TODA LA VERDAD SOBRE LA LUCHA ESPIRITUAL DEL CRISTIANO

Efesios 6 lo dice bien claro, SOMOS SOLDADOS DE CRISTO, tenemos una lucha espiritual constante que no es contra carne ni sangre, sino contra principados, contra potestades, contra los gobernadores de las tinieblas de este siglo, contra huestes ESPIRITUALES DE MALDAD en las regiones celestes. Por lo tanto, por supuesto que los cristianos verdaderos tenemos una lucha constante contra las huestes espirituales de maldad, pero para eso Dios nos ha dotado de las armas para vencer a esas huestes espirituales malignas, y son la espada del espíritu, que es la palabra de Dios, el escudo de la fe, el yelmo de la salvación, etc.

Ahora bien, resulta que el pentecostaloide Juan Pablo Valles nos sale con el cuento iglesiero de que para poder vencer en esta lucha espiritual tenemos que ir a un pastorcillo pentecostaloide para que nos “libere”, es decir, para que nos imponga las manos en la cabeza, y luego expulse el supuesto demonio.

¿Es eso lo que dijo Pablo en ese pasaje de Efesios 6?, ¡de ninguna manera!, si os dais cuenta, Pablo no dijo por ninguna parte que tengamos que expulsar demonios ni imponer las manos a nadie, él dijo bien claro que para vencer a las huestes espirituales de maldad tenemos ya las armas y la armadura de Dios, que son la espada del espíritu, que es la palabra de Dios, el escudo de la fe, el yelmo de la salvación, etc., Pablo jamás dijo que tengamos que ir por ahí expulsando demonios de la gente, simplemente dijo que utilicemos la espada del espíritu, o el escudo de la fe, para apagar los dardos de fuego del maligno. El dijo que hemos de estar orando en todo tiempo en el espíritu con toda oración y ruego y perseverancia por todos los santos, EN NINGUNA PARTE DIJO PABLO QUE HEMOS DE ORAR PARA EXPULSAR DEMONIOS A ALGUIEN, él dijo bien clarito que hemos de orar o rogar POR TODOS LOS SANTOS. ¿Lo entiendes, pentecostaloide Juan Pablo?, ¡por todos lossantos!, no para expulsar demonios de los santos, sino rogar por los santos, para que perseveren en la fe. Sin embargo, en el diabólico y falso sistema pentecostaloide enseñan que la lucha espiritual consiste en hacer esos espectáculos de supuestos exorcismos, donde gente demente e idiota se tira por el suelo y hablan babosadas, entonces el pastorcillo ignorante y apostata cree que ese pobre demente está poseído por los demonios, y entonces hace una payasada repitiendo decenas de veces la manoseada frase: “en el nombre de Jesús”, creyendo así que el pobre demente está poseído por demonios, y cuando el demente-idiota se calma, entonces el falso pastor dice que el demonio ha salido de su cuerpo, y él queda como “un gran santo varón de Dios”, el cual ha derrotado al mismo diablo, cuando lo único que ha hecho es un espectáculo falso, diabólico y grotesco, por eso es que Jesús, cuando venga en gloria, dirá estas terribes palabras a esos falsos ministros de Cristo, los cuales utilizaron constantemente la expresión “en el nombre de Jesús”:

Mat 7:21  No todo el que me dice:  Señor,  Señor,  entrará en el reino de los cielos,  sino el que hace la voluntad de mi Padre que está en los cielos.

Mat 7:22  Muchos me dirán en aquel día:  Señor,  Señor, ¿no profetizamos en tu nombre,  y en tu nombre echamos fuera demonios,  y en tu nombre hicimos muchos milagros?

Mat 7:23  Y entonces les declararé:  Nunca os conocí;  apartaos de mí,  hacedores de maldad.

Ahí lo tenemos bien clarito, esos engendros iglesieros del diablo FUERON MINISTROS PENTECOSTALES, ¡¡¡pentecostales!!!, ellos se hicieron pasar por ministros de Cristo, porque ellos dijeron profetizar, dijeron echar fuera demonios, dijeron hacer muchos milagros, Y TODO EN EL NOMBRE DE JESÚS, y la pregunta es: ¿quienes hacen todo eso?, ¡pues son los ministros pentecostales o carismáticos!, lo podéis ver en sus muchos videos que hay en youtube.

Pues bien, a todos esos apostatas disfrazados de ministros de Cristo él les dirá bien clarito “NUNCA OS CONOCÍ, APARTAOS DE MI, HACEDORES DE MALDAD”…. cuando ellos oigan esas terribles palabras de Jesús, ni me imagino la cara de espanto y horror que pondrán.

Tito Martínez