EL VERDADERO ESTADO DE LOS MUERTOS Y LA RESURRECCION. por Alexander Gell

Autor: Alexander Gell Sitio web: http://manualbiblicodoctrinaldealexandergell.blogspot.com/
Autor: Alexander Gell
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Nota: Este es un un estudio profundo y minucioso de la verdad sobre el estado de los muertos y la resurrección, por lo tanto este documento contiene (8) páginas internas. Podrá pasar de página al final de la misma.

Descargue este estudio en el siguiente enlace: http://www.mediafire.com/?za3jclijeyt6m8u

Impregnada en prácticamente todas las culturas del mundo y raíz de casi todo conjunto de creencias religiosas, es que algo inmaterial, llámese Alma o Espíritu, sobrevive a la muerte del cuerpo. Esto ha derivado en un gran número de doctrinas y creencias tales como la inmortalidad del alma, el espiritismo, la reencarnación, el purgatorio, invocar espíritus de muertos, los tormentos eternos del infierno, etc.

En general,  “el alma” se concibe como un principio interno, vital y espiritual, fuente de todas las funciones físicas y en concreto de las actividades mentales. La creencia en alguna clase de alma que puede existir independiente del cuerpo se encuentra en casi todas las culturas y religiones conocidas, y evidentemente también se encuentra en las creencias de algunas iglesias cristianas modernas y que supuestamente se guían por las sagradas escrituras.

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Esta creencia afirma que el ser humano tiene dentro de sí mismo una especie de consciencia con cuerpo inmaterial que continúa viviendo después de la muerte física. Es como si el hombre viviere dentro de un cascaron llamado cuerpo; cuando este cascaron se deteriora y muere entonces el supuesto hombre interno, al que llaman ¨alma¨, queda libre y continua viviendo una vida inmortal. Por tanto lo que postula el 99 punto 9 por ciento de todas las religiones del mundo, incluyendo la moderna cristiandad;  es que en realidad la muerte nunca ha existido, ya que, supuestamente, lo que muere es el cuerpo, pero el alma, (el hombre interior o entidad espiritual), queda con una vida sin fin.

Muchos piensan que la persona que muere, si se ha portado bien, va INMEDIATAMENTE al cielo, al paraíso o a algún lugar espiritual de deleite y paz; caso contrario, si se ha portado mal; va INMEDIATAMENTE al infierno, un lugar de tormentos conscientes, donde esas supuesta alma en pena es torturada por el fuego, los gusanos y los demonios POR TODA LA ETERNIDAD SIN PODER MAS MORIR. Otros afirman que las personas que mueren, pero no han sido tan malas, van a un lugar llamado purgatorio, donde a través del fuego son limpiadas para luego ir al paraíso, mientras tanto que en la tierra los familiares de ese difunto que está en el purgatorio pueden ayudar a esa alma a salir más rápido de ese lugar a través de rezos y pagos por misas.

Otras religiones sostienen que después de la muerte se reencarna en otro ser que nace, superior o inferior de acuerdo a como ha vivido su karma antes de morir.

Hay un sin fin de doctrinas religiosas que coinciden con una idea fundamental; ¨Hay algo dentro de nosotros que es inmortal, que sigue viviendo cuando uno muere.” Ese algo dicen que es el alma.

La realidad es que la distancia que separa a la verdadera enseñanza bíblica sobre la vida y la muerte en contraste del conjunto de enseñanzas comunes a través de la historia y de toda cultura que existe, es la más poderosa validez para no dudar de su absoluta veracidad, y así guiarnos a la verdad; ya que las sagradas escrituras postula algo muy diferente a las creencias populares y culturales de todos los tiempos, inclusive algo muy diferente a lo creen y enseñan la gran mayoría de lideres eclesiásticos que componen la moderna cristiandad.

Por tanto debemos preguntarnos: ¿Qué dice la biblia sobre este tema? ¿Existe dentro del ser humano un alma inmortal? ¿El ser humano continúa viviendo inmediatamente muere? ¿Por qué casi todas las religiones del mundo afirman que existe el alma inmortal dentro del ser humano? ¿Existe en realidad un lugar de tormentos llamado infierno?.

CAPITULO 1: EL ALMA NO ES INMORTAL, YA QUE: EL HOMBRE MISMO ES UN ALMA.

Para poder conocer si existe dentro del ser humano un alma inmortal o no, lo primero que tenemos que analizar es cuál era el estado de existencia de Adán y Eva cuando Dios los creó; ya que ellos son el reflejo primordial de toda la raza humana. Este es el relato bíblico:

‘’Entonces Dios formó al hombre del polvo de la tierra, y sopló en su nariz aliento de vida, y fue el hombre un ser viviente. ’’ Génesis 2: 7.

En este breve versículo encontramos muchas de las respuestas que necesitamos para poder saber y entender en que consiste el verdadero estado del hombre desde su misma creación. Lo primero es que Adán no tenía existencia alguna antes de que Dios lo creára del polvo de la tierra. Adán no estaba vivo en el ámbito espiritual en forma de alma inmortal, o espíritu con conciencia, para luego Dios meterlo dentro del cuerpo de barro; la realidad es bien simple: Adán llegó a tener existencia solo después que Dios soplara el aliento o hálito de vida en el cuerpo de barro. Esto debemos tenerlo bastante claro desde el mismo principio de este estudio.

¿Cuál fue el resultado de la combinación del cuerpo de barro y el hálito, (espíritu), de vida dado por Dios?; el pasaje dice: y fue el hombre un ser viviente.

En algunas traducciones bíblicas la palabra  ser viviente se traduce muy correctamente como:

alma viviente. Lo que la Biblia enseña es que el hombre es un ALMA VIVIENTE gracias a la combinación del cuerpo y el espíritu. Es decir: cuerpo + espíritu = Alma viviente.

El primer hombre, Adán,  llegó a ser, según las Escrituras hebreo araméas;  un alma viviente (ne-phesh en hebreo), es decir, una persona viviente: solo después que Dios le proporcionó el aliento de vida, (ruaj  en hebreo), al cuerpo de polvo. No dice el texto que se le haya dado un alma inmortal o que se le haya introducido una psique, (¨alma¨ en griego), que vivía de forma invisible dentro de Adán.

En 1 Corintios 15:45 el apóstol pablo certifica esto de la siguiente manera:

“Así también está escrito: ‘’El primer hombre Adán vino a ser alma viviente.’’

Aquí las Escrituras Griegas Cristianas concuerdan con las Escrituras Hebreas en cuanto a lo que es el alma bíblica. Al comparar estos versículos nos damos cuenta que el apóstol Pablo traduce ser viviente por alma viviente, en otras palabras ser viviente y alma viviente son sinónimos. Esto también da a entender que la vida de Adán comenzó exactamente en ese momento.

Dios formó al primer hombre del polvo de la tierra y para darle vida, (aliento o espíritu), Dios sopló en el hombre lo que la biblia llama  espíritu de vida o aliento de vida; es decir: energía vital, (RUAJ en hebreo). Esto quiere decir que antes de ese soplo de Dios este primer hombre llamado Adán no estaba vivo, (no existía), en ninguna parte. Cuando el aliento o espíritu de vida entró dentro del hombre hecho del polvo entonces este se convirtió en un alma viviente o ser viviente; esto quiere decir que el ser humano en realidad no tiene un alma dentro de sí; en realidad:  las sagradas escrituras afirman que  el hombre mismo es un alma. Esto lo certifica un hombre sabio llamado Job; Leámoslo:

‘’El espíritu de Dios me hizo, y el soplo del omnipotente me dio vida… de barro fui yo también formado’’. Job 33:4-6.

Vemos aquí la presencia de tres elementos: Tierra, espíritu de vida y ser viviente. Ser o alma viviente; es el resultado de la unión de los otros dos. Veamos la siguiente ecuación:

Tierra + soplo de vida = Ser viviente. Cuerpo + espíritu = Alma viviente. Soma + Pneunma = Psique (en griego).

El alma es la persona misma, y esto lo vamos a demostrar con las mismas sagradas escritras.

En 1 Pedro 3:20; con relación al alma bíblica dice:

“En los días de Noé… unas pocas personas, es decir,  ocho almas, fueron llevadas a salvo a través del agua.” Noten que este pasaje identifica a las personas completa con el alma.

En Josué 11:11 también aclara una característica del alma bíblica:

“Se pusieron a herir a filo de espada a todas  las almas  que había en ella.”

Notemos aquí que el alma bíblica, es algo que se podía tocar con la espada, por lo que las almas de ese texto no podrían haber sido espíritus.

Además, observamos el uso de la palabra alma en el sentido de persona en romanos 13:1, que exhorta: “Toda alma esté en sujeción a las autoridades superiores”, Este versículo no ofrece ningún indicio de que el alma sea algo inmaterial que sobreviva al cuerpo inmediatamente este muere; sinó que especifica que el alma es la persona misma.

Debemos entender algo muy importante; no es el alma lo que da la vida, en realidad es el halito de vida o espíritu que Dios puso en el hombre. Ya lo dijo el mismo Jesús en el siguiente pasaje bíblico:

‘’El espíritu es lo que da vida; la carne para nada aprovecha. Juan 6: 63.

Ese espíritu o aliento de vida no es una entidad que sigue consciente después de la muere; sino que es simplemente la energía vital que da vida al cuerpo de polvo. Esto es precisamente lo que enseña el apóstol Santiago, es decir; que es el espíritu o aliento de vida lo que mantiene al ser humano con vida y no una supuesta alma inmortal, vamos a leerlo:

Pues como el cuerpo sin el espíritu está muerto, así también la fe sin obras está muerta’’. Santiago 2: 26.

El siguiente versículo es la confirmación de lo que venimos hablando:

‘’Si Dios pensara en retirarnos su espíritu, en quitarnos su hálito de vida,  todo el género humano perecería, ¡la humanidad entera volvería a ser polvo!’’. Job 34: 14-15.

Cuando hablamos del cuerpo de ‘polvo’, algunos se preguntan: ¿como pudiera ser, que de algo tan sencillo se hiciera algo tan complicado, como lo es el cuerpo humano? ¿No tendría que ser este ‘polvo‘ algo especial?. Y aquí la ciencia moderna realmente nos ha dado una ayuda, al reducir toda cosa existente a unos 120 elementos fundamentales, como lo son el helio, hidrogeno, oxigeno, nitrógeno, carbono, etc… y todo lo que está hecho, está hecho de los mismos elementos. Así que cuando recogemos un poco de polvo en nuestras manos, o un terruño, aunque sea difícil creerlo, el terruño y la mano están hechos de los mismos materiales, solo que en diferentes proporciones, y no diferentes estructuras.

Ciertamente el alma (que es la persona misma) muere; no es inmortal: la misma boca de Dios lo confirma de la siguiente manera:

‘’He aquí que todas las almas son mías; como el alma del padre, así el alma del hijo es mía; el alma que pecare, esa morirá.’’ Ezequiel 18:4.

También debemos preguntarnos:

¿Qué hay de los animales? ¿También son almas? Pues bien, observemos cómo describe la Biblia la creación de los animales en el libro de Génesis: en el quinto día creativo  ¨Dios pasó a decir: Enjambren las aguas un enjambre de seres vivientes (almas vivientes). Luego Dios ordenó:  Produzca la tierra seres (almas) vivientes según sus géneros, animal doméstico y animal moviente y bestia salvaje de la tierra según su género (Génesis 1:20- 24). Por ello, tanto los seres humanos como los animales son almas; esta es la forma en que lo afirma la biblia:

Dice en Eclesiastés 3: 18-20 de la siguiente manera: ‘’Pensé también con respecto a los hombres: «Dios los está poniendo a prueba, para que ellos mismos se den cuenta de que son como los animales. Los hombres terminan igual que los animales; el destino de ambos es el mismo, pues unos y otros mueren por igual, y el aliento de vida es el mismo para todos, así que el hombre no es superior a los animales. Realmente, todo es absurdo, y todo va hacia el mismo lugar. Todo surgió del polvo, y al polvo todo volverá.’’

Eclesiastés 3:19-21 dice: “Hay un suceso final con respecto a los hijos de la humanidad y un suceso final con respecto a las bestias, y ellos tienen el mismo suceso final. Como muere el uno, así muere la otra; y todos ellos tienen un solo espíritu, de modo que no hay superioridad del hombre sobre la bestia, porque todo es vanidad. Todos están yendo a un solo lugar’’.

Debido a que la muerte entro al mundo a traves de Adán, todos los humanos morimos y regresamos al polvo, al igual que los animales; ya que ‘’la paga del pecado es la muerte’’. En el relato del diluvio podemos ver que en aquella gran destrucción mundial no hubo diferencia entre los animales y los seres humanos, es decir: tanto  Dios como la muerte trató a todos porigual sin hacer ningún tipo de diferencia; Leámoslo:

‘’Así murió todo ser viviente, (alma viviente), que se movía sobre la tierra: las aves, los animales salvajes y domésticos, todo tipo de animal que se arrastraba por el suelo, y todo ser humano.  Pereció todo ser que habitaba la tierra firme y tenía aliento de vida. Dios borró de la faz de la tierra a todo ser viviente, desde los seres humanos hasta los ganados, los reptiles y las aves del cielo. Todos fueron borrados de la faz de la tierra. Sólo quedaron Noé y los que estaban con él en el arca’’. Génesis 7: 21-23.

Vemos entonces que todos los seres creados en esta tierra viven por la voluntad y el poder de Dios. Son receptores dependientes de la vida o el aliento que le da Dios. Desde el sublime ser humano, hasta el ser animado más humilde, todos son renovados por la Fuente de la vida que emana de Dios. Su Espíritu o aliento es el que nos hace vivir, por lo tanto ahora es más fácil entender lo que es la muerte: la inversa de la vida; esto es lo que afirma las escrituras cuando un hombre muere:

‘’Y el polvo vuelva a la tierra, como era, y el espíritu vuelva a Dios que lo dió: Eclesiastés

12:9. Observen en este pasaje como se dice bien claro que el hombre que muere regresa al polvo, y el espíritu o halito de vida regresa a Dios, es decir: el aliento de vida que le da vida al cuerpo de polvo se funde en el poder de Dios. No es un espíritu consciente lo que regresa a Dios, sino simplemente es el halito o espíritu de vida, el viento o aire, que le da vida al cuerpo, lo que regresa a Dios.

Es por esto que debemos preguntarnos: ¿Qué sucedería si Dios decidiera la extinción de todos los seres vivientes y retirara su aliento o espíritu de vida de los seres humanos?: observe ahora la respuesta bíblica:

’Escondes tu rostro, se turban: les quitas el hálito, dejan de ser, y vuelven al polvo”. Salmos

104:29. Observen en este pasaje como queda claro que si Dios le quita el aliento de vida al ser humano, este deja de ser y regresa al polvo, es decir: deja de existir: no sigue vivo en ningún otro lugar, ni mucho menos se convierte en un ¨alma inmortal¨.

Los defensores de la doctrina de la inmortalidad del alma postulan que en realidad el alma no muere: que lo que muere es el cuerpo: pero vemos que las sagradas escrituras no dan ningún tipo de apoyo a tal creencia. Por ejemplo En Ezequiel 18:4, 20 el Señor dice que ‘’el ALMA que peque, esa morirá’’. Ya sabemos que el alma es la persona completa: por tanto ese pasaje de Ezequiel es de una claridad irrefutable: el alma es mortal. Es tan así que el hombre no puede de ninguna manera ganar la pelea con la muerte cuando esa hora le toca; esto es lo que afirma las escrituras; Leámoslo:

‘’No hay quien tenga poder sobre el aliento de vida, como para retenerlo, ni hay quien tenga poder sobre el día de su muerte’’. Eclesiastés 8: 8.

Es cierto que hay pasajes bíblicos en los que se menciona que el alma sale del cuerpo o regresa a él. Por ejemplo cuando la Biblia explica que Raquel murió al dar a luz, lo hace con estas palabras: “Al ir saliendo el alma de ella (porque murió), lo llamó por nombre Ben-oní; pero su padre lo llamó Benjamín” (Génesis 35:18). Y al referirse a la resurrección del hijo de una viuda,

1 Reyes 17:22 dice: “Ieve escuchó la oración de Elías, de modo que el alma del niño volvió dentro de él, y llegó a vivir”. ¿Cómo podemos explicar estos textos? Pues es sencillo, recordemos que uno de los significados de la palabra alma es  ¨vida¨. Por lo tanto, el alma o vida de Raquel iba saliendo de ella en el sentido de que su vida se estaba extinguiendo. De hecho, algunas Biblias expresan el sentido de la frase ¨al ir saliendo el alma de ella¨ con otras palabras; por ejemplo, “escapándosele ya la vida” (Biblia del nuevo milenio) o “con su último aliento’’. Aquí tienen el ejemplo de la versión bíblica lenguaje actual: ¨ El niño Nació bien, Pero Raquel ESTABA A punto de Morirse.¨ De modo similar, en el caso del hijo de la viuda, fue su vida lo que volvió a él después de la oración de Elías, (1 Reyes 17:23).

O sea que la muerte es  expirar; observen las raíces griegas de esta palabras en español:  ex – fuera, spiros – respiración, aliento; en pocas palabras: sin aliento. Así que hasta nuestro idioma reconoce que la muerte viene cuando el aliento sale. No hay en el hombre una parte espiritual que sobreviva a la muerte del cuerpo, ya que cuando llega la muerte hasta los pensamientos desaparecen.

Salmos 146:4 dice: “Sale su espíritu, él vuelve a su suelo; en ese día de veras perecen sus pensamientos.”

La palabra hebrea que se traduce  espíritu aquí es un derivado de ruaj. Algunos traductores la vierten aliento. Cuando esta ruaj —o fuerza vital activa— sale del cuerpo, los pensamientos de la persona perecen;  no continúan en otra región o esfera. Veamos el comentario que he extraído del interesante libro escrito por Tito Martínez: ‘’El espíritu no es la persona (el alma), sino la energía que da la vida a la persona. Sería algo así como la energía eléctrica que hace funcionar los aparatos eléctricos. Cuando no hay energía, el aparato no funciona. De igual forma, el cuerpo sin el espíritu está muerto, inactivo, (Santiago 2:26). Cuando morimos, el cuerpo vuelve al polvo de la tierra de donde fue hecho, y esa energía o espíritu vuelve al Señor que la dio, (Eclesiastés 12:7), entonces el alma muere, (Ezequiel 18:4,20), y dejamos de existir, hasta el día de la resurrección. ¡En ningún caso es el alma lo que vuelve al Señor, sino el espíritu!. Observe que el espíritu no desciende al Hades o Sheol, sino que vuelve al Señor que lo dió. Por lo tanto, los que enseñan que en el Hades hay espíritus humanos: ¡están mintiendo! La Biblia no dice por ninguna parte que en el Sheol, (Hades), existan espíritus humanos. Los patriarcas sabían que los muertos descendían al Sheol (Génesis 37:34-35), es decir, al reino de los muertos, en el interior de la tierra. ¡Dicho lugar no estaba en un “más allá”, sino debajo de la tierra! En las Escrituras no se dice por ninguna parte que el Sheol se encuentre en un “más allá”. El Sheol o Hades siempre están en el interior de la tierra, donde van a parar los muertos que son sepultados. La Biblia no dice por ninguna parte que en el Sheol existan personas vivas, ¡¡ahí solo moran los cadáveres de los fallecidos!!, ya que se trata del reino de los MUERTOS, ¡no de los vivos! El Sheol o Hades no son un sepulcro individual, sino el reino de los muertos, siendo el sepulcro el símbolo físico. El sepulcro es la puerta por la que se entra al reino de los muertos, el Sheol (Hades). Jesús dijo que esas “puertas” del Hades no prevalecerán contra su Iglesia (Mateo 16:18), En otras palabras, los sepulcros no podrán contener para siempre a los cristianos muertos, ya que estos resucitarán y vencerán a la muerte y el Hades’’. (1Corintios 15:51-55). (Las 21 tesis de Tito).

La Palabra de Dios contesta que no hay nada que los humanos tengan como resultado del nacimiento que, al morir, los haga superiores a las bestias. Sin embargo, debido a la provisión misericordiosa de Dios mediante Cristo, a los humanos que ejercen fe se les ha ofrecido la perspectiva de vivir para siempre. Para muchos de la humanidad esto se realizará mediante la resurrección, cuando la fuerza vital activa, (halito o espíritu de vida), procedente de Dios les imparta vigor de nuevo en un nuevo cuerpo; entonces el hombre volverá a ser nuevamente un alma o ser viviente; pero en este caso inmortal:  no morirá jamás.

El salmo 104 hablando de la dependencia que tiene todo lo creado a su creador afirma que todo ser viviente vive por el halito o aliento de vida dado por Dios; por tanto cuando este espíritu o halito de vida es quitado todo regresa al polvo; tanto en los humanos como en cualquier ser viviente (animales); Leámoslo:

‘’Todos ellos esperan en ti, que le des alimento a su tiempo.  Tú les das, y ellos recogen; abres la mano, y se colman de bienes. Si escondes tu rostro, se aterran; si les quitas el aliento, mueren y vuelven al polvo. Pero si envías tu Espíritu, son creados, y así renuevas la faz de la tierra.’’ Salmos 104: 27-30.

El apóstol Pedro citó de los escritos de Moisés acerca de Jesús y dijo:

“En verdad, cualquier alma que no escuche a ese Profeta será completamente destruida de entre el pueblo.” (Hechos 3:23).

En consistencia con esta verdad fundamental, ni una sola vez en todos sus versículos dice laBiblia que las almas humanas o las almas animales sean inmortales, imperecederas, que no puedan ser destrui das ni morir; en realidad no existe en toda la biblia la frase  alma inmortal.  Sin embargo, hay docenas de textos bíblicos que muestran que el alma puede morir o ser muerta. (Levítico 23:30; Santiago 5:20). Hasta de Jesucristo la Biblia dice:

“Derramó su alma hasta la mismísima muerte.” (Isaías 53:12).

Aquí les pongo un interesante comentario del hermano Tito Martínez: ‘’Si el alma fuera inmortal, Jesús HABRÍA MENTIDO. Jesús dijo que vino para dar su ALMA, (su vida), en rescate de muchos: ” Porque el Hijo del Hombre no vino para ser servido, sino para servir, y para dar su vida (alma) en rescate por muchos.” (Marcos 10:45). La palabra griega traducida por “vida” es psique, que también es traducida por ALMA. El alma es el ser vivo, la persona. Ahora bien, si el alma fuera inmortal, ¡¡entonces Jesús no habría dado su alma o vida en rescate!!, es decir, NO HABRÍA MUERTO, y no existiría la redención por su sangre. Por lo tanto, la doctrina de la inmortalidad del alma es absolutamente diabólica, ¡es un ataque frontal contra el Evangelio!, sin embargo, es una doctrina enseñada por la inmensa mayoría de aquellos que se hacen llamar “cristianos”. Fue el diablo quién engañó a Eva, diciendo que, si pecaban, no morirían, es decir, serían inmortales, (Génesis 3:4).La doctrina de la inmortalidad del alma la originó hace milenios el propio Satanás. Esta mentira diabólica se propagó por todo el mundo, y hoy la enseñan miles de falsos profetas y de falsos maestros que se hacen pasar por ministros del CRISTO, pastores y evangelistas. Muchos “maestros de la Biblia” enseñan que el alma no resucita, porque ellos dicen que no muere, sin embargo, la palabra de Dios dice que el alma muere, por tanto, resucita. Por eso es que, en Apocalipsis 20:4 leemos que Juan vio las almas de los mártires cristianos resucitadas: “Y vi las ALMAS…y volvieron a vivir, (resucitaron), y reinaron con Jesús mil años”. Por lo tanto, es el ALMA, la persona, lo que resucitará, porque el alma MUERE. Observe bien, si los muertos volverán a vivir cuando resuciten, significa que ellos no están vivos en ningún lugar. Si los muertos ya estuvieran vivos, entonces no tendría sentido que la Escritura diga VOLVIERON A VIVIR, si ellos ya están vivos, ¿para qué van a volver a vivir? Los muertos volverán a vivir (resucitarán) porque ahora no están vivos en ningún sitio. Jesús dijo bien claro que los muertos vivirán, ¡en tiempo futuro! “Yo soy la resurrección y la vida, el que cree en mi, aunque esté muerto, VIVIRÁ” (Juan 11:25), si los muertos ya estuvieran vivos en un “más allá”, entonces Jesús NUNCA habría dicho esas palabras, sino que habría dicho algo como esto: “el que cree en mi, aunque esté muerto, no está muerto de verdad, sino que sigue vivo en el más allá”. Por lo tanto, los “cristianos” que enseñan la doctrina de la inmortalidad del alma, es decir, la doctrina de que el alma sobrevive a la muerte, NO SON verdaderos cristianos, o simplemente han sido engañados por el diablo. La Biblia dice bien claro que los muertos duermen en el polvo de la tierra (Daniel 12:2, Juan 11:11, Hechos 7:60, 1Corintios 11:30, 15:20, 1Tesalonicences 4:13-14, 5:10), y, como ya hemos visto, es la persona quien duerme en el sepulcro, ¡¡no solamente su cuerpo!!. La palabra de Dios lo que hace es utilizar el símil de la dormición para enseñar que los muertos resucitarán con toda certeza. Cuando dormimos, despertamos después. De igual forma, cuando alguien muere, que tenga la seguridad de que Dios le despertará el día de la resurrección. Es interesante saber que, para Dios, los muertos no duermen, sino que viven (Lucas 20:38), ¿por qué? por la sencilla razón de que Dios ve el futuro, y, por tanto, él ve a todos los muertos resucitados y vivos (Lucas 20:35-37).’’ (Las 21 tesis de tito. COM).

Vemos, pues, que el alma humana es la persona misma, y cuando la persona muere, es el alma humana lo que muere.

Por lo tanto; la biblia demuestra con suma claridad que los muertos están inconsciente en la muerte; Leámos varios pasajes que lo certifican:

1. Los muertos nada saben: Porque los que viven saben que han de morir; pero los muertos nada saben…” Eclesiastés 9:5.

2. Mueren sus sentimiento “También su amor y su odio y su envidia fenecieron ya; y nunca más tendrán parte en todo lo que se hace debajo del sol…porque en el Seol [sepulcro], adonde vas, no hay obra, ni trabajo, ni ciencia, ni sabiduría.” Eclesiastés 9:6, 10.

3. Perecen sus pensamiento Pues sale su aliento, y vuelve a la tierra; en ese mismo día perecen sus pensamientos.” Salmos 146:4.

4. No saben nada, ni de sus seres más querido Sus hijos tendrán honores, pero él no lo sabrá; o serán humillados, y no entenderá de ello.” Job 14:21.

5. Ni siquiera alaban a Dios. “No alabarán los muertos al SEÑOR, ni cuantos descienden al silenci” Salmos 115:17. (Algunos evangélicos pentecostales predican la mentira de que el cristiano que muere pasa de forma inmediata al cielo a ‘alabar y exaltar a Cristo’’).

6. La muerte no hace diferencia entre sabios y necios, Buenos y malo ‘’Pues nadie se acuerda jamás del sabio ni del necio; con el paso del tiempo todo cae en el olvido, y lo mismo mueren los sabios que los necio’’. Eclesiastés 2:16.

7. Es por esto que Dios tiene misericordia; porque El sabe que somos polvo. ‘’Tan compasivo es el SEÑOR con los que le temen como lo es un padre con sus hijo Él conoce nuestra condición; sabe que somos polvo“. Salmos 103:13-14.

8. Los muertos duermen. “Mas el hombre morirá… ¿y dónde estará él? … hasta que no haya cielo, no despertarán, ni se levantarán de su sueño”. Job 14:10-12.

Lázaro estuvo 4 días muerto en el sepulcro. Jesús comparó la muerte de lázaro con el sueño cuando dijo:  ‘’lázaro duerme’’, cuando los demás discípulo escucharon esas palabras dijeron:

‘’si duerme, entonces se va a sanar’’, pero Cristo les especifica que en realidad lázaro estaba muerto. Simplemente Jesús comparó la muerte con la inconsciencia del sueño. Cuando maría le reprocha a Cristo por la muerte de lázaro Jesús le dice: ‘’yo soy la resurrección y la vida, el que cree en mi, aunque este muerto; vivirá’’. Note que la palabra vivirá esta en tiempo futuro: por tanto maría, como todos los judíos, entendió que Cristo se refería a la resurrección de los muertos al final de los días; lo cual es correcto. La palabra vivirá también deja claro que lázaro no estaba vivo en ninguna otra parte en forma de alma o espíritu inmortal. Entonces el señor Jesucristo, para que todos supieran que él era el comisionado por Dios para devolverle la vida a los muertos, va a la tumba y, en alta voz, Dice:  ‘’lázaro, sal fuera’’: y el muerto resucitó; es decir: volvió a vivir. Como podemos ver Jesús llamó a lázaro, el cual estaba muerto. Ese muerto estaba en su tumba, es decir: no se encontraba en otro sitio vivo en forma de alma inmortal. Lázaro  no regresó del más allá, ni vino del paraíso ni del cielo a meterse en el cuerpo que estaba en el sepulcro. Simplemente Cristo dijo la palabra y Dios activó el ruaj (energía vital) regenerando de esta forma el cuerpo de lázaro. Imagínense que lázaro hubiera estado vivo en forma de alma inmortal en algún paraíso espiritual antes que Cristo lo resucitara; seguro que hubiera dado el gran testimonio para que esa experiencia quedara registrada como enseñanza para los creyentes. Además; si lázaro hubiera estado en algún paraíso seguro que se hubiera enojado con Cristo por sacarlo de ese lugar de delicia para traerlo de nuevo a pasar aflicciones en este mundo. La verdad es que lázaro no dijo nada de eso porque él estuvo en la inconsciencia de la muerte por 4 días, y así se hubiera quedado por milenios, hasta en día de la resurrección, si Cristo no lo hubiese llamado de vuelta a la vida en ese momento. (Leer Juan capitulo 11).

Únicamente Dios es el único que puede darle vida al género humano: y esa vida el la da a través de Jesucristo. Es por esto que debemos obedecer al señor en todo, y perseverar hasta el final.

‘’El cual pagará a cada uno conforme a sus obras: vida eterna a los que, perseverando en hacer el bien, buscan gloria, honra e inmortalidad.’’ Romanos 2:6-7.

El hombre debe de buscar la inmortalidad ya que naturalmente no la posee, el único que tiene inmortalidad es Dios el padre:

‘’El único que tiene inmortalidad, que habita en luz inaccesible y a quien ninguno de los hombres ha visto ni puede ver. A él sea la honra y el imperio sempiterno. Amén’’. 1 Timoteo

6:16.

Por lo tanto; la definición bíblica de alma es sencilla y coherente: designa a un ser humano, a un animal o a la vida que hay en ellos.

Llegamos a la conclusión bíblica de que el alma es el producto resultante de la unión del espíritu o energía de vida dado por Dios con el cuerpo de polvo; y la muerte es la ausencia del espíritu o hálito de vida del cuerpo; es lo contrario a la vida. Cuando el ser humano muere esa energía vital regresa a Dios y el cuerpo se desintegra y se convierte nuevamente el polvo. Ese ruaj o espíritu de vida no tiene conciencia; sinó que se funde en el poder de Dios como un archivo o testimonio de quien era esa persona: es por eso que Dios conoce a todos los que han muerto. Todos los muertos permanecen en sus sepulcros hasta el día de la resurrección.

Ahora que conocemos esto debemos preguntarnos: ¿de dónde surge la doctrina de la inmortalidad del alma y de los tormentos eternos del infierno?.

La respuesta bíblica esta en el siguiente capítulo.