El bautismo en agua, para el perdón de los pecados

Por Tito Martínez

Tomado del libro las 21 tesis

En las actuales traducciones bíblicas leemos estas palabras dichas supuestamente por Yeshúa: “Por tanto, id, y haced discípulos a todas las naciones, bautizándolos en el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo” (Mt.28:19). Observe que en el mencionado pasaje simplemente se nombra al Padre, al Hijo y al espíritu santo, ¡¡pero NO se dice por ninguna parte que los tres sean UN SOLO DIOS!!, por lo tanto, este pasaje no sirve para apoyar la doctrina de la trinidad. El “nombre” indica la autoridad, es igual que cuando decimos “en el NOMBRE de la Ley”, es decir, bajo el poder de la Ley.

Por lo tanto, ese texto solo menciona el PODER o la autoridad de los tres, ¡pero no que los tres sean un solo Dios! Pero por si esto fuera poco, resulta que tenemos las pruebas irrefutables para creer que ese texto de Mateo 28:19 es un pasaje apócrifo, jamás pronunciado por Yeshúa, sino AÑADIDO al Evangelio de Mateo siglos después, concretamente a finales del siglo 4º E.C.

El Evangelio de Mateo fue escrito originalmente en hebreo, ¡no en griego!, y resulta que en el texto original hebreo de Mateo no se encontraba ese pasaje.

El historiador eclesiástico Eusebio de Cesarea, del siglo 4º D.C., dijo que los discípulos del Cristo salieron en el nombre del Cristo a predicar el Evangelio, veamos lo que escribió Eusebio respecto al final del Evangelio de Mateo: “Todos los demás apóstoles fueron amenazados de muerte con innumerables maquinaciones, y fueron expulsados de Judea y se dirigieron a todas las naciones para la enseñanza del mensaje con el poder de Cristo, que les había dicho: «Id, y haced discípulos a todas las naciones».Historia Eclesiástica, Libro III, capítulo 5:2

Ese interesantísimo párrafo del historiador Eusebio de Cesarea  podemos ver varias cosas:

1- El Cristo NO dijo “en el nombre del Padre, y del Hijo y del espíritu santo”, sino que dice que sus discípulos prediquen el Evangelio y hagan discípulos en todas las naciones.

2- Eusebio dijo bien claro en ese párrafo que esos discípulos predicaron el Evangelio CON EL PODER DEL CRISTO, es decir, con la AUTORIDAD O NOMBRE (que es lo mismo) del propio Cristo.

3- Por consiguiente, la frase “Id EN MI NOMBRE, y haced discípulos entre las personas de todas las naciones.” es totalmente correcta teológicamente, ya que armoniza con la frase de predicar el Evangelio con el poder o autoridad del Cristo.

Por consiguiente, es obvio que el gran Historiador de la Iglesia Eusebio de Cesarea NO CONOCÍA EL PASAJE DE “BAUTIZÁNDOLOS EN EL NOMBRE DEL PADRE, Y DEL HIJO Y DEL ESPÍRITU SANTO”, pues él no lo citó en ese párrafo de su libro III, lo cual indica que tal pasaje NO EXISTÍA, sino que FUE AÑADIDO AL EVANGELIO DE MATEO POR ALGUNA MANO FALSARIA MUCHO MÁS TARDE.

El libro de Hechos dice que los apóstoles bautizaban a los creyentes únicamente en el nombre de Yeshúa, lo cual demuestra que los apóstoles también desconocían esa fórmula “trinitaria” que hoy aparece en las diversas traducciones bíblicas (excepto en la mía). Ellos jamás bautizaron “en el nombre del Padre, del Hijo y del espíritu santo”, ¡¡sino que se bautizaran únicamente en el nombre del Señor Yeshúa!!, he aquí las pruebas:

“Pedro les contestó: Arrepentíos, y bautizaos EN EL NOMBRE DE YESHÚA, el Cristo, para perdón de vuestros pecados…” (Hch.2:38).

“…solo habían sido bautizados EN EL NOMBRE DEL SEÑOR Yeshúa, el Cristo “(Hch.8:16).

“Y mandó bautizarlos EN EL NOMBRE DE YESHÚA, el Cristo” (Hch.10:48).

Si Yeshúa hubiera pronunciado esas palabras registradas en Mateo 28:19, ¡¡entonces resulta que sus apóstoles NO LE HICIERON CASO, SINO QUE LE DESOBEDECIERON, al bautizar ÚNICAMENTE en el nombre del Señor Yeshúa!!. Por consiguiente, esa versión de Mateo 28:19 que aparece en las biblias es una versión falsa y apócrifa, jamás pronunciada por el Cristo, y que debió ser introducida por alguna mano fraudulenta en la traducción griega que se hizo de la versión hebrea del Evangelio de Mateo. 

La justificación ante Dios es por la fe EN EL CRISTO, pero solo para aquellos que LE OBEDECEN, ¡SIN OBEDIENCIA NO HAY SALVACIÓN POSIBLE! La salvación es por gracia de Dios, por medio de la fe, no por obras (Ef.2:8-9), sin embargo, resulta que la palabra de Dios también dice que Dios salvará a aquellos que le OBEDECEN: “8 Y aunque era Hijo, por lo que padeció aprendió la obediencia; 9 y habiendo sido perfeccionado, vino a ser autor de ETERNA SALVACIÓN PARA TODOS LOS QUE LE OBEDECEN” (Heb.5:8-9).

El perdón de los pecados se aplica al pecador únicamente cuando OBEDECE al Señor y recibe el verdadero BAUTISMO en agua, por inmersión, y en el nombre del Señor Yeshúa. El Señor dijo lo siguiente:

“El que crea Y SEA BAUTIZADO, será salvo” (Mr.16:16).

Veamos ahora cual era la Doctrina de los apóstoles referente al verdadero bautismo cristiano:

“38 Pedro les dijo: Arrepentíos, y BAUTÍCESE CADA UNO DE VOSOTROS EN EL NOMBRE DE Yeshúa, EL CRISTO, PARA PERDÓN DE LOS PECADOS; y recibiréis el don del Espíritu Santo.” (Hch.2:38).

Cuando Pedro predicó el Evangelio al soldado romano Cornelio y a su familia, y estos creyeron, entonces Pedro ordenó que fueran BAUTIZADOS  EN EL NOMBRE DE Yeshúa, el Cristo (Hch.10:48).

Ananías dijo lo siguiente al apóstol Pablo:

“15 Porque serás testigo suyo a todos los hombres, de lo que has visto y oído. 16 Ahora, pues, ¿por qué te detienes? Levántate y BAUTÍZATE, Y LAVA TUS PECADOS, INVOCANDO SU NOMBRE.” (Hch.22:15-16). Por lo tanto, el pasaje es bien claro: por medio del bautismo cristiano, nuestros pecados son lavados. El propio apóstol Pablo bautizaba a los que creían en el Evangelio: “14 Doy gracias a Dios de que a ninguno de vosotros he bautizado, sino a Crispo y a Gayo, 15 para que ninguno diga que fuisteis bautizados en mi nombre. 16 También bauticé a la familia de Estéfanas; de los demás, no sé si he bautizado a algún otro.” (1Co.1:14-16).

Como vemos, Pablo bautizó por lo menos a Crispo, a Gayo y a la familia de Estéfanas, ¡y esto solo en la iglesia de Corinto!, en el resto de iglesias fundadas por Pablo seguro que bautizó a muchos más. Pablo JAMÁS rechazó el bautismo en agua y por inmersión para el perdón de los pecados (Hch.2:38), sino que lo practicó, aunque su misión principal no era bautizar, sino predicar el Evangelio de la gracia de Dios (Hch.20:24), y una vez que creían en este Evangelio, los creyentes eran bautizados, bien por el apóstol Pablo, o por alguno de sus compañeros cristianos en la evangelización.

Por consiguiente, el bautismo en agua por INMERSIÓN (tal como enseña la Biblia), y en el nombre de Yeshúa, el Cristo, es un claro MANDAMIENTO DEL SEÑOR, PARA EL PERDÓN DE LOS PECADOS. Cuando nosotros creemos en el Evangelio de la Gracia de Dios (Hch.20:24), y OBEDECEMOS ese mandamiento del Señor de ser bautizados, entonces somos perdonados de nuestros pecados y reconciliados con Dios. Sin embargo, Satanás ha conseguido

engañar a millones de “cristianos” para que rechacen esta clara enseñanza del Evangelio.

Objeciones de los desobedientes 

Los que rechazan el bautismo en agua, para el perdón de los pecados esgrimen siempre los siguientes argumentos:

1- El ladrón arrepentido fue salvo sin que fuera bautizado.

Respuesta: Lógico, el ladrón arrepentido no pudo bautizarse después de creer en el Cristo, por la sencilla razón de que estaba crucificado.

2- Si el perdón de los pecados se recibiera cuando somos bautizados en el nombre del Señor Yeshúa, el Cristo (tal como enseña el Evangelio) entonces todos los millones de cristianos que han sido bautizados “en el nombre del Padre, del Hijo y del espíritu santo” no podrían ser salvos.

Respuesta: Dios perdona la ignorancia humana, y todos los cristianos que se han bautizado en “el nombre del Padre, del Hijo y del espíritu santo” es porque ignoraban que el verdadero bautismo es solamente en el nombre de Yeshúa, el Cristo, por lo tanto, Dios perdona a los que ignoran la verdad, ¡pero no a los que RECHAZAN voluntariamente la verdad que ya conocieron!

3- Si el perdón de los pecados se recibiera al bautizarnos en agua, en el nombre de Yeshúa, el Cristo, entonces la salvación ya no sería por medio de la fe, sino por nuestras obras.

Respuesta: la salvación es por la gracia de Dios, por medio de la fe (Ef.2:8-9), sin embargo, Dios es el autor de la eterna salvación para aquellos que LE OBEDECEN (Heb.5:8-9), es decir, la verdadera fe es aquella que obedece al Señor, y el Señor ha dicho que quien crea, Y SEA BAUTIZADO, será salvo (Mr.16:16). Los que dicen creer en el Cristo, pero no obedecen lo que él dijo, entonces no son cristianos, sino falsos cristianos.

Bautizarse en el nombre de Yeshúa, el Cristo, NO ES UNA FÓRMULA RITUALISTICA DE LA CUAL DEPENDA NUESTRA SALVACIÓN ETERNA, no se trata de repetir unas palabras “mágicas” para ser salvos, sino de OBEDECER al Señor, pues cuando nos bautizamos por inmersión, y en el nombre de Yeshúa, el Cristo, estamos aceptando de verdad que hemos muerto a la carne con el Cristo, y que hemos resucitado con él para una vida nueva, y es entonces cuando nuestros pecados pasados son perdonados por Dios, y recibimos el don del espíritu santo (Hch.2:38), sin embargo, millones de “cristianos” han sido engañados totalmente con la diabólica doctrina de que no hace falta obedecer al Señor bajando a las aguas del bautismo, sino que uno ya es salvo cuando “acepta a Cristo”, quedando el bautismo como algo opcional para el “creyente”, o simplemente como un chapuzón sin valor espiritual que nos hace miembros oficiales de alguna secta de la cristiandad apóstata, ¡esto no es el verdadero bautismo enseñado en el Evangelio y practicado por los apóstoles!

¿Quiere recibir usted el perdón de todos sus pecados y el don del espíritu santo?, pues OBEDEZCA AL SEÑOR, y bautícese por inmersión en el nombre del Señor Yeshúa, el Cristo, y entonces será salvo en el día postrero. Recuerde las palabras del Cristo: “El que crea Y SEA BAUTIZADO, SERÁ SALVO“. Primero crea en el verdadero Evangelio del Reino, o Evangelio de la Gracia de Dios, y después reciba el verdadero bautismo en agua, para el perdón de sus pecados, porque SOLO HAY UN BAUTISMO para el perdón de los pecados:”Un Señor, una fe, UN BAUTISMO…”(Ef.4:5), y si usted, después de creer en el verdadero Evangelio, desea bautizarse para el perdón de los pecados, pero no tiene a ningún otro creyente que le pueda bautizar en agua, en el nombre de Yeshúa, el Cristo, USTED MISMO LO PUEDE HACER EN SU PROPIA CASA, ya que el Evangelio jamás prohíbe que uno mismo se pueda bautizar, si las circunstancias así lo exigen.