la toráh o ley, sino que predicáramos EL EVANGELIO, el cual está centrado en la muerte y resurrección de Cristo, el arrepentimiento, y el perdón de los pecados en el nombre de Jesús (Lc.24:44-48), ese fue el mensaje que predicaron su apóstoles, ellos JAMÁS predicaron a las gentes diciéndoles que tenían que guardar la toráh, sino que les predicaban el verdadero Evangelio de la gracia de Dios (Hch.21:24). Aquellos que enseñan que los cristianos hemos de guardar la ley de Dios dada por medio de Moisés han sido engañados por el padre de la mentira, Satanás, con un falso evangelio que está bajo el anatema o maldición de Dios (Gal.1:6-8), y por desgracia el diablo ha conseguido engañar a los ignorantes de la verdadera doctrina, para llevarlos a la maldición de la toráh.

LA LEY JAMÁS FUE DADA A LOS CRISTIANOS

La ley de Dios dada por medio de Moisés JAMÁS fue dada para los cristianos, tal como dijo el apóstol Pablo:

1Ti 1:8 Pero sabemos que la ley es buena, si uno la usa legítimamente;
1Ti 1:9 conociendo esto, que la ley no fue dada para el justo, sino para los transgresores y desobedientes, para los impíos y pecadores, para los irreverentes y profanos, para los parricidas y matricidas, para los homicidas,
1Ti 1:10 para los fornicarios, para los sodomitas, para los secuestradores, para los mentirosos y perjuros, y para cuanto se oponga a la sana doctrina,

¿Está claro, verdad?, la ley de Dios dada por medio de Moisés NO FUE DADA PARA LOS JUSTOS, es decir, no fue dada para los verdaderos cristianos, los cuales fuimos justificados por medio de la fe, sino que fue dada para todos esos malvados y pecadores mencionados en ese pasaje, ¡nunca fue dada para los justificados por medio de la fe!.

Cuando los judaizantes enseñan que los cristianos hemos de estar bajo la ley o toráh y guardarla, ellos automáticamente SE HAN SEPARADO DE CRISTO Y ESTÁN BAJO LA MALDICION DE LA LEY:

Gál 5:3 Y otra vez testifico a todo hombre que se circuncida, que está obligado a guardar toda la ley.
Gál 5:4
De Cristo os desligasteis, los que por la ley os justificáis; de la gracia habéis caído.
Gál 5:5 Pues nosotros por el Espíritu aguardamos por fe la esperanza de la justicia;

Pablo fue bien claro. Los que han sido engañados por los judaizantes desean guardar TODA la toráh, pues venga, si ellos desean guardar bien la toráh ¡¡PRIMERO HAN DE CIRCUNCIDARSE EL PREPUCIO!!, y una vez que lo hagan, entonces estarán obligados a guardar TODA la ley, y si quebrantan un solo punto de esa ley, entonces se hacen culpable de todos, y esa misma ley les condena a muerte, estando, por tanto, bajo maldición. Leamos este pasaje:

Porque cualquiera que guardare toda la ley,  pero ofendiere en un punto,  se hace culpable de todos. (Stg.2:10).

Si uno dice guardar toda la ley, pero ofende en un punto, entonces se hace culpable de todos, y esa misma ley que él dice guardar, entonces le condena a muerte, y está por tanto, bajo la maldición de la ley.

Ahora bien, Pablo dijo bien clarito que si usted se circuncida y decide guardar TODA la ley, entonces SE HA SEPARADO DE CRISTO, pues entonces usted estará buscando ser justificado por la ley, y por tanto habrá caído de la gracia. Sin embargo, nosotros, los cristianos verdaderos que estamos bajo la gracia, por el espíritu aguardamos POR FE la esperanza de justicia, ¡por la fe!, y la ley no es de fe, léalo:

Porque todos los que dependen de las obras de la ley están bajo maldición, pues escrito está: Maldito todo aquel que no permaneciere en todas las cosas escritas en el libro de la ley, para hacerlas. Y que por la ley ninguno se justifica para con Dios, es evidente, porque: El justo por la fe vivirá;
y la ley no es de fe, sino que dice: El que hiciere estas cosas vivirá por ellas.
Cristo nos redimió de la maldición de la ley, hecho por nosotros maldición (porque está escrito: Maldito todo el que es colgado en un madero), (Gal.3:10-13).

Usted es un maldito si no permanece en TODAS las cosas escritas en el libro de la ley, y que no me vengan esos judaizantes con ese cuento falso de que los diez mandamientos no se encontraban en el libro de la ley de Moisés, sino solamente en las tablas de piedra.  Por supuesto que los diez mandamientos también se encuentran repetidos en el libro de la ley de Moisés.

La ley o torah no es de fe, y por lo tanto, no hay gracia ni verdad en ella, sino solamente CONDENACION Y MALDICIÓN, al no poder guardar TODA la ley; pero en Cristo sí que tenemos la gracia y la verdad.

En definitiva, los que dicen guardar toda la toráh han APOSTATADO DE LA VERDADERA FE (1Tm.4.1), al desligarse de Cristo han caído de la gracia, y se ponen bajo el yugo de la ley.

LA LEY GRABADA EN LAS TABLAS DE PIEDRA ES UN MISTERIO DE MUERTE Y DE CONDENACIÓN

Los judaizantes malditos enseñan que la obediencia a la toráh les dará la vida eterna, sin embargo, el apóstol Pablo enseñó que la ley grabada en tablas de piedra es un ministerio de condenación y muerte:

el cual asimismo nos hizo ministros competentes de un nuevo pacto,  no de la letra,  sino del espíritu;  porque la letra mata,  mas el espíritu vivifica.

Y si el ministerio de muerte grabado con letras en piedras fue con gloria,  tanto que los hijos de Israel no pudieron fijar la vista en el rostro de Moisés a causa de la gloria de su rostro,  la cual había de perecer,

¿cómo no será más bien con gloria el ministerio del espíritu?

Porque si el ministerio de condenación fue con gloria,  mucho más abundará en gloria el ministerio de justificación. (2Co.3:6-9).

Pablo dijo que los cristianos somos ministros de un nuevo pacto, NO DE LA LETRA, sino del espíritu, porque la letra mata, pero el espíritu da vida. ¿A qué se refería Pablo cuando dijo “la letra”? Lo explica en el siguiente pasaje, se estaba refiriendo al ministerio de muerte GRABADO CON LETRAS EN PIEDRAS, es decir, se refiere a los diez mandamientos, los cuales fueron grabados en piedras, y Pablo llamó a eso ministerio de muerte y condenación. La letra mata, es decir, esa ley de Dios grabada en tablas en piedra nos mata, nosotros los cristianos HEMOS MUERTO A ESA LEY, y por tanto, esa ley o torah no tiene que ver ya nada con nosotros los cristianos:

Así también vosotros,  hermanos míos,  habéis muerto a la ley mediante el cuerpo de Cristo,  para que seáis de otro,  del que resucitó de los muertos,  a fin de que llevemos fruto para Dios. (Ro.7:14).

Como los cristianos hemos muerto a la ley, entonces nosotros ya no guardamos esa ley dada por medio de Moisés, esa ley nos mató, porque esa es su función, condenarnos y matarnos, y luego nos lleva a Cristo, para recibir la justificación por la fe, y por eso es que los cristianos somos ministros de un nuevo pacto, y no ministros de la ley.

Observe que Jesús JAMÁS dijo a sus discípulos que fuéramos por todo el mundo predicando la observancia de la toráh, sino que fuéramos predicando el Evangelio. Observe que en Lucas 24:44-48 Jesús no les dijo a sus apóstoles que enseñaran toráh a todas las naciones, sino que predicaran el mensaje de salvación, centrado en la muerte y resurrección de Cristo, en el arrepentimiento y en el perdón de pecados en el nombre de Jesús. Sin embargo, los malditos judaizantes han engañado a muchos, les han separado de Cristo y les han hecho creer que ellos han de ir a todo el mundo “enseñando toráh”, por eso es que les veremos casi siempre a esos desgraciados apostatas hablando mal del apóstol Pablo, acusándole falsamente de no ser un verdadero apóstol de Cristo, o pervirtiendo su Evangelio de la gracia de Dios, para su propia perdición.

JEREMIAS 31:31-34

Si hay un pasaje pervertido de forma espantosa por los judaizantes malditos, ese pasaje es Jeremías 31:31-34. Ellos siempre citan ese texto para engañar, y para hacernos creer que los cristianos tenemos que guardar la ley de Dios dada por medio de Moisés. El argumento falso de esos analfabetos bíblicos y engañadores es el siguiente: “el primer pacto fue grabado en tablas de piedra, y el segundo pacto es grabado en nuestros corazones, y ahora los cristianos estamos, por tanto, bajo la ley, y hemos de guardarla para no ser condenados”.

Pero como voy a demostrar, ese argumento judaizante es de una falsedad espantosa. Vamos a leer el pasaje entero:

He aquí que vienen días,  dice IEVE,  en los cuales haré nuevo pacto con la casa de Israel y con la casa de Judá.

No como el pacto que hice con sus padres el día que tomé su mano para sacarlos de la tierra de Egipto;  porque ellos invalidaron mi pacto,  aunque fui yo un marido para ellos,  dice IEVE.

Pero este es el pacto que haré con la casa de Israel después de aquellos días,  dice IEVE:  Daré mi ley en su mente,  y la escribiré en su corazón;  y yo seré a ellos por Dios,  y ellos me serán por pueblo.

Y no enseñará más ninguno a su prójimo,  ni ninguno a su hermano,  diciendo:  Conoce a IEVE;  porque todos me conocerán,  desde el más pequeño de ellos hasta el más grande,  dice IEVE;  porque perdonaré la maldad de ellos,  y no me acordaré más de su pecado. (Jer.31:31-34).

Como puede ver, ese pasaje no dice por ninguna parte que ese nuevo pacto será con la Iglesia de Cristo, sino con la CASA DE ISRAEL. Como ya he demostrado en este estudio, la Iglesia de Cristo no es el pueblo de Israel.

El viejo pacto fue con la casa de Israel, y el nuevo pacto en la ley es también con la casa de Israel.

Observe que ese nuevo pacto será realizado con la casa de Israel DESPUÉS DE AQUELLOS DIAS, es decir, esta profecía se cumplirá cuando Israel sea restaurada en su tierra, entonces Dios pondrá su ley en la mente y el corazón de esos israelitas y sus pecados serán perdonados, pero, repito, observe que ese nuevo pacto NO SERÁ CON LAS NACIONES, sino únicamente con la casa de Israel. La Iglesia de Cristo no tiene que ver nada con ese nuevo pacto, sino con OTRO NUEVO PACTO, que está basado en la sangre de Cristo, y no en la letra, no en la ley:

porque esto es mi sangre del nuevo pacto,  que por muchos es derramada para remisión de los pecados. (Mt.26:28).

Observe que el nuevo pacto mencionado en Jeremias 31:31-34 es EN LA LEY, no en la sangre de Cristo. Nosotros los cristianos pertenecemos al nuevo pacto en la sangre de Cristo, y que no es de la letra o ley:

el cual asimismo nos hizo ministros competentes de un nuevo pactono de la letra,  sino del espíritu;  porque la letra mata,  mas el espíritu vivifica. (2Co.3.6).

Esto es fundamental que usted lo entienda bien, para no ser engañado por los malditos judaizantes. Nosotros los cristianos pertenecemos al nuevo pacto en la sangre de Cristo, NO DE LA LEY, es decir, no de la letra, sino del espíritu. Sin embargo, la casa de Israel pertenece a un futuro nuevo pacto en la LEY, entonces esa ley o toráh (enseñanza) será puesta en la mente y en el corazón de la casa de Israel.

Observe bien que son dos nuevos pactos diferentes, uno es el nuevo pacto en la sangre de Cristo, no de letra, y el otro es un nuevo pacto en el cual la ley de Dios será puesta en la mente y el corazón de la casa de Israel. Lo que ha hecho el diablo es engañar a muchos, haciéndoles creer que ese nuevo pacto en la ley es para la iglesia de Cristo, cuando la realidad es que la Iglesia de Cristo no tiene que ver nada con ese nuevo pacto de la ley mencionado en Jeremías 31:31-34, sino con el nuevo pacto no de la letra, del cual nosotros los verdaderos cristianos somos ministros.

Tito Martínez