MENSAJE PARA LOS ANTICRISTOS INFILTRADOS EN EL FORO: Moisés vio a IEVE cara a cara literalmente

Este mensaje va especialmente dirigido a rectificador, Guillermo y demás anticristos infiltrados en este santo foro, leed atentamente:

1- Rectificador miente descaradamente cuando dice que la expresión “cara a cara” no es literal, ya te he demostrado que sí es literal, Moisés vio a IEVE cara a cara, es decir, habló cara a cara con él, como cualquiera habla con su compañero, así lo dice la Biblia, ahora bien, ¿quien era ese IEVE que habló cara a cara con Moisés?, obviamente no era el Dios Padre, pues al Padre nadie le vio jamás (Jn.1:18).

Tu dices que no era Jesús en su preexistencia divina quien se apareció a Moisés en medio de la zarza ardiente, y si no era Jesús, ¿QUIEN ERA ENTONCES?, ¿era un simple ángel?, pues claro que era un ángel, pero no era un ángel cualquiera, sino que era el MENSAJERO O ÁNGEL ESPECIAL DE IEVE, EL CUAL TAMBIÉN SE LLAMA IEVE (Ex.23:20-21).

Ahora bien, ¿como se le llama a Jesús en Zacarias 14?,,,,¡¡SE LE LLAMA IEVE!!!, el cual vendrá del cielo con todos sus santos, para reinar sobre la tierra, ¡y quien hará eso es JESÚS! (Mt.25:31-46), por lo tanto, Jesús también se llama IEVE.

Por consiguiente, el Señor IEVE que se apareció a Moisés en medio de la zarza ardiente era JESUCRISTO EN SU PREEXISTENCIA DIVINA, no podía ser otro.

2- El anticristo rectificador ha citado Marcos 12:26, donde se dice como Dios, el Padre, le habló a Moisés en medio de la zarza ardiente. Tu dices que Jesús no dijo por ninguna parte que fue él, Jesús, quien le habló en medio de la zarza ardiente. El argumento tuyo es falso y se refuta muy fácilmente. Si leemos bien el pasaje vemos que Jesús dijo que fue el PADRE quien le habló a Moisés en medio de la zarza ardiente, veámoslo, voy a citar la versión de Lucas:

Luc 20:37 Pero en cuanto a que los muertos han de resucitar, aun Moisés lo enseñó en el pasaje de la zarza, cuando llama al Señor, Dios de Abraham, Dios de Isaac y Dios de Jacob.

Luc 20:38 Porque Dios no es Dios de muertos, sino de vivos, pues para él todos viven.

Como podemos ver, Jesús estaba hablando del Dios Padre, para el Padre todos los muertos viven, porque Dios ya los ve a todos resucitados, pues él no está sujeto al tiempo como nosotros. Por consiguiente, era el Dios PADRE quien hablaba POR MEDIO de ese ángel que se apareció a Moisés en medio de la zarza ardiente. Por eso es que Jesús no dijo por ninguna parte que fue él mismo, Jesús, quien habló a Moisés, PORQUE JESÚS SE ESTABA REFIRIENDO AL DIOS PADRE, el cual era quien habló a Moisés en medio de la zarza ardiente, PERO QUIEN SE APARECIÓ A MOISÉS EN MEDIO DE LA ZARZA ARDIENTE NO ERA EL DIOS PADRE, SINO EL ÁNGEL DE IEVE, ES DECIR, JESÚS, ya que Jesús también tiene el nombre de su Padre IEVE (Zac.14). Esto es muy importante, era el Dios Padre quien hablaba a los seres humanos (Heb.1:1-2), pero lo hacía en muchas ocasiones por medio de su ángel especial, el cual también se llama IEVE, y cuando IEVE descendía a la tierra y se aparecía a los seres humanos no era el IEVE Padre quien se aparecía, sino que era el ángel de IEVE, el cual, repito, ¡¡¡también se llama IEVE!!!, vamos a leerlo:

Éxo 23:20 He aquí yo envío mi Angel delante de ti para que te guarde en el camino, y te introduzca en el lugar que yo he preparado.

Éxo 23:21 Guárdate delante de él, y oye su voz; no le seas rebelde; porque él no perdonará vuestra rebelión, porque mi nombre está en él.

El pasaje es bien claro, Dios el Padre tiene un ángel (mensajero) especial, el cual se llama igual que él, IEVE, por eso dijo que su nombre está en él, indicando así que se llama igual que su Padre IEVE, este ángel especial fue quien se apareció a Moisés en medio de la zarza ardiente, ahora bien, ¿quien es este ángel especial de IEVE, el cual también se llama IEVE?, pues la respuesta la tenemos en Hechos 7, veamos lo que dijo Esteban:

Hch 7:30 Pasados cuarenta años, un ángel se le apareció en el desierto del monte Sinaí, en la llama de fuego de una zarza.

Hch 7:31 Entonces Moisés, mirando, se maravilló de la visión; y acercándose para observar, vino a él la voz del Señor:

Hch 7:32 Yo soy el Dios de tus padres, el Dios de Abraham, el Dios de Isaac, y el Dios de Jacob. Y Moisés, temblando, no se atrevía a mirar.

Hch 7:33 Y le dijo el Señor: Quita el calzado de tus pies, porque el lugar en que estás es tierra santa.

En ese pasaje Esteban dijo que fue un ángel quien se pareció a Moisés en medio de la zarza ardiente, y seguidamente dijo que ese ángel era EL SEÑOR. Por lo tanto,¡¡ESTEBAN DIJO QUE FUE EL SEÑOR QUIEN SE APARECIÓ A MOISÉS EN MEDIO DE LA ZARZA ARDIENTE!!, pero resulta que no fue el Señor supremo, el Padre, quien se apareció a Moisés, pues al Padre nadie le vio jamás (Jn.1:18), por lo tanto, era otro Señor quien se apareció a Moisés, ¿y que es ese otro Señor que se apareció a Moisés?, ¡fue Jesucristo!, al cual también se le da el título de “el Señor”:

Jua 13:14 Pues si yo, el Señor y el Maestro, he lavado vuestros pies, vosotros también debéis lavaros los pies los unos a los otros.

Jua 21:12 Les dijo Jesús: Venid, comed. Y ninguno de los discípulos se atrevía a preguntarle: ¿Tú, quién eres? sabiendo que era el Señor.

Rom 10:9 que si confesares con tu boca que Jesús es el Señor, y creyeres en tu corazón que Dios le levantó de los muertos, serás salvo.

Por consiguiente, la Biblia enseña claramente la existencia de dos señores, el Señor supremo, que es el Padre, y el segundo Señor, que es Jesucristo. Esto lo sabía muy bien, por ejemplo, el rey David, cuando dijo estas palabras:

“Mar 12:36 Porque el mismo David dijo por el Espíritu Santo:

Dijo el Señor a mi Señor:

Siéntate a mi diestra,

Hasta que ponga tus enemigos por estrado de tus pies.

En ese impresionante pasaje el rey David habló de los dos señores o dioses: el Señor supremo, que es el Padre, y el segundo Señor, que es Jesucristo, y observad atentamente como el rey David dijo que este segundo Señor era SU SEÑOR, es decir, ¡¡¡¡el propio rey David enseñó la preexistencia divina de Jesucristo!!!, Jesucristo era el Señor del rey David, y el Dios Padre era el Señor del Señor Jesucristo, ¿queda clarito, señores anticristos?, vosotros sencillamente no creéis en la Biblia cuando negáis la existencia de los dos dioses o señores, así como la preexistencia divina de Jesucristo.

Y yo pregunto ahora: ¿cual de esos dos señores o dioses fue el que se apareció a Moisés en medio de la zarza ardiente?, obviamente no fue el Señor primero, el Padre, pues al Dios Padre nadie le vio jamás (Jn.1:18), por lo tanto, solamente pudo ser el segundo Señor quien se apareció a Moisés, y este segundo Señor era EL SEÑOR JESUCRISTO, EN SU PREEXISTENCIA DIVINA.

Vosotros, los anticristos infiltrados en este santo foro, cuando negáis la preexistencia divina de Jesucristo no tenéis manera de explicar ese pasaje de la zarza ardiente. Vosotros enseñáis que fue un simple ángel quien se apareció a Moisés en medio de la zarza ardiente, pero Esteban dijo bien claro que fue EL SEÑOR quien se apareció en medio de la zarza, por lo tanto, ese ángel que se apareció a Moisés en medio de la zarza ardiente no era un simple ángel, sino el ángel especial de Dios, el Señor, el cual, como ya he demostrado, también tiene el nombre de su Padre IEVE (Ex.23:20-21).

Ciertamente Jesús nunca dijo que fue él mismo, Jesús, quien se apareció a Moisés en medio de la zarza ardiente, pero no lo dijo por la sencilla razón de que Jesús se estaba centrando en las palabras que EL DIOS PADRE dijo por medio de ese Señor-ángel que se apareció a Moisés. Jesús no estaba centrando la atención sobre sí mismo, sino sobre las palabras del Padre, ya que Jesús no vino para glorificarse así mismo:

Jua 8:50 Pero yo no busco mi gloria; hay quien la busca, y juzga.

Jua 8:54 Respondió Jesús: Si yo me glorifico a mí mismo, mi gloria nada es; mi Padre es el que me glorifica, el que vosotros decís que es vuestro Dios.

Es el Dios Padre quien glorifica a Jesús, y no fue Jesús quien se glorificó a sí mismo, por eso es que él nunca dijo que fue él mismo quien se apareció a Moisés en medio de la zarza ardiente, esto lo sabemos por lo que dijo Esteban en Hechos 7, cuando afirmó que fue el Señor quien se apareció a Moisés en medio de la zarza ardiente, y este Señor, como ya he demostrado, no fue el Dios Padre, sino el segundo Señor, Jesucristo, en su preexistencia divina.

Tito Martínez