MENSAJE A TODOS LOS APOSTATAS JUDAIZANTES

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El Señor Jesucristo le dijo una vez lo siguiente a un joven rico que quería saber lo que tenía que hacer para tener la vida eterna:

Mateo 19, 16-22 

En aquel tiempo, se acercó uno a Jesús y le preguntó: Maestro, ¿qué tengo que hacer de bueno para obtener la vida eterna? Jesús le contestó: ¿Por qué me preguntas qué es bueno? Uno solo es Bueno. Mira, si quieres entrar en la vida, guarda los mandamientos. Él le preguntó: ¿Cuáles? Jesús le contestó: “No matarás, no cometerás adulterio, no robarás, no darás falso testimonio, honra a tu padre y a tu madre, y ama al prójimo como a ti mismo”. El muchacho le dijo: Todo eso lo he cumplido. ¿Qué me falta? Jesús le contestó: Si quieres llegar hasta el final, vende lo que tienes, da el dinero a los pobres –así tendrás un tesoro en el cielo- y luego vente conmigo. Al oír esto, el joven se fue triste, porque era rico.

La pregunta que hacemos ahora es la siguiente:

¿Por qué el Señor Jesús le dijo al joven rico que para tener la vida eterna tenía que guardar esos mandamientos de la ley de Dios? 

Cristo sencillamente le estaba diciendo al joven rico que para tener la vida eterna tenía que guardar toda la ley de Dios a la perfección, que es exactamente lo mismo que dijo en apóstol Pablo en este pasaje:

Rom 10:4  porque el fin de la ley es Cristo,  para justicia a todo aquel que cree.

Rom 10:5  Porque de la justicia que es por la ley Moisés escribe así:  El hombre que haga estas cosas,  vivirá por ellas.

Rom 10:6  Pero la justicia que es por la fe dice así:  No digas en tu corazón:  ¿Quién subirá al cielo?  (esto es,  para traer abajo a Cristo);

Rom 10:7  o,  ¿quién descenderá al abismo?  (esto es,  para hacer subir a Cristo de entre los muertos).

Rom 10:8  Mas  ¿qué dice?  Cerca de ti está la palabra,  en tu boca y en tu corazón.  Esta es la palabra de fe que predicamos:

Rom 10:9  que si confesares con tu boca que Jesús es el Señor,  y creyeres en tu corazón que Dios le levantó de los muertos,  serás salvo.

Rom 10:10  Porque con el corazón se cree para justicia,  pero con la boca se confiesa para salvación.

Como podeis ver, el fin de la ley es Cristo para justicia a todo aquel que cree, es decir, Pablo dijo bien claro que para los cristianos que hemos justificados por la fe LA LEY HA TERMINADO PARA NOSOTROS, ¡¡es el fin (telos) de la ley, nosotros ya no tenemos que ver nada con la ley de Dios, pues hemos muerto a ella mediante el cuerpo de Cristo!!. Los apostatas judaizantes que siempre predican que hemos de guardar la ley (la toráh) están mintiendo, no entienden el verdadero Evangelio de la Gracia de Dios, y están cegados por el diablo.

La ley de Dios nos dice: “si tu haces todas estas cosas, vivirás por ellas”, es decir, tendremos la vida eterna si cumplimos la santa ley de Dios a la perfección, ¡¡que es lo mismo que Jesús le dijo al joven rico que quería ser salvo por medio de las obras de la ley!!, pero resulta que la justicia de Dios es por LA FE, ¡¡no por las obras de la ley!!. LA LEY DE DIOS NOS CONDENA Y NOS MALDICE  POR NO CUMPLIRLA A LA PERFECCIÓN, pero Cristo nos libra de esa maldición de la ley:

Gál 3:10  Porque todos los que dependen de las obras de la ley están bajo maldición,  pues escrito está: Maldito todo aquel que no permaneciere en todas las cosas escritas en el libro de la ley,  para hacerlas.

Gál 3:11  Y que por la ley ninguno se justifica para con Dios,  es evidente,  porque:  El justo por la fe vivirá;

Gál 3:12  y la ley no es de fe,  sino que dice:  El que hiciere estas cosas vivirá por ellas.

Gál 3:13  Cristo nos redimió de la maldición de la ley,  hecho por nosotros maldición  (porque está escrito:  Maldito todo el que es colgado en un madero),

Gál 3:14  para que en Cristo Jesús la bendición de Abraham alcanzase a los gentiles,  a fin de que por la fe recibiésemos la promesa del Espíritu.

Como podemos ver, Pablo dijo que el que cumpla toda la ley, vivirá por ella, pero como nadie la cumple, pues todos hemos pecado, entonces esa santa ley de Dios nos maldice y nos condena a muerte, pero para eso vino Cristo, para redimirnos de esa maldición de la ley, y ser así libres. ¡¡esto es lo que no entienden todos los apostatas y perros judaizantes tanto del siglo 1 como del siglo 21!!, como por ejemplo el traidor judaizante Félix Jimenez que se apartó hace unos meses de nosotros para seguir un falso evangelio, así como otros muchos más como él, los cuales enseñan el falso evangelio de que para ser salvos tenemos de guardar la ley de Dios (la toráh), ellos han caído de la gracia, y de Cristo se han desligado, y por tanto, están bajo la maldición (anatema) de Dios al predicar un falso evangelio (Gal.1:6-8).

Gál 5:4  De Cristo os desligasteis,  los que por la ley os justificáis;  de la gracia habéis caído.

Gál 5:5  Pues nosotros por el Espíritu aguardamos por fe la esperanza de la justicia;

Desde acá exhorto a Félix Jimenez y demás apostatas de la fe como él a que VUELVAN AL VERDADERO EVANGELIO DE LA GRACIA DE DIOS, y dejen  de predicar esa mentira diabólica de que para ser salvos hemos de guardar la ley de Dios.

Gracia y paz.

Tito Martínez