APOCALIPSIS 4 (LA ADORACIÓN CELESTIAL)

La adoración celestial 

APOCALIPSIS 4

1 Después de esto miré, y he aquí una puerta abierta en el cielo; y la primera voz que oí, como de trompeta, hablando conmigo, dijo: Sube acá, y yo te mostraré las cosas que sucederán después de estas. 2 Y al instante fui llevado por medio del Espíritu; y he aquí, un trono establecido en el cielo, y en el trono, uno sentado. 3 Y el aspecto del que estaba sentado era semejante a piedra de jaspe y de cornalina; y había alrededor del trono un arco iris, semejante en aspecto a la esmeralda. 4 Y alrededor del trono había veinticuatro tronos; y vi sentados en los tronos a veinticuatro ancianos, vestidos de ropas blancas, con coronas de oro en sus cabezas. 

En este pasaje se da inicio a la tercera sección del Apocalipsis, las cosas que sucederán después de los mensajes de Jesús a las siete congregaciones.

Muchos falsos maestros pretribulacionistas suelen citar este pasaje para enseñar la doctrina diabólica y estúpida de que la Iglesia o congregación de Cristo es arrebatada al cielo en este pasaje. El argumento falso de ellos es que como Juan subió al cielo en ese momento, entonces significa que la Iglesia es arrebatada al cielo en ese momento. Sin embargo, ese argumento es totalmente falso y ridículo, ya que ese pasaje no está hablando del arrebatamiento de la Iglesia de Cristo por ninguna parte, sino de la subida al cielo solamente de JUAN, donde seguidamente le es mostrado, por medio de visones, una serie de eventos proféticos que ocurrirán en el futuro.

Los falsos evangelistas y falsos pastores del sistema apostata, el SIA, dicen que la Iglesia de Cristo ya no es mencionada en la tierra a partir de este versículo, lo cual es totalmente falso y diabólico, pues como veremos después, la Iglesia o congregación de Cristo sí que es mencionada en la tierra desde el capítulo 4 al 19, y todos ellos son llamados “los santos”, es decir, los apartados para el Poderoso, y estos santos de Dios aparecen en la tierra sufriendo la persecución y el martirio. Por lo tanto, todos los herejes y falsos maestros pretribulacionistas que enseñan que la Iglesia de Cristo no es mencionada a partir de este versículo están mintiendo descaradamente y predicando una espantosa y peligrosísima doctrina de demonios. Pero esto lo veremos más ampliamente a lo largo de este comentario del Apocalipsis

 5 Y del trono salían relámpagos y truenos y voces; y delante del trono ardían siete lámparas de fuego, las cuales representan los siete espíritus del Poderoso.

La traducción correcta de este pasaje es que Juan fue llevado, POR MEDIO DEL ESPIRITU, al cielo. Es decir, el propio Cristo, el Espíritu, llevó a Juan al cielo para mostrarle al propio Poderoso supremo, el Padre celestial, sentado en su trono. Alguno podrá alegar que en Juan 1:18 se dice que al Padre nadie le vio jamás, y que por tanto Juan no pudo ver al Padre celestial, sin embargo, observe que el pasaje de Juan 1:18 está hablando en tiempo pasado, “nadie le VIO jamás”, sin embargo, el texto no dice que el Padre no pueda ser visto nunca. Recuerde además que el Evangelio de Juan fue escrito antes de que Juan recibiera las visiones del Apocalipsis, por lo tanto, no existe ninguna contradicción. Juan sí que vio al Padre celestial sentado en su trono, tal como dice el texto del Apocalipsis.

Observe como el pasaje dice que Juan vio a UNO sentado en el trono celestial. No dice que vio sentados a dos, ni a tres dioses, sino solo a uno, y este Poderoso supremo es únicamente el Padre.

Juan describió el aspecto del Poderoso supremo, el Padre, y dijo que era semejante a una piedra de jaspe y de cornalina, es decir, el aspecto del Padre es parecido a una especie de diamante puro resplandeciente mezclado con rojo brillante. La forma corporal del Padre celestial es humana, como veremos más adelante.

Alrededor del trono del Padre celestial existe una especie de arco iris parecido a la esmeralda, es decir, de un tono verde-azulado resplandeciente, y alrededor del trono celestial Juan vio 24 tronos, y sentados sobre ellos 24 ancianos, vestidos de ropas blancas y con coronas de oro en sus cabezas.

¿Quiénes son los 24 ancianos?. Muchos creen que estos ancianos representan a la congregación de Cristo en el cielo, sin embargo, como veremos después, esto es imposible, ya que estos 24 ancianos no forman parte de los redimidos por Cristo. Las ropas blancas significan las acciones justas de ellos, y la coronas que tienen en sus cabezas indican que ellos tienen gran poder. Por lo tanto, estos 24 ancianos son sencillamente 24 seres celestiales poderosos que están alrededor del trono del Padre en el cielo. La Iglesia o congregación de Cristo no está en el cielo, sino en la tierra, por lo tanto, es totalmente imposible que esos 24 ancianos formen parte de la congregación de Cristo.

Los relámpagos, truenos y voces que proceden del trono del Poderoso indican la majestuosidad y poder del lugar donde reside el centro de poder del Poderoso supremo, el Padre celestial.

Los siete espíritus del Poderoso que están delante del trono celestial de ninguna manera se refiere al espíritu santo, ya que el texto habla de “espíritus”, en plural, no de un solo espíritu. Esos siete espíritus son siete ángeles, ya que los ángeles son llamados en la Biblia “espíritus” (Heb.1:7).

6 Y delante del trono había como un mar de vidrio semejante al cristal; y junto al trono, y alrededor del trono, cuatro seres vivientes llenos de ojos delante y detrás. 7 El primer ser viviente era semejante a un león; el segundo era semejante a un becerro; el tercero tenía rostro como de hombre; y el cuarto era semejante a un águila volando.

Delante del trono del Padre en el cielo hay como un mar de vidrio parecido al cristal. El aspecto de este lugar celestial es espectacular y de una belleza inigualable. Encima de esa especie de mar de vidrio estarán de pie los apartados para el Poderoso que habrán sido glorificados, los cuales vencieron a la bestia dando sus vidas por causa de la Palabra del Poderoso y por predicar el testimonio de Jesucristo, el Apocalipsis. Estos apartados para el Poderoso no adoraron a la bestia ni a su imagen, y rechazaron ponerse su marca en la frente y en la mano derecha, todos ellos al final aparecerán de pie en ese mar de vidrio cantando y alabando al Padre celestial (Ap.15:2-4).

Junto a ese trono del Padre, y alrededor de él existen cuatro seres vivientes llenos de ojos por delante y por detrás. Obviamente se trata de criaturas celestiales extraterrestres, los cuales tienen apariencia de león, de becerro, de hombre y de águila volando. Estos cuatro seres celestiales tienen por misión dirigir la adoración al Padre celestial.

8 Y los cuatro seres vivientes tenían cada uno seis alas, y alrededor y por dentro estaban llenos de ojos; y no cesaban día y noche de decir: Perfecto, Perfecto, Perfecto es el Amo Todopoderoso, el que era, el que es, y el que ha de venir.

Observe como los cuatro seres vivientes adoran solamente al Poderoso supremo, el Padre, él es el supremo santo, es decir, el supremo perfecto, no hay otro Poderoso como él, sin embargo, sí que existen otros muchos poderosos inferiores al Padre, los cuales también son santos o perfectos. El Apocalipsis menciona a muchos santos o hijos del Poderoso perfectos, pero únicamente el Padre es el perfecto supremo, no existe ningún otro ser Poderoso que se pueda igualar al Padre celestial, él es el Todopoderoso máximo y único.

9 Y siempre que aquellos seres vivientes dan alabanza y honra y acción de gracias al que está sentado en el trono, al que vive por las eras de las eras, 10 los veinticuatro ancianos se postran delante del que está sentado en el trono, y adoran al que vive por las eras de las eras, y echan sus coronas delante del trono, diciendo:

Observe como esos cuatro seres vivientes son los primeros en dar alabanza, honra y acción de gracias al Padre celestial, el cual está sentado en su trono, y seguidamente los 24 ancianos se postran de rodillas ante el Padre y le adoran. El texto no dice por ninguna parte que ellos adoran también al Cordero, a Jesús, sino solamente al Padre celestial, tal como enseñó Jesús en Juan 4:23-24, donde dijo que solamente hemos de adorar al Padre en espíritu y en verdad. Jesús jamás se incluyó en ese tipo de adoración al Padre. Los que adoran a Jesús sencillamente están desobedeciendo a Jesús y están rechazando la doctrina de Jesús, y por supuesto están haciendo algo totalmente contrario de lo que enseña el Apocalipsis.

11 Amo, el Poderoso nuestro, digno eres de recibir el resplandor, y la honra y el poder; porque tú creaste todas las cosas, y por tu voluntad existen y fueron creadas.

Este pasaje explica bien claro el por qué los 24 ancianos adoran solamente al Padre celestial, el cual está sentado en el trono: porque él creó todas las cosas, y por su voluntad existen y fueron creadas. Fue solamente el Poderoso supremo, el Padre, quien decidió crear el Universo, por su voluntad existen todas las cosas. No fue Jesús quien decidió crear todas las cosas, él simplemente fue el medio que el Padre utilizó para crear el Universo, es decir, el Padre decidió crear los cielos y la tierra, y entonces Jesús ejecutó esa obra creadora procedente del Padre (Jn.1:3, 10, 1Co.8:6, Col.1:16, Heb.1:1-2). Por lo tanto, el Padre fue el Creador supremo, de él proceden todas las cosas, y Jesús fue un creador secundario, el cual colaboró con el Padre en la creación del Universo, y por eso es que los 24 ancianos adoran solo al Padre celestial, porque de él procede todo el Universo, y solo él decidió crearlo. Cuando el sistema iglesiero apostata enseña que Jesús fue el Creador supremo miente. Solo el Padre es el Creador supremo, y Jesús es un creador menor, el cual ayudó o colaboró con el Padre en la creación.