EL APOSTOL PABLO VIO A JESUCRISTO RESUCITADO

Prologo

En Apocalipsis 12:9 leemos que Satanás engaña al mundo entero, y sin ninguna duda el engaño religioso es el mayor de todos. Uno de estos grandes engaños religiosos utilizado por el diablo es la doctrina de que el apóstol Pablo jamás vio a Jesucristo resucitado, y por desgracia, esa gran mentira del diablo está siendo creída por falsos cristianos que han apostatado de la fe, como por ejemplo, Darío Pintos y Alfredo Pintos, los cuales insultan a Jesús llamándole embustero, y también insultan al apóstol Pablo llamándole embustero, y si alguien enseña que el Hijo de Dios es un embustero, ¿se podrá salvar?, ¡¡por supuesto que no!!, es totalmente imposible que alguien pueda alcanzar la salvación eterna creyendo que el Hijo de Dios, Jesucristo, era un embustero. Por consiguiente, si estos dos apostatas y falsos cristianos llamados Alfredo y Darío no se arrepienten de enseñar esa doctrina del diablo y esa gran mentira, jamás se salvarán, sino que se condenarán en el lago de fuego, donde irán a parar todos los mentirosos.

Dicho esto, pasemos a estudiar este tema tan importante.

EL SIGNIFICADO DE LA PALABRA “APARICIÓN”

En el libro de los Hechos de los Apóstoles se relata por tres veces la experiencia del apóstol Pablo en el camino de Damasco.

La sinagoga de Satanás, es decir, los falsos judíos anticristianos, siempre enseñan que esos tres relatos dados por Pablo son falsos, que se los inventó él. Esos falsos judíos enseñan que Pablo se contradijo en esos tres relatos, y que por tanto, son falsos.

En este primer capítulo vamos a analizar esos tres relatos dados por Pablo, y conoceremos toda la verdad. En ellos no existe ninguna contradicción, sino que los tres relatos se COMPLEMENTAN. Voy a demostrar de forma clara e irrefutable que el apóstol Pablo sí que vio DE FORMA FÍSICA a Cristo resucitado, ya que él se APARECIÓ a Pablo en el camino de Damasco. Comencemos.

1- En primer lugar es fundamental que sepamos lo que significa la palabra “aparición”. Vamos a ver su significado en dos diccionarios, primero el Diccionario Reverso, y luego en el Diccionario de la Real Academia de la Lengua Española:

Diccionario Reverso: aparición

acción o efecto de manifestarse o hacerse visible

http://diccionario.reverso.net/espanol-definiciones/aparici%C3%B3n

Y ahora vamos al Diccionario de la Real Academia de la Lengua Española:

aparición

Del lat. apparitio, -ōnis.

1. f. Acción y efecto de aparecer.

2. f. Visión de un ser sobrenatural o fantástico.

http://dle.rae.es/?id=35cu0tj

Como puede ver, aparición significa manifestarse o hacerse VISIBLE, es una visión literal de esa persona que se aparece.

Pues bien, veamos como Jesús se APARECIÓ al apóstol Pablo en el camino de Damasco, y entonces Pablo VIO a Jesús resucitado:

Hch 9:17 Ananías entonces fue, y entró en la casa, y poniéndole las manos encima, dijo: Saulo, hermano, el Señor Jesús, que te apareció en el camino por donde venías, me ha enviado para que recibas la vista y seas lleno del Espíritu Santo.

Y Jesús también se apareció a Pablo en otra ocasión:

Hch 26:16 Mas levántate, y ponte sobre tus pies; porque para esto te he aparecido, para ponerte por ministro y testigo de las cosas que has visto, y de aquellas en que apareceré a ti;

Hch 23:11 A la noche siguiente el Señor se apareció a Pablo, y le dijo: «¡Ánimo! Así como has dado testimonio de mí en Jerusalén, es necesario que lo des también en Roma.»

1Co 15:5 y que apareció a Cefas, y después a los once.

1Co 15:6 Después apareció a más de quinientos hermanos a la vez, de los cuales muchos viven aún, y otros ya duermen.

1Co 15:7 Después apareció a Jacobo; después a todos los apóstoles;

1Co 15:8 y al último de todos, como a un abortivo, me apareció a mí.

Ahí lo tiene más claro que el agua pura. Jesús se APARECIÓ al apóstol Pablo, es decir, se dejó VER por Pablo, ya que como he demostrado, una aparición es una manifestación VISIBLE de esa persona que se aparece.

Observe el pasaje de 1Corintios 15:5-8, donde se aparece varias veces la palabra “apareció”.

Después de resucitar Jesús él se apareció a Cefas, es decir, a Pedro, luego se apareció a los once apóstoles. Después se apareció a Jacobo. Después Jesús se apareció a todos los apóstoles, y al último de todos los apóstoles, se APARECIÓ a Pablo. Ahora bien, observe que todas esas apariciones de Jesús después de resucitar fueron apariciones VISIBLES, todos esos discípulos de Jesús le VIERON resucitado. Por lo tanto, cuando Jesús se apareció también a Pablo, ¡¡éste también le vio!!. Pablo vio a Cristo resucitado de la misma manera que todas las personas anteriores también vieron a Cristo resucitado. Si el apóstol Pablo no hubiera visto de forma literal y física a Jesús resucitado, ¡¡entonces el resto de personas a las cuales se apareció Jesús tampoco le habrían visto resucitado!!, ya que la palabrita utilizada en ese pasaje es exactamente la misma: “apareció”.

Por consiguiente, cuando Darío Pintos y su hermano Alfredo Pintos enseñan que Pablo jamás vio literal y físicamente a Cristo resucitado están mintiendo y rechazando esos pasajes bíblicos, pero no solo están mintiendo esos dos apostatas y embusteros, sino que están haciendo algo muchísimo más grave, ya que ellos ESTÁN LLAMANDO EMBUSTERO AL MISMÍSIMO JESUCRISTO, ya que fue Jesús quien dijo bien claro que él se APARECIÓ a Pablo, es decir, fue VISTO por Pablo (Hch.23:11, 26:16). Pero si Pablo no hubiera visto literalmente a Cristo resucitado, entonces Jesús habría mentido. Pues esto mismo es lo que enseñan los apostatas Pintos, que Jesús mintió, y si Jesucristo es un embustero, entonces él no puede ser el verdadero Mesías ni el Hijo de Dios, y absolutamente nadie se puede salvar si cree que Jesús es un mentiroso. Por lo tanto, Darío Pintos y su hermano Alfredo JAMÁS SE SALVARÁN si ellos no se arrepienten de esa gran mentira y calumnia que ellos lanzan contra Jesucristo.

Dicho esto, pasemos a analizar los tres relatos dado por el apóstol Pablo de su experiencia que tuvo en el camino de damasco. Esos tres relatos se encuentran en Hechos capítulos 9, 22 y 26.

LOS TRES RELATOS DE LA APARICIÓN DE JESÚS A PABLO EN EL CAMINO DE DAMASCO

1- EL RELATO DE HECHOS 9.

Hch 9:1 Saulo, respirando aún amenazas y muerte contra los discípulos del Señor, vino al sumo sacerdote,

Hch 9:2 y le pidió cartas para las sinagogas de Damasco, a fin de que si hallase algunos hombres o mujeres de este Camino, los trajese presos a Jerusalén.

Hch 9:3 Mas yendo por el camino, aconteció que al llegar cerca de Damasco, repentinamente le rodeó un resplandor de luz del cielo;

Hch 9:4 y cayendo en tierra, oyó una voz que le decía: Saulo, Saulo, ¿por qué me persigues?

Hch 9:5 El dijo: ¿Quién eres, Señor? Y le dijo: Yo soy Jesús, a quien tú persigues; dura cosa te es dar coces contra el aguijón.

Hch 9:6 El, temblando y temeroso, dijo: Señor, ¿qué quieres que yo haga? Y el Señor le dijo: Levántate y entra en la ciudad, y se te dirá lo que debes hacer.

Hch 9:7 Y los hombres que iban con Saulo se pararon atónitos, oyendo a la verdad la voz, mas sin ver a nadie.

Hch 9:8 Entonces Saulo se levantó de tierra, y abriendo los ojos, no veía a nadie; así que, llevándole por la mano, le metieron en Damasco,

Hch 9:9 donde estuvo tres días sin ver, y no comió ni bebió.

Hch 9:10 Había entonces en Damasco un discípulo llamado Ananías, a quien el Señor dijo en visión: Ananías. Y él respondió: Heme aquí, Señor.

Hch 9:11 Y el Señor le dijo: Levántate, y ve a la calle que se llama Derecha, y busca en casa de Judas a uno llamado Saulo, de Tarso; porque he aquí, él ora,

Hch 9:12 y ha visto en visión a un varón llamado Ananías, que entra y le pone las manos encima para que recobre la vista.

Hch 9:13 Entonces Ananías respondió: Señor, he oído de muchos acerca de este hombre, cuántos males ha hecho a tus santos en Jerusalén;

Hch 9:14 y aun aquí tiene autoridad de los principales sacerdotes para prender a todos los que invocan tu nombre.

Hch 9:15 El Señor le dijo: Ve, porque instrumento escogido me es éste, para llevar mi nombre en presencia de los gentiles, y de reyes, y de los hijos de Israel;

Hch 9:16 porque yo le mostraré cuánto le es necesario padecer por mi nombre.

Hch 9:17 Fue entonces Ananías y entró en la casa, y poniendo sobre él las manos, dijo: Hermano Saulo, el Señor Jesús, que se te apareció en el camino por donde venías, me ha enviado para que recibas la vista y seas lleno del Espíritu Santo.

Hch 9:18 Y al momento le cayeron de los ojos como escamas, y recibió al instante la vista; y levantándose, fue bautizado.

Hch 9:19 Y habiendo tomado alimento, recobró fuerzas. Y estuvo Saulo por algunos días con los discípulos que estaban en Damasco.

Hch 9:20 En seguida predicaba a Cristo en las sinagogas, diciendo que éste era el Hijo de Dios.

Hch 9:21 Y todos los que le oían estaban atónitos, y decían: ¿No es éste el que asolaba en Jerusalén a los que invocaban este nombre, y a eso vino acá, para llevarlos presos ante los principales sacerdotes?

Hch 9:22 Pero Saulo mucho más se esforzaba, y confundía a los judíos que moraban en Damasco, demostrando que Jesús era el Cristo.

Hch 9:23 Pasados muchos días, los judíos resolvieron en consejo matarle;

Hch 9:24 pero sus asechanzas llegaron a conocimiento de Saulo. Y ellos guardaban las puertas de día y de noche para matarle.

Hch 9:25 Entonces los discípulos, tomándole de noche, le bajaron por el muro, descolgándole en una canasta.

Hch 9:26 Cuando llegó a Jerusalén, trataba de juntarse con los discípulos; pero todos le tenían miedo, no creyendo que fuese discípulo.

Hch 9:27 Entonces Bernabé, tomándole, lo trajo a los apóstoles, y les contó cómo Saulo había visto en el camino al Señor, el cual le había hablado, y cómo en Damasco había hablado valerosamente en el nombre de Jesús.

Hch 9:28 Y estaba con ellos en Jerusalén; y entraba y salía,

Hch 9:29 y hablaba denodadamente en el nombre del Señor, y disputaba con los griegos; pero éstos procuraban matarle.

Comentemos el pasaje:

1. Observe en primer lugar los versos 17 y 27. En ellos se dice bien claro que Jesús se APARECIÓ a Pablo en el camino de Damasco, y que Pablo VIO al Señor Jesús cuando se apareció a él. Por lo tanto, mienten descaradamente todos aquellos que enseñan que Pablo no vio a Jesús resucitado. Dario Pintos y su hermano Alfredo Pintos son por tanto un par de embusteros que han apostatado de la verdadera doctrina, rechazando lo que dice la Escritura, y lo que es peor, ¡¡están llamando embustero al propio Jesucristo!!, pues él mismo dijo bien claro que se APARECIÓ al apóstol Pablo.

2. En los versos 3 al 6 leemos que Pablo fue rodeado por una gran luz sobrenatural procedente del cielo, entonces cayó en tierra, y oyó la voz de Jesús que le decía “Saulo, Saulo, ¿por qué me persigues?

Pablo le preguntó quien era, porque obviamente Pablo nunca había conocido físicamente a Jesús, y entonces Jesús le respondió diciendo: “Yo soy Jesús, a quien tú persigues; dura cosa te es dar coces contra el aguijón.”

3. En el verso 7 leemos que los hombres que iban con Pablo se pusieron de pie atónitos oyendo la voz de Jesús, pero ellos no vieron a Jesús. Observe que el texto no dice por ninguna parte que Pablo NO viera a Jesús, ¡¡quienes no vieron a Jesús fueron los que acompañaron a Pablo!!

Este es precisamente el pasaje que los mentirosos hermanos Pintos citan para decir la burrada de que Pablo no vio a Jesús en el camino de Damasco, sin embargo, el pasaje en ninguna parte dice que Pablo no viera a Jesús, al contrario, más adelante demostraré como el texto sí que dice bien claro que Pablo vio a Jesús en esa aparición.

4. En el verso 8 leemos que Pablo se levantó de tierra, y abriendo los ojos, no veía a nadie, de modo que tuvieron que llevarle de la mano para introducirlo en la ciudad de Damasco. Observe atentamente que el pasaje no dice que Pablo no viera a Jesús, lo que dice es que Pablo no vio a nadie DESPUÉS de la aparición de Jesús, ya que él quedó ciego a causa de ese resplandor celestial que les rodeó.

Alguno podrá preguntar lo siguiente: ¿Cómo Pablo pudo ver a Jesús dentro de esa luz celestial si él estaba ciego?, la respuesta es sencilla: Pablo no estaba ciego cuando estaba dentro de esa luz hablando con Jesús y viéndole, sino que él quedó ciego cuando la aparición terminó y la luz sobrenatural desapareció, es entonces cuando él no veía nada.

5. En los versos 10 al 14 leemos que en Damasco había un discípulo de Jesús llamado Ananías, al cual Jesús habló por medio de una visión y le dijo que fuera a casa de un tal Judas, pues ahí se encontraba Pablo orando. Observe como Jesús le dijo a Ananías que Pablo había tenido una visión, en la cual veía a Ananías imponiéndole las manos para que Pablo recobrara la vista. Esto es muy interesante, pues ¡¡Pablo estaba ciego!!, por lo tanto, cuando el texto dice que Pablo tuvo esa visión de Ananías no significa que él viera a Ananias literalmente con sus ojos físicos, ya que él no veía, sino que fue una visión sobrenatural, algo así como una visión mental, sin que haga falta que esté viendo con sus ojos físicos.

6. En los versos 15 y 16 Jesús le dijo lo siguiente a Ananías:

Ve, porque instrumento escogido me es éste, para llevar mi nombre en presencia de los gentiles, y de reyes, y de los hijos de Israel; porque yo le mostraré cuánto le es necesario padecer por mi nombre.

Observe como el propio Jesús escoge a Pablo para hacerlo apóstol, es decir, enviado, el cual iría a los gentiles, a los reyes a los hijos de Israel predicando a Jesús. Esto significa que Pablo era un verdadero apóstol de Cristo, ya que fue él quien lo escogió para enviarlo a otras naciones, Pablo cumplió el primer requisito para ser un verdadero apóstol: el de haber sido llamado y escogido por el propio Jesús, lo cual significa que Pablo fue miembro del grupo de los 12 apóstoles de Cristo. Matías no fue escogido directamente por Cristo para formar parte del grupo de los 12 apóstoles, sino que Matías fue escogido por los apóstoles de forma apresurada, echando suertes, tal como leemos en Hechos 1, sin embargo, ¡¡Pablo sí que fue escogido por Cristo para ser su apóstol!!, indicando así que ese lugar en el grupo de los 12 apóstoles no fue ocupado por Matías, sino por el apóstol Pablo.

7. En los versos 17 y 18 leemos que Ananías entró en la casa de ese tal Judas, puso las manos sobre Pablo, y observe ahora lo que dijo Ananías a Pablo:

Hermano Saulo, el Señor Jesús, que se te apareció en el camino por donde venías, me ha enviado para que recibas la vista y seas lleno del Espíritu Santo.

El texto es bien claro, ¡¡Jesús se APARECIÓ a Pablo en ese camino de Damasco!!, y como ya vimos, la palabra “aparecer” significa hacerse VISIBLE, Pablo vio a Jesús dentro de esa luz sobrenatural procedente del cielo. Si Pablo no hubiera visto a Jesús dentro de esa luz, ¡¡entonces Ananías jamás habría dicho que Jesús se apareció a Pablo!!.

Alguno preguntará que cómo sabía Ananías que Jesús se apareció a Pablo en el camino de Damasco, la respuesta la tenemos en el verso 15, ya que en ese verso leemos que Jesús le dijo a Ananías que él había ESCOGIDO directamente a Pablo para ser su apóstol o enviado, y si Jesús le escogió directamente a Pablo es sencillamente porque Jesús se APARECIÓ a Pablo en ese camino de Damasco, dentro de esa luz procedente del cielo. Siempre que Jesús escogió al grupo de sus 12 apóstoles lo hacía de forma directa y física, ¡¡exactamente lo mismo hizo con Pablo!!, él los escogió de forma directa y física, apareciéndose a Pablo dentro de esa luz sobrenatural procedente del cielo.

Los apostatas Darío y Alfredo Pintos enseñan que eso es imposible, ya que Jesús no pudo haber bajado del cielo para aparecerse de forma visible a Pablo en el camino de Damasco. El argumento de ellos es totalmente falso, ridículo y diabólico. ¿Dónde dice la Biblia que Jesús no puede bajar del cielo a la tierra para aparecerse físicamente a quien él quiera?, ¿Quiénes son estos dos sujetos, los hermanos Pintos, para decir lo que Jesús puede o no puede hacer?, ¡¡Jesús puede hacer lo que le de la gana!!, y si él quiere aparecerse a algún ser humano acá en la tierra lo puede hacer perfectamente. Pero, además de esto, tampoco hace falta que Jesús baje del cielo a la tierra para que los seres humanos puedan verlo físicamente. En Hechos 7:55-56 leemos que Esteban, antes de morir apedreado, vio el cielo abierto, y entonces vio a Jesús sentado a la diestra de Dios en el cielo, sin embargo, Jesús no bajó del cielo a la tierra para que fuera visto por Esteban, él sencillamente vio a Jesús en el cielo, sentado a la derecha del Dios Padre.

Por consiguiente, sea como sea, ¡¡Pablo vio a Jesús dentro de esa luz sobrenatural!!, ya fuera que Jesús descendió del cielo a la tierra para aparecerse a Pablo dentro de esa luz celestial, o bien que Pablo viera a Jesús estando él (Jesús) en el cielo dentro de esa luz sobrenatural, da exactamente igual, el caso es que Jesús se APARECIÓ a Pablo directamente, para escogerlo como apóstol, y Pablo le vio y habló con él.

Los apostatas hermanos Pintos dicen que Jesús no pudo aparecerse físicamente a Pablo en el camino de Damasco porque los que iban con Pablo no vieron a Jesús. El argumento de ellos es falso y ridículo, ya que Jesús sencillamente solo quiso aparecerse a Pablo dentro de esa luz sobrenatural, él no quiso que los que acompañaban a Pablo le vieran. Jesús tiene el poder de hacer eso y muchas cosas más.

En los versos 18 al 20 leemos que Pablo recibió la vista y entonces fue bautizado y comenzó a predicar a Cristo en las sinagogas de Damasco.

8. En los versos 26 y 27 leemos que Pablo después viajó a Jerusalén para reunirse con el resto de cristianos, y entonces Bernabé tomó a Pablo y lo presentó a los apóstoles. Pues bien, observe ahora lo que Bernabé les dijo:

Entonces Bernabé, tomándole, lo trajo a los apóstoles, y les contó cómo Saulo había visto en el camino al Señor, el cual le había hablado, y cómo en Damasco había hablado valerosamente en el nombre de Jesús.

Ahí lo tiene bien claro. No solo Ananías dijo que Jesús se APARECIÓ a Pablo en el camino de Damasco, sino que el propio Bernabé dijo que Pablo había VISTO a Jesús en ese camino de Damasco. Esto significa sencillamente que los apostatas y arrogantes hermanos Pintos también están llamando embustero a Bernabé, ya que los Pintos niegan que Pablo viera a Jesús en el camino de Damasco, sin embargo, Bernabé dijo que Pablo sí que vio a Jesús en el camino de Damasco. Obviamente Bernabé llegó a saber que Pablo vio a Jesús porque el mismo Pablo se lo debió decir, y también Ananías debió decírselo a Bernabé.

Ya hemos analizado el primer relato de Pablo sobre la aparición de Jesús a Pablo en el camino de Damasco. Ahora vamos a analizar el segundo relato de Pablo, en el cual se añaden unos detalles muy interesantes. Vamos a leerlo.

2- EL RELATO DE HECHOS 22.

En este segundo relato de Pablo se añaden más detalles que Pablo no mencionó en el primer relato de Hechos 9.

Algunos se basan en esto para decir que estos tres relatos de Pablo sobre el suceso del camino de Damasco eran falsos, inventados por él, pero eso que dicen los enemigos de Pablo es una gran mentira del diablo, no hay ninguna contradicción en esos tres relatos de Pablo. Todo lo que dijo Pablo era absolutamente cierto, sencillamente él añadió en el segundo relato ciertos detalles que él no mencionó en el primer relato, pero uniendo los tres relatos tenemos el relato completo de lo que sucedió, los tres relatos sencillamente se complementan cuando los unimos, esto lo vemos también en las cuatro narraciones evangélicas, las de Mateo, Marcos, Lucas y Juan, las cuales se complementan cuando las unimos, para tener el relato completo de lo que sucedió en la vida de Jesús. Exactamente lo mismo ocurre con los tres relatos de Pablo sobre su experiencia en el camino de Damasco. Leamos este segundo relato de Pablo:

Hch 22:6 Pero aconteció que yendo yo, al llegar cerca de Damasco, como a mediodía, de repente me rodeó mucha luz del cielo;

Hch 22:7 y caí al suelo, y oí una voz que me decía: Saulo, Saulo, ¿por qué me persigues?

Hch 22:8 Yo entonces respondí: ¿Quién eres, Señor? Y me dijo: Yo soy Jesús de Nazaret, a quien tú persigues.

Hch 22:9 Y los que estaban conmigo vieron a la verdad la luz, y se espantaron; pero no entendieron la voz del que hablaba conmigo.

Hch 22:10 Y dije: ¿Qué haré, Señor? Y el Señor me dijo: Levántate, y ve a Damasco, y allí se te dirá todo lo que está ordenado que hagas.

Hch 22:11 Y como yo no veía a causa de la gloria de la luz, llevado de la mano por los que estaban conmigo, llegué a Damasco.

Hch 22:12 Entonces uno llamado Ananías, varón piadoso según la ley, que tenía buen testimonio de todos los judíos que allí moraban,

Hch 22:13 vino a mí, y acercándose, me dijo: Hermano Saulo, recibe la vista. Y yo en aquella misma hora recobré la vista y lo miré.

Hch 22:14 Y él dijo: El Dios de nuestros padres te ha escogido para que conozcas su voluntad, y veas al Justo, y oigas la voz de su boca.

Hch 22:15 Porque serás testigo suyo a todos los hombres, de lo que has visto y oído.

Hch 22:16 Ahora, pues, ¿por qué te detienes? Levántate y bautízate, y lava tus pecados, invocando su nombre.

Hch 22:17 Y me aconteció, vuelto a Jerusalén, que orando en el templo me sobrevino un éxtasis.

Hch 22:18 Y le vi que me decía: Date prisa, y sal prontamente de Jerusalén; porque no recibirán tu testimonio acerca de mí.

Hch 22:19 Yo dije: Señor, ellos saben que yo encarcelaba y azotaba en todas las sinagogas a los que creían en ti;

Hch 22:20 y cuando se derramaba la sangre de Esteban tu testigo, yo mismo también estaba presente, y consentía en su muerte, y guardaba las ropas de los que le mataban.

Hch 22:21 Pero me dijo: Ve, porque yo te enviaré lejos a los gentiles.

Analicemos ahora este segundo relato de Pablo:

1. En el verso 9 leemos que los que iban con Pablo vieron esa luz sobrenatural que les envolvió a todos, ellos oyeron la voz de Jesús, pero no la entendieron. Esto es muy interesante, ya que en el primer relato también leemos que ellos oyeron la voz de Jesús, sin embargo, en este segundo relato se dice que ellos no ENTENDIERON esa voz de Jesús, simplemente ellos oyeron una voz, pero no pudieron entender lo que Jesús decía.

2. En el verso 14 leemos que Ananías le dijo a Pablo que Cristo lo escogió y además dice que él VIO al Justo, es decir, a Jesús.

En el primer relato Ananías dijo que Jesús se APARECIÓ a Pablo, y en este segundo relato se dice que Pablo VIO a Jesús. Es increíble como estos dos apostatas llamados Darío y Alfredo Pintos están llamando embustero a este varón de Dios llamado Ananías, sin embargo, resulta que los embusteros son estos dos sujetos que han despreciado y rechazado la verdad que se muestra en estos pasajes bíblicos. Ellos son auténticos apostatas de la fe en todo el sentido bíblico de la palabra, ¡¡ya que ellos están llamando embustero al propio Jesús, a Ananías, y también al apóstol Pablo!!.

3. En el verso 15 Ananías dijo a Pablo también lo siguiente:

Porque serás testigo suyo a todos los hombres, de lo que has visto y oído.

Observe lo que dice ese pasaje, que Pablo sería TESTIGO de Cristo, y para ser testigo de Cristo era necesario haber VISTO a Cristo resucitado, vamos a comprobarlo:

Hch 1:22 comenzando desde el bautismo de Juan hasta el día en que de entre nosotros fue recibido arriba, uno sea hecho testigo con nosotros, de su resurrección.

Hch 2:32 A este Jesús resucitó Dios, de lo cual todos nosotros somos testigos

Ahí lo tiene bien claro. En Hechos 22:15 leemos que Pablo fue TESTIGO de lo que había visto, es decir, testigo de ver a Cristo resucitado, pues él se apareció a Pablo. Por lo tanto, cuando los apostatas Darío y Alfredo Pintos enseñan que Pablo jamás vio a Cristo resucitado están enseñando que Pablo jamás fue testigo de la resurrección de Cristo, y por tanto, ellos están llamando embusteros a Jesucristo, a Ananías, a Bernabé y al apóstol Pablo, ya que todos ellos dijeron que Pablo vio a Cristo resucitado.

En 1Corintios 15:3-5 leemos que los apóstoles y más de 500 hermanos a la vez vieron a Cristo resucitado, él se APARECIÓ a ellos, y al último de todos los apóstoles se apareció también a Pablo, indicando así que Pablo vio a Cristo resucitado exactamente de la misma manera que le vieron el resto de discípulos de Jesús. Por lo tanto, los que enseñan que Pablo jamás vio a Jesús resucitado son auténticos hijos del diablo, al ser EMBUSTEROS, ya que ellos persisten en su mentira negando lo que el texto bíblico dice bien claro, y si ellos no se arrepienten de esa gran mentira, lo que les espera es la destrucción en el lago de fuego, donde irán a parar todos los mentirosos.

4. En los versos 17 al 21 Pablo añadió más detalles que no contó en el primer relato mencionado en Hechos 9.

Pablo estaba en Jerusalén, orando en el templo, y de repente tuvo un éxtasis y volvió a VER a Jesús, el cual le dijo que se fuera rápidamente de Jerusalén ya que los judíos no recibirían su testimonio sobre Jesús, y entonces lo envió lejos, a los gentiles. Por lo tanto, Pablo vio a Jesús no solo en el camino de Damasco, cuando se apareció a él, sino que también le vio a Jesús en el templo de Jerusalén más tarde, por medio de un éxtasis. Ver a Jesús en un éxtasis no significa que Jesús bajó físicamente del cielo a la tierra para aparecerse a Pablo, sino que vio a Cristo en el cielo, pero estando Pablo en la tierra. Lo más probable es que esto es lo que sucedió también en el camino de Damasco, Pablo vio a Jesús dentro de esa luz celestial y sobrenatural, pero Jesús estaba en el cielo, no en la tierra. Los que dicen que Pablo jamás vio a Jesús son, por tanto, unos auténticos hijos del diablo y embusteros patológicos. Un verdadero cristiano es absolutamente imposible que enseñe esa doctrina diabólica de que Pablo jamás vio a Cristo resucitado.

Vamos a leer y a comentar ahora el tercer relato de Pablo sobre su experiencia en el camino de Damasco. El pasaje se encuentra en Hechos 26.

3- EL RELATO DE HECHOS 26.

Hch 26:12 Ocupado en esto, iba yo a Damasco con poderes y en comisión de los principales sacerdotes,

Hch 26:13 cuando a mediodía, oh rey, yendo por el camino, vi una luz del cielo que sobrepasaba el resplandor del sol, la cual me rodeó a mí y a los que iban conmigo.

Hch 26:14 Y habiendo caído todos nosotros en tierra, oí una voz que me hablaba, y decía en lengua hebrea: Saulo, Saulo, ¿por qué me persigues? Dura cosa te es dar coces contra el aguijón.

Hch 26:15 Yo entonces dije: ¿Quién eres, Señor? Y el Señor dijo: Yo soy Jesús, a quien tú persigues.

Hch 26:16 Pero levántate, y ponte sobre tus pies; porque para esto he aparecido a ti, para ponerte por ministro y testigo de las cosas que has visto, y de aquellas en que me apareceré a ti,

Hch 26:17 librándote de tu pueblo, y de los gentiles, a quienes ahora te envío,

Hch 26:18 para que abras sus ojos, para que se conviertan de las tinieblas a la luz, y de la potestad de Satanás a Dios; para que reciban, por la fe que es en mí, perdón de pecados y herencia entre los santificados.

Analicemos ese pasaje:

1. En este tercer relato Pablo contó esencialmente lo mismo que en los otros dos relatos, sin embargo, añadió detalles nuevos, y uniendo estos tres relatos tendremos el cuadro completo de lo que sucedió en el camino de Damasco.

Los hijos del diablo que odian a Pablo y le acusan falsamente de ser un embustero y un falso apóstol dicen que al añadir Pablo nuevos detalles en este tercer relato esto significa que Pablo se inventó toda esta historia de lo que pasó en el camino de Damasco, sin embargo, ese argumento es totalmente falso, estúpido y diabólico, porque exactamente lo mismo sucede en las cuatro narraciones evangélicas de Mateo, Marcos, Lucas y Juan, donde en cada uno de esos cuatro relatos se añaden cosas nuevas que hizo Jesús, sin embargo, uniendo los cuatro relatos tenemos el cuadro completo de todo lo que hizo Jesús. Lo mismo sucede con estos tres relatos de la aparición de Jesús a Pablo en el camino de Damasco. Cuando Pablo contó el segundo y el tercer relato de su experiencia en el camino de Damasco le vinieron a la memoria más detalles de lo que Jesús le dijo. Por ejemplo, en el verso 13 leemos que esa luz celestial sobrenatural no solamente rodeó a Pablo, sino también a los que le acompañaban, sin embargo, en el primer relato leemos que esa luz rodeó a Pablo, sin mencionar a los que le acompañaban.

En el segundo relato leemos que esa luz fue vista también por los que acompañaban a Pablo, y en este tercer relato leemos que esa luz celestial les rodeó a todos. Por lo tanto, uniendo los tres relatos tenemos el relato o cuadro completo y perfecto, es decir, esa luz venida del cielo les rodeó a todos ellos, a Pablo y a los que le acompañaban, sin embargo, Jesús quiso aparecerse solamente a Pablo, el resto no pudieron ver a Jesús, simplemente oyeron la voz de Jesús, pero no pudieron entender lo que Jesús decía.

2. Observe ahora lo que dijo Jesús en el verso 16, porque es importantísimo:

Pero levántate, y ponte sobre tus pies; porque para esto he aparecido a ti, para ponerte por ministro y testigo de las cosas que hasvisto, y de aquellas en que me apareceré a ti,

Jesús le dijo bien claro a Pablo que SE APARECIÓ a él, ¡¡fue Jesús mismo quien dijo que se apareció a Pablo!!. Por lo tanto, los que niegan que Pablo vio a Cristo resucitado están llamando embustero al mismo Jesucristo, y esto es gravísimo. Los que enseñan esa doctrina diabólica es totalmente imposible que sean verdaderos cristianos, pues un verdadero cristiano jamás acusaría falsamente a Jesús de ser un embustero. Darío Pintos y Alfredo Pintos son, por tanto, auténticos hijos del diablo y predicadores de la mentira, al acusar falsamente a Jesús de ser un embustero, ya que Jesús le dijo a Pablo que se apareció a él.

Observe como Jesús también le dijo a Pablo que él lo puso por TESTIGO de lo que había visto, es decir, testigo de Cristo resucitado, ya que Pablo vio a Cristo resucitado. Y seguidamente Jesús le dijo a Pablo que también se aparecería más veces a él, lo cual efectivamente sucedió, ya que Jesús volvió a aparecerse al menos dos veces más a Pablo cuando este tuvo ese éxtasis en el templo de Jerusalén y entonces vio a Jesús (Hch.22:17-18). Y una vez más Jesús se volvió a aparecer a Pablo en Hechos 23:11, que dice lo siguiente:

A la noche siguiente se le apareció el Señor y le dijo: «¡Animo!, pues como has dado testimonio de mí en Jerusalén, así debes darlo también en Roma.»

Por consiguiente, al menos en tres ocasiones Pablo vio a Cristo resucitado. Por eso es que Pablo, cuando escribió a la iglesia de Corinto, les dijo lo siguiente:

1 ¿Quiénes dicen que yo no soy libre, o que no soy un verdadero enviado de

Cristo? ¿Acaso no he visto con mis propios ojos a Jesús el Amo nuestro? (1Co.9:1. El Nuevo Testamento de los Santos de Dios, esta nueva y excelente versión la puede bajar gratuitamente desde este link:

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Lo que dijo el apóstol Pablo fue absolutamente cierto. El vio con sus propios ojos al Señor Jesucristo resucitado al menos en tres ocasiones en las cuales Jesús se apareció a Pablo, tal como he demostrado.

3. En los versos 17 y 18 Pablo añadió algo nuevo que no mencionó en los otros dos relatos, son unas tremendas palabras de Jesús en las cuales dijo a Pablo que le libraría de los judíos, de los gentiles, y él le enviaría a estos gentiles para predicarles, y de esta manera Pablo les abriría los ojos, para que se convirtieran de las tinieblas a la luz, y de la potestad de Satanás a Dios, y para que recibieran el perdón de los pecados por medio de la fe en Jesús, así como herencia entre los santificados. Por consiguiente, repito, en estos tres relatos de Pablo sobre su experiencia en el camino de Damasco hay diferencias por la sencilla razón de que son RELATOS DIFERENTES QUE SE COMPLEMENTAN AL UNIRLOS, y al juntarlos tenemos el relato completo de lo que sucedió. Pablo de ninguna manera mintió al contar esos tres relatos, él sencillamente los contó y conforme se iba acordando de lo que Jesús le dijo en el camino de Damasco cuando se apareció él añadió detalles que en los otros relatos no mencionó. Los tres relatos se complemente perfectamente al unirlos, no existe absolutamente ninguna contradicción en esos tres relatos. Todo lo que dijo Pablo era totalmente verdadero, así sucedió en la realidad, y esa es la razón por la cual Saulo, habiendo sido un enemigo de los cristianos, se convirtió de repente en el apóstol de Cristo más grande e importante de los 12 apóstoles, pues fue él quien más lejos y a más gente llevó el Evangelio de Salvación, y el apóstol que más edificó la Iglesia de Cristo, siendo, por tanto, uno de los 12 fundamentos de la Iglesia de Cristo.

Para finalizar, les diré a Darío Pintos y su hermano Alfredo que se arrepientan cuanto antes del terrible pecado que están cometiendo, al acusar falsamente a Jesús, a Pablo, a Ananías y a Bernabé de ser embusteros, ya que ellos dijeron que Pablo vio con sus ojos a Jesús resucitado, sin embargo, estos dos apostatas y analfabetos bíblicos lo niegan, y si persisten en esa gran mentira, pues ya saben ellos bien lo que les espera al final.