APOCALIPSIS 10 (EL MENSAJERO CON EL LIBRITO)

El mensajero con el librito 

APOCALIPSIS 10

1 Vi descender del cielo a otro mensajero celestial fuerte, rodeado por una nube, con el arco iris sobre su cabeza; y su rostro era como el sol, y sus pies como columnas de fuego. 2 Tenía en su mano un librito abierto; y puso su pie derecho sobre el mar, y el izquierdo sobre la tierra; 3 y clamó a gran voz, como ruge un león; y cuando hubo clamado, siete truenos emitieron sus voces. 4 Cuando los siete truenos hubieron emitido sus voces, yo iba a escribir; pero oí una voz del cielo que me decía: Sella las cosas que los siete truenos han dicho, y no las escribas. 5 Y el mensajero celestial que vi en pie sobre el mar y sobre la tierra, levantó su mano al cielo, 6 y juró por el que vive por las eras de las eras, que creó el cielo y las cosas que están en él, y la tierra y las cosas que están en ella, y el mar y las cosas que están en él, que ya no habrá más demora, 

Este mensajero celestial no se refiere a Jesús. Aunque su aspecto glorioso es parecido al de Jesús, ya que su rostro resplandece como el sol, igual que el rostro de Jesucristo (Ap.1:16). El cuerpo glorioso de Cristo y el de los ángeles resplandece como el sol, y así será también el cuerpo de los santos cuando resuciten (Mt.13:43).

No se le permitió a Juan escribir las palabras de esos siete truenos. 

7 sino que en los días de la voz del séptimo mensajero celestial, cuando él comience a tocar la trompeta, el misterio del Poderoso se consumará, como él lo anunció a sus siervos los profetas.

8 La voz que oí del cielo habló otra vez conmigo, y dijo: Ve y toma el librito que está abierto en la mano del mensajero que está en pie sobre el mar y sobre la tierra.

Este mensajero celestial de Dios jurará por el Dios Padre que cuando suene la séptima trompeta, el misterio de Dios quedará cumplido, como él lo anunció a sus siervos los profetas. El misterio de Dios se refiere a la venida gloriosa de Cristo y la llegada del reino de Dios a la tierra con gran poder y gloria. Observe que el pasaje se refiere a la séptima trompeta, es decir, la última trompeta. El apóstol Pablo dijo que Cristo vendrá del cielo cuando suene la última trompeta (1Co.15:52), es entonces cuando los muertos en Cristo serán resucitados, y los que queden vivos serán transformados y arrebatados juntamente con los resucitados para recibir a Cristo en el aire (1Ts.4:15-17). Por lo tanto, cuando el séptimo ángel toque la séptima trompeta se cumplirán esas profecías de la venida gloriosa de Cristo y la resurrección gloriosa de lo santos. Esto demuestra de forma clara que la resurrección de los santos y el arrebatamiento sucederá cuando suene la séptima trompeta, la última. ¡¡Ningún arrebatamiento de la Iglesia ocurrirá antes de la tribulación!!, esa doctrina del pretribulacionismo es uno de los mayores engaños de Satanás, totalmente contrario de lo que enseña en Apocalipsis.

9 Y fui al mensajero, diciéndole que me diese el librito. Y él me dijo: Toma, y cómelo; y te amargará el vientre, pero en tu boca será dulce como la miel. 10 Entonces tomé el librito de la mano del mensajero, y lo comí; y era dulce en mi boca como la miel, pero cuando lo hube comido, amargó mi vientre.

El apóstol Juan se dirigió al ángel para pedirle el librito, entonces el ángel le dijo a Juan que comiera ese librito, y al hacerlo, le amargó el vientre, pero en su boca fue dulce como la miel. La explicación es la siguiente: en ese librito se revela el misterio de Dios, tal como lo anunció por medio de los profetas. El hecho simbólico de comer el libro indica entender bien esas profecías, las cuales hablan del derramamiento de la ira de Dios sobre los malvados, lo cual está reflejado en la amargura que le produjo en el vientre, pero al mismo tiempo, ese misterio de Dios es dulce, porque traerá la gloria y el gozo sobre los santos de Dios que hallan pasado por la tribulación.

11 Y él me dijo: Es necesario que profetices otra vez sobre muchos pueblos, naciones, idiomas y reyes.

El ángel le dijo a Juan que era necesario que siguiera profetizando sobre muchos pueblos, naciones, idiomas y reyes. Esto significa que más visiones proféticas le serían reveladas a Juan, quedando escritas en el Apocalipsis. En estas visiones proféticas Juan siguió hablando de lo que Dios le reveló, hasta culminar en el capítulo 22 del Apocalipsis, donde se predice la llegada del nuevo cielo y de la nueva tierra.