LOS JEHOVUDOS ATALAYADOS SON UNOS EMBUSTEROS DESDE EL PRINCIPIO

La secta de los jehovudos atalayados enseña lo mismo que el SIA, es decir, que Satanás fue en el principio un angelito bueno que luego se hizo muy malo. Veamos como mienten esos jehovudos y el resto de apostatas que enseñan esa gran mentira:

Jesús dijo en Juan 8:44 que Satanás no permaneció en la verdad, no se mantuvo en la verdad, y de ahí los apostatas iglesieros sacan la conclusión de que el diablo estuvo al principio en la verdad, pero luego se apartó de ella y se hizo muy malo. Veamos cuan falso es ese argumento iglesiero.

El hecho de que Satanás no permaneciera en la verdad eso no significa que él estuviera en la verdad. Por ejemplo, yo puedo decir que Paco no se mantuvo (permaneció) en la verdad, pero eso no significa que Paco estuviera en la verdad, sencillamente Paco JAMÁS estuvo en la verdad, nunca permaneció en ella porque nunca estuvo en ella. Lo mismo sucede con Satanás, él jamás se mantuvo en la verdad porque él NUNCA ESTUVO EN LA VERDAD, ya desde el PRINCIPIO él fue un mentiroso y un asesino, tal como dice la Palabra de Dios:

Jua 8:44  Vosotros sois de vuestro padre el diablo,  y los deseos de vuestro padre queréis hacer.  El ha sido homicida desde el principio,  y no ha permanecido en la verdad,  porque no hay verdad en él.  Cuando habla mentira,  de suyo habla;  porque es mentiroso,  y padre de mentira.

1Jn 3:8  El que practica el pecado es del diablo;  porque el diablo peca desde el principio.  Para esto apareció el Hijo de Dios,  para deshacer las obras del diablo.

Si Satanás hubiera sido un angelito bueno en el principio, tal como enseña el maldito SIA, entonces ¡¡¡Jesús habría mentido!!!. al decir que el diablo es un homicida desde el PRINCIPIO, y también Juan habría mentido cuando dijo que el diablo peca desde EL PRINCIPIO, por lo tanto esa secta del diablo, los jehovudos atalayados, son unos EMBUSTEROS DESDE EL PRINCIPIO, es decir, desde que fueron creados en USA en el siglo 19 por el apostata embustero Carlos Taze Russell.

Gracia y paz

Tito Martínez