Azúcar, ese dulce veneno nuestro de cada día

Todos los días consumimos azúcar, no podemos negarlo. Sin embargo el tiempo de consumo de este veneno legal nos pasa factura cuando tocamos la edad dorada en desarrollo de múltiples condiciones y enfermedades como lo es la famosa diabetes y el gran asesino por excelencia, el Cáncer. A continuación un interesante artículo que he copiado de un sitio web reflexionar un poco y ver como podemos cambiar nuestro modo de vida habitual del consumo de este maldito veneno.

Por portalesmedicos.com

Un pan con mermelada, un humeante café con un poquito de azúcar, un vaso de zumo de fruta extraído de la botella guardada en su frigider. A muchos esto les sonará muy familiar como desayuno, pero sabe cuál es el fantasma que se esconde detrás de estas delicias? un ladrón de nutrientes, una sustancia adictiva que daña el sistema nervioso, un destructor del sistema inmune, el mayor cómplice del cáncer, el célebre aliado de la diabetes, etc., etc. Sí, estamos hablando del azúcar, ese dulce veneno.

El azúcar: blanca, rubia, panela, en fin toda aquella que ha sido procesada no tiene nutrientes. Veamos su valor nutricional en cada 100 gr: aporta 4 Kcal, 99.8 de Hidratos de carbono, no tiene vitaminas, no tiene fibra, no tiene proteínas, no tiene grasas, no tiene minerales (magnesio, sodio, etc., solo fracciones de miligramos) bueno tiene dos microgramos de potasio. No pasa lo mismo con las fuentes más comunes de las cuales se elabora el azúcar: la caña y la remolacha.

Veamos el valor nutricional de uno de ellos: la caña de azúcar. Carbohidratos simples: 16.5 gr sacarosa (40-60%), fructosa (5-10%), glucosa (6-9%) (en caña silvestre la sacarosa puede ser de sólo 12%); Fibra 3.1gr; Vitaminas: tiamina 0.02mg, riboflavina 0.01mg, niacina 0.10mg, ácido pantoténico, C 3mg; Minerales: potasio, calcio 8mg, hierro1.4mg; Acidos: aconítico, málico y cítrico; 62 Kcal, Proteinas 0.6gr; Grasas 0.1gr.

Y eso qué! dirá usted, bueno nuestro cuerpo no sabe procesar sustancias refinadas o tan puras. Necesitamos un paquete nutricional para poder asimilar lo que nos llevamos a la boca. Una manzana o un plátano, tan condenados por que dicen que sube de peso, viene además de su fructosa con una carga de variados nutrientes que nuestro sistema digestivo usa para una saludable nutrición. El azúcar carece de ello, pero como nosotros ya lo pusimos en el estomago nuestro organismo tiene que arreglárselas y cómo lo hace? Fácil, el azúcar para ser asimilada roba nutrientes de la ensalada orgánica, del pollo sancochado, de alguna fruta, en fin, lo que encuentre a la mano. En otras palabras, usted puede pensar que tiene la mejor nutrición del mundo: sana, saludable y completa pero si está tomando azúcar ya puede decirle adiós a esa ilusión: usted está malnutrido.

Por eso es importante que usted se alimente con carbohidratos y azúcares complejos como el arroz integral, las frutas, en fin aquello que la naturaleza ha puesto a nuestro alcance: y deje de lado los carbohidratos y azúcares simples, procesados, refinados o sintéticos como la harina blanca, las pastas, panes, además todas las formas de dulces o azúcares que el hombre crea pues resultan dañinos para su salud.

Además, el azúcar inmoviliza a su sistema inmune. Los glóbulos blancos se ven neutralizados por el consumo de una sola cucharadita de azúcar (pero usted come y toma muuuucho más que eso al día), hasta 4 de ellos se queda como congelados. El impacto sobre el sistema puede durar hasta 5 horas, tiempo en el cual las bacterias, virus, parásitos, hongos y etc. pueden hacer de las suyas si además es usted sometido a algún tipo de estrés. Así que no le juegue sucio a su sistema inmune consumiendo azúcar.

El azúcar es adictiva. Si: Usted es Adicto al azúcar. Por duro que se pueda leer. Pruebe evitando toda forma de azúcar procesada durante una semana y vea como esto le afecta. Es legal, cierto, pero eso no significa que sea buena. Es pues una droga legal. Tal es su poder sobre nuestro sistema nervioso que además de darnos la falsa sensación de felicidad se ha probado que está relacionada con los casos de epilepsia. Cuando se les ha retirado los azúcares y carbohidratos refinados a pacientes de esta enfermedad han logrado avances que incluso con las medicaciones mas fuertes son difíciles de sostener sin efectos colaterales.

El azúcar hace feliz al cáncer, es el alimento favorito de las células cancerígenas, las hace fuerte y las ayuda a reproducirse con facilidad. Imagínese que, incluso si usted deja de consumir azúcar, ellas enfrentan a un proceso de hambruna y entonces pueden forzar un síndrome de caquexia, donde el cuerpo produce azúcar desde las proteínas. Así de importante son los azúcares para el cáncer. Recuerde todos tenemos células cancerígenas son parte de nuestro cuerpo y quizá hasta se puede decir que nuestro sistema inmune las necesita para estar en forma y en equilibrio. Pero si usted consume azúcar esta quebrando su equilibrio: esta dándole alimentando al cáncer e inmovilizando su sistema inmune, una combinación peligrosa.

Bueno no voy a perder mi tiempo hablándole de la diabetes y el azúcar por que eso ya es noticia vieja y reconocida. Seguro que ahora no le queda duda (eso espero) de que el azúcar puede ser la causa de muchas enfermedades desde la obesidad o diabetes, hongos, osteoporosis, hasta cáncer o demencia, pasando por la epilepsia e incluso la esquizofrenia, en fin busque una enfermedad y solo añádala a la lista.

Alimentos con mayor cantidad de azúcar:

  • Golosinas: Compuesto por 95% azúcar
  • Cacao soluble: Compuesto por 72% azúcar
  • Mermelada: Compuesto por 68% azúcar
  • Dátiles secos: Compuesto por 67% azúcar
  • Uvas pasas: Compuesto por 66% azúcar
  • Chocolate blanco: Compuesto por 56% azúcar
  • Crema de chocolate con avellanas: Compuesto por 55% azúcar
  • Chocolate con leche: Compuesto por 54% azúcar
  • Leche condensada: Compuesto por 54% azúcar
  • Galletas: Compuesto por 34% azúcar

Nombre tras los que se esconde la glucosa:

Almidones, Amilopectina, Amilosa, Azúcar cande, Azúcar de caña, Azúcar de caña sin refinar, Azúcar de gelatina, Azúcar de grano grueso, Azúcar de mesa, Azúcar de remolacha, Azúcar de vainilla, Azúcar en polvo, Azúcar glas, Azúcar invertido, Azúcar morena, Azúcar refinada, Caramelo, Dextrina,  Dextrosa, Fondant, Lactosa (azúcar de leche), Maltodextrina, Maltosa (azúcar de malta), Miel, Sacarosa, Sirope de arce, Sirope de glucosa, Sirope de maíz, Sirope de Malta, Zumo concentrado de manzana, Zumo concentrado de pera, Zumo de pita. También sea cauto con: sacarosa, fructosa, xilitol, sorbitol y manitol, miraculina, monelina jarabe de maíz de alta fructosa, jarabe de malta y miel.

Una bebida o un alimento creado por un laboratorio es siempre peor que uno hecho a partir de productos naturales. Por lo tanto olvídese de los edulcorantes artificiales como el aspartamo, E 950 o acesulfamo-K, ciclamato, isomaltosa, sacarina, alimato, neotamo, etc. Existen investigaciones sobre el efecto de estos edulcorantes a nivel nervioso o posibles relaciones con enfermedades como migrañas, fibromialgia, artritis, esclerosis múltiples, enfermedad de Parkinson, epilepsia, alzheimer, defectos de nacimiento, síndrome de fatiga crónica, linfoma, transtorno del déficit de atención, fobias, depresión, cáncer y otros.

En todo caso, si de vez en cuando desea recrearse en el dulce puede usar la estevia, la caña de azúcar y la miel.

Si desea nutrirse de energía: tome sol, aliméntese con lo natural puntualmente cada cuatro horas. Si es necesario tome vitamina D que ayudará a su sistema innume. Y si es diabético hágase un favor: deje el azúcar y todos los edulcorantes (aunque eso mismo deberíamos hacer todos), no trate de remplazarla por otra sustancia química.

Medite un poco: si el azúcar es capaz de vulnerar la salud de los dientes (uno de los tejidos más duros de nuestro cuerpo) que es lo que hará a nuestros otros tejidos más delicados dentro de nuestro ser. Reconozcamos nuestra adicción y liberémonos de ella. Empecemos a buscar, crear y vivir la dulzura y el amor en nuestras vidas, en lugar de llenar ese vacío de nuestro corazón con dulces dañinos en nuestra alimentación. Démonos amor a nosotros mismos en lugar de llevar una cucharadita de azúcar a nuestra boca.